VIERNES, 23 DE FEBRERO DE 2024

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Stefano Farné
columnista

¿Los costos no valen?

Reforma laboral contiene disposiciones bien intencionadas, pero el vertiginoso aumento de los costos laborales que inducirá tendrá efectos indeseados.

Stefano Farné
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Stefano Farné

En opinión de algunos colombianos los costos laborales no son de importancia definitiva para la generación de empleo formal. Como prueba de ello recuerdan que en 2002 hubo una reforma laboral -la Ley 789- que, a pesar de que abarató los costos laborales, no generó empleos adicionales, ni acabó con la informalidad. De hecho, sostienen, hoy la tasa de desempleo se mantiene en dos dígitos y la informalidad laboral cercana al 60% de los ocupados totales.

Estas apreciaciones son incorrectas por dos razones principales. La primera es que suponen que el único factor que en el pasado modificó los costos laborales fue la reducción de los recargos nocturnos, festivos y por indemnización por despido injusto decretados en la mencionada ley. Al contrario, casi contemporáneos fueron los aumentos de las contribuciones a la seguridad social, los cuales se enmarcaron, además, en un crecimiento paulatino, pero casi ininterrumpido, del salario mínimo real. Es más, en economía laboral es bien conocido el efecto traslado que reconoce que gran parte de la disminución de los impuestos al trabajo se traslada a mayores salarios. Así que, en definitiva, los costos laborales totales disminuyeron por un lado, pero aumentaron por otro.

La segunda razón se relaciona con el tamaño de los cambios que afectan los costos laborales. Aumentos o disminuciones de magnitudes contenidas es muy probable que no tengan efectos de consideración sobre el mercado de trabajo. Sin embargo, aumentos considerables y repentinos en los costos de la nómina deben provocar consecuencias importantes sobre las decisiones de contratar personal por parte de las empresas.

Este último es el caso de la reforma laboral que el Gobierno acaba de radicar en el Congreso. A continuación se presenta una sucinta estimación de los principales costos adicionales que esta introduce para las empresas.

Según Fenalco, la suma de la reducción del horario de trabajo en una hora diaria y del aumento de los recargos por trabajo nocturno y festivo implicaría, para un establecimiento comercial con dos empleados, un incremento de sus costos laborales entre 12 y 17%. Con el proyecto de reforma, despedir una persona (sin justa causa) al año de su vinculación aumentaría la indemnización a pagar en 50%, si el trabajador gana un salario mínimo, y en 125%, si gana diez o más salarios mínimos. Asimismo, el costo total de contratar un aprendiz aumenta en aproximadamente 80%.

Además, la reforma contempla disposiciones que comportan costos de muy difícil cuantificación. Por ejemplo, la carga de la prueba en cabeza del empleador en el caso en que el trabajador alegue haber sido despedido por un motivo discriminatorio; o la obligatoriedad de conceder permisos remunerados para asistir a los compromisos escolares de los hijos de los trabajadores.

En fin, aunque la reforma laboral contiene algunas disposiciones bien intencionadas, es altamente probable que el vertiginoso aumento de los costos laborales que inducirá tenga efectos indeseados en el mercado de trabajo.

Stefano Farné 
Observatorio del Mercado Laboral, Universidad Externado de Colombia.

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