Sergio Calderón Acevedo
Columnista

Optimismo para Bogotá

A todos nos conviene el éxito de la gestión de Claudia López en la Alcaldía de Bogotá, y por eso debemos apoyarla a ella y a su equipo de lujo.

Sergio Calderón Acevedo
POR:
Sergio Calderón Acevedo
enero 06 de 2020
2020-01-06 05:53 p.m.
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Leí con entusiasmo el discurso de posesión de Claudia López. Si ella logra cumplir los cinco propósitos planteados, entregará una Bogotá segura, con movilidad, inclusiva, limpia e integrada.

Lejos habrá quedado el día en que la ciudad fue arrebatada de las oscuras ejecutorias de la autodenominada secta Colombia Humana, hace cuatro años, para iniciar la transformación puesta en marcha por el alcalde Enrique Peñalosa, y a la que la nueva burgomaestre promete dar continuidad, añadiendo sus propios proyectos y su dinámica impronta.

Para el primer propósito, el de dejar de vivir con miedo, es positivo que ella asuma personalmente la comandancia de la policía, la que no ejerció un comandante Hoover Pinilla. Queda notificado el comandante, Óscar Ramírez, que su jefe se llama Claudia López, y no Óscar Atehortúa.

Promete la alcaldesa más oportunidades en empleo, educación y salud. Recibe de la anterior administración la mejor infraestructura de colegios y hospitales que haya tenido Bogotá en su historia. Tiene, de entrada, una enorme ventaja.

Pero debe evitar que en esos edificios siga reinando la oligarquía del sindicalismo estatal. Debe procurar que los maestros de Fecode dejen el adoctrinamiento para la lucha de clases, y que haya calidad y escalafonamiento, basado en méritos y evaluaciones.

La Bogotá verde que promete Claudia López pasa por el cuidado de los páramos que nos rodean, y es allí donde más arborización y cuidado debe haber, para que no nos falten agua ni aire limpio, en la conurbación de casi 10 millones que es ahora la Sabana.

Ojalá pronto rueden los trenes regionales, los buses eléctricos que no quiso comprar Consuelo Araújo, y el metro que contrató Peñalosa y que seguirá liderando Andrés Escobar, acertadamente ratificado por la alcaldesa López.

Si ella deja contratadas las líneas de Engativá y Suba, habrá resuelto el trancón para más de tres millones de personas, que gastan media vida en el trancón y que, según ella, podrán dedicar más tiempo a sus familias y a sus vidas.

Falta en su propósito ambientalista, liderar en el Concejo, y contra todos los oscuros intereses de los barones del transporte público y de carga, la prohibición del diésel, el mortal veneno ya vetado en otras latitudes, y la imposición de una zona ambiental, como las más de 300 que ya hay en la Unión Europea, donde solo puedan acceder vehículos de combustión más limpia.

¿Qué tal, en materia de energía, obligar a todas las instalaciones del Distrito generar de día energía eléctrica con páneles solares? El costo del kilovatio de esta fuente ya es menor que el de otras fuentes, gracias a los avances tecnológicos.

Y ojalá la alcaldesa López rescate el POT y profundice los estudios y proyectos de gestión de residuos.

Son muchos los retos que tiene Claudia López para mejorar a Bogotá y hacerla progresar. Ella misma debe saber que hay miles de residentes de la ciudad que ansían abandonarla ante los ya invivibles niveles de inseguridad, inmovilidad y contaminación de todo tipo.

A todos nos conviene el éxito de su gestión, y por eso debemos apoyarla a ella y a su equipo de lujo, que tiene todas las cualidades para que ello ocurra.

Sergio Calderón Acevedo
Economista.
sercalder@gmail.com

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