Cinco claves para una reforma laboral en Colombia

Es recomendable analizar el marco de alternativas para la actualización del sistema normativo más allá de la regresión de los derechos laborales.

empleados domésticos

La cifra de desempleo alcanzó el 10,8% en el mes de agosto.

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Portafolio
octubre 23 de 2019 - 02:39 p.m.
2019-10-23

La creciente preocupación generalizada a propósito de las cifras en materia de desempleo, que en el mes de agosto de 2019 alcanzó el 10,8%, ha determinado un sinnúmero de propuestas de flexibilización del sistema de intervención normativo para corregir la constante de dos dígitos en materia de desempleo en lo corrido del año, que oscilan entre la adscripción al modelo anglosajón de contratos “cero horas” invirtiendo el modelo de tutela de la oferta para proteger a la demanda de trabajo, el desmonte de la contratación indefinida y la reducción del salario mínimo para jóvenes al 75%.

('Con la reforma laboral se podría contratar de muchas maneras'). 

Si bien es cierto la necesidad de actualización de la normativa laboral al contexto productivo caracterizado por desarrollos en materia de innovación tecnológica, circulación de las empresas y los trabajadores en el espacio en un mundo globalizado, y desmaterialización del concepto tradicional de empresa en plataformas tecnológicas, es recomendable analizar el marco de alternativas para la actualización del sistema normativo laboral más allá de la regresión en el marco de derechos laborales para estimular los indicadores de empleabilidad que han demostrado su ineficiencia económica y jurídica en el mundo y nuestro país (recordar las Leyes 50 de 1990 y 789 de 2002).

En primer lugar, las nuevas dinámicas en materia de soberanía del tiempo imponen adaptaciones en materia de regulación de la jornada de trabajo a una sociedad interconectada digitalmente sin descanso, de forma que nuevos derechos como el derecho a la desconexión vienen estructurándose en Europa, demuestran la necesidad de intervención y rediseño de los criterios de disponibilidad digital merecedores de reconocimiento como espacios de trabajo.

(Abolir intereses de cesantías, y otras fórmulas que propone Anif). 


En segundo término, las cifras de desempleo demuestran una fuerte incidencia de la brecha por género, condenando a las mujeres a una brecha ocupacional (del 5,4% para agosto de 2019) y salarial (del 21%), demandando intervención para estimular la corrección de los criterios en materia de acceso al sistema laboral y remuneración a través de medidas como la progresiva igualación de las licencias de maternidad y paternidad, incluyendo criterios de obligatorio disfrute de ésta última, en concordancia con el reconocimiento de las labores de la denominada “economía del cuidado” como integrante del trabajo objeto de protección del sistema normativo laboral, al tiempo de incluir estímulos a la inserción de mujeres en labores tradicionalmente masculinizadas.

La tercera medida de intervención debe estar centrada en la promoción del empleo juvenil cuya tasa de desempleo del 17,7%, que casi duplica la tasa nacional, demuestra la necesidad de inclusión de parámetros de conexión del sistema educativo y el mundo laboral adaptando el esquema de calificaciones para la inserción al trabajo en un contexto de demanda de adaptación a cambios constantes, incluyendo parámetros de reconocimiento en las diversas fases de formación que contengan períodos de prácticas acreditables como experiencia laboral, sin perjuicio de un sistema de “garantía juvenil”, como la adoptada por Italia en 2017, que comporte incentivos a la contratación de jóvenes entre 18 y 28 años por la cual se reduzca, durante un año, en un 50% el aporte al sistema de seguridad social patronal por un término de un año por cada jóven vinculado a través de un contrato de trabajo a término indefinido.

(Polémica propuesta con la que los jóvenes ganarían menos del mínimo). 


La cuarta medida que debe incluir el análisis de la reforma laboral, está dada por la reforma al esquema de negociación colectiva por empresa que impide ámbitos de regulación autónoma para la actualización de la normativa laboral en una época de cambios constantes, resultando deseable el cambio de modelo hacia la negociación sectorial que habiliten a empresas y sindicatos la regulación de condiciones de trabajo por niveles que mejore las problemáticas de representatividad sindical y desestimule la competencia desleal empresarial sectorial por la vía de reducción de derechos que emanan de la negociación colectiva.

La quinta clave de la reforma laboral que se discute en Colombia debe estar centrada en la adaptación al “trabajo del futuro que queremos”, estableciendo reglas de extensión del carácter protector del derecho del trabajo a los trabajadores de las plataformas digitales, la estructuración de tasas de contribución al Sistema Integral de Seguridad Social por automatización o robotización del esquema productivo e incluyendo la ampliación en la garantía de respeto de derechos fundamentales en el trabajo a las fases pre-contractuales (de selección), contractuales y de desvinculación en los ámbitos de utilización de las nuevas tecnologías.


Iván Daniel Jaramillo Jassir
Observatorio Laboral
Universidad del Rosario

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