Datos, eslabón perdido de la transformación

Primero hay que hacer más eficientes a las personas y a los procesos, y luego darles las herramientas tecnológicas que transformen el negocio.

Datos

Un proceso exitoso, más allá del papel que juega la tecnología, cubre un cambio de cultura en todos los niveles, en el operativo y gerencial, en liderazgo, herramientas y métodos.

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Portafolio
agosto 16 de 2019 - 08:53 p.m.
2019-08-16

Por décadas, las organizaciones han considerado a las personas, los procesos y las tecnologías como elementos imprescindibles del negocio. Sin embargo, faltaba un ingrediente crucial: los datos.

El impacto de la economía digital en las organizaciones modernas ha impulsado cambios dramáticos en las expectativas de los consumidores y clientes al punto que, hoy por hoy, los negocios son más ágiles e inteligentes.

Lea: (Cómo mejorar la ‘criptoagilidad’ dentro de las organizaciones)

Tal situación las ha obligado a adaptarse rápidamente o morir en el intento. Como consecuencia, la transformación digital es la prioridad en la mayoría.

En este nuevo orden, son muchas las verticales que han venido transformándose, explica Germán Borrero, presidente para la Región Andina de MQA, consultora de negocios internacional.

La industria automotriz es una de ellas. Aquí, los fabricantes, talleres, concesionarios y autopartistas han logrado acelerar su rentabilidad gracias a mejoras en la eficiencia operativa, mayor visibilidad de sus inventarios y a una importante reducción de reprocesos y desperdicios. Algo similar sucede en la industria textil, en la que los fabricantes de confecciones, moda y calzado obtienen un conocimiento transversal y en tiempo real del producto terminado, empacado y distribuido.

Y señala que “esto se traduce en mayores niveles de eficiencia en la gestión de colecciones, temporadas y -al mismo tiempo-, en una reducción del tiempo de análisis del comportamiento de las ventas”.

“También se logra una disminución de los costos operativos gracias a la planeación centralizada de la producción y al abastecimiento oportuno”, afirma.

En este punto, el ejecutivo de MQA llama la atención sobre un asunto común, ya que muchas organizaciones cometen el error de comprar primero software y tecnologías para luego intentar modernizar los procesos y las personas.

“Todo lo contrario”, advierte. “Primero hay que hacer más eficientes a las personas y a los procesos, y luego darles las herramientas tecnológicas capaces de transformar realmente el negocio”.

Asimismo, explica que desde la consultora el primer paso ha sido ayudar a mejorar los procesos que tengan las diferentes áreas.

En últimas, la meta es lograr una cadena de abastecimiento más optimizada donde las compras se hagan con un mejor proceso de planificación y donde los acuerdos con los proveedores sean beneficiosos. Son ese tipo de cosas los beneficios que se pueden generar, según afirma.

Para el desarrollo de esta propuesta, MQA ve buen terreno abonado en Colombia. “Hemos visto este año en el país muchas empresas interesadas en mejorar. No han salido todos los proyectos que uno quisiera este año, pero el ambiente sí está mejor. Este tema seguramente está llevando a los empresarios a pensar en cómo le sacan provecho y cómo generan nuevas oportunidades de negocio en medio de ese cambio”, dice.

CULTURA Y DIAMANTE

Resulta ser que una transformación exitosa del negocio va más allá de la adquisición de tecnología.

Es, ni más ni menos, un cambio de cultura en todos los niveles, tanto en infraestructura como en servicios, a nivel operativo y gerencial, en liderazgo, herramientas y métodos.
Resulta que, durante las últimas dos décadas, las organizaciones han estado considerando los elementos claves para su transformación antes mencionados. Es un poderoso triángulo que alinea tres elementos imprescindibles del negocio y cuya correcta combinación puede garantizar el éxito.

Y aunque se trata de un modelo holístico que ha ayudado a impulsar a las organizaciones en todas las industrias, lo cierto es que -en una era impulsada por información-, hacía falta un ingrediente crucial: los datos”, asegura el directivo.

“Los datos permiten a las empresas saber mucho más sobre los procesos, las personas y la tecnología propiamente dichas”, argumenta. Es así como el triángulo de la transformación se ha convertido en un diamante con cuatro componentes interconectados entre sí que posibilitan realmente la transformación organizacional.

En una era profundamente digital, los datos han cambiado la infraestructura y el funcionamiento de las empresas, al punto que son utilizados para conectar a las personas, los procesos y la tecnologías en torno a un objetivo común: tomar decisiones que están basadas en los datos.

Sin embargo, por sí sola la recolección de información no funciona.

A su juicio, es necesario gestionarla de manera correcta para comprender cual resulta relevante para la toma acertada de decisiones.

También es muy importen responder cuestiones como ¿Qué datos son necesarios?, ¿Qué datos tenemos y dónde están? y ¿Qué tan seguros son?, entre otras.

“Las respuestas a estos interrogantes darán lugar a establecer las prioridades del negocio. Prioridades que inician en las personas, viajan a través de los procesos y tecnologías y, finalmente, se transforman en datos”, agrega Germán Borrero.

“Datos que convierten en inteligentes a las organizaciones dotándolas de sentido no solo funcional y estratégico, sino también de un desarrollo humano integral capaz de producir decisiones claras e informadas”.

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