El comportamiento sí hace la diferencia

Los usuarios de moto deben ser un referente en la adopción de buenas prácticas en las vías.

Motos

Con el compromiso de todos, los motociclistas pueden convertirse en una comunidad trabajadora que respeta las normas y un actor clave en la economía.

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abril 02 de 2019 - 10:10 p.m.
2019-04-02

Las necesidades y preferencias por medios de transporte de los colombianos han cambiado en las últimas décadas. Estamos frente a un panorama caracterizado por el exponencial uso de vehículos particulares que, para miles de personas, representan una mejor movilidad y un medio para generar ingresos. No es de extrañar, entonces, que hoy el parque automotor en el país alcance la cifra de 14,4 millones, de los cuales el 57% son motocicletas, el 42% vehículos y el 1% maquinaria y remolques.

Estos datos evidencian el trascendental rol de las motocicletas en la movilidad nacional, una tendencia que se consolida con el paso de los años pues, mientras en 1998 había menos de un millón de motocicletas, en 2018 se registraron más de 8,3 millones de estos vehículos. Al analizar en detalle esta cifra se encuentra que más de 4 millones de hogares, esto es más de un 28% del total de hogares colombianos que son conformados por trabajadores, padres y madres de familia, estudiantes, y, en general, personas de menores ingresos en la ciudad y el campo, han encontrado en la motocicleta un medio de movilidad y trabajo.

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Sin este medio de transporte no podríamos disfrutar servicios que hoy utilizamos de forma cotidiana en las grandes ciudades, como los domicilios y mensajeros, por ejemplo. De igual forma, en las zonas rurales la moto se ha convertido en una herramienta complementaria para conectar las viviendas con las escuelas y centros de comercio.

Dada esta dimensión, el comportamiento vial siempre será un factor determinante en cualquier conversación social o política que tenga por objeto la movilidad y las causas de los incidentes viales.

Esta es una realidad que invita a los usuarios de moto en Colombia a continuar siendo un ejemplo y referente en la adopción de buenas prácticas y comportamientos responsables en la vía.

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Solo así, con el compromiso de todos los moteros y el de los demás actores viales, será posible superar los estigmas y pasar de ser una comunidad asociada a la imprudencia, a una comunidad trabajadora que respeta las normas y es un actor clave para la movilidad y la economía del país.

Según cálculos basados en las cifras del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, en 2018 más del 79 % de los incidentes viales totales de todos los actores viales en el país estuvieron relacionados con el comportamiento y los malos hábitos de conducción, tales como no usar equipos de seguridad, no respetar la distancia de seguridad o desobedecer las normas y señales de tránsito.

La buena noticia para los motociclistas y demás actores viales es que todas las conductas que afectan la movilidad son modificables. En ese sentido, al comparar los resultados de la actividad vial en Colombia entre 2018 vs 2017, se evidencia que el año pasado se logró proteger la vida e integridad física de más de 840 motociclistas, en parte, gracias al despliegue de estrategias pedagógicas y el compromiso de los conductores, hecho que permite afirmar que sí es posible mover la aguja de los indicadores de incidentes viales a favor de la vida.

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Esto quiere decir que cualquier tipo de incidente en las vías es evitable con las medidas pertinentes. Habida cuenta de esta situación, la industria de motocicletas en Colombia promueve, desde la iniciativa Movemos Colombia, acciones educativas con el propósito de proteger la vida y cumplir una meta común para todo el país: tener cero víctimas y lesionados como resultado directo o indirecto de incidentes viales que involucren motociclistas.

La más reciente de estas iniciativas tuvo lugar en 2018 con un programa de entrega de recomendaciones de movilidad segura y sostenible en puntos de venta de motocicletas nuevas, el cual logró impactar más de 600 mil motociclistas de diferentes regiones y ciudades. En 2019 el programa continuará llevando a estos usuarios mensajes prácticos sobre comportamientos responsables como clave para la seguridad y protección de la vida.

Aun así, hoy somos un país con un desempeño por mejorar en el Global status report on road safety de la Organización Mundial de la Salud, un ranking que se enfoca en registrar el número de incidentes viales a nivel mundial. En consecuencia, y para apoyar las iniciativas gubernamentales, Movemos Colombia ha creado una serie de propuestas enfocadas en motociclistas para abordar de forma integral y proactiva los malos comportamientos y hábitos de conducción.

En primer lugar, es necesario fortalecer y mejorar los procesos de formación a los conductores de motocicleta mediante un análisis previo de su conocimiento y la creación de programas de formación en conducción segura que favorezcan la capacitación continua. Para esto, se podría incluir la seguridad vial en el ciclo básico de formación educativa, y adaptar los contenidos técnicos, temáticos y metodológicos de los cursos de enseñanza de conducción a las necesidades y realidad de los motociclistas.

Asimismo, se recomienda aumentar las campañas de seguridad vial enfocadas en la convivencia entre los usuarios de la vía, los riesgos específicos que sufren los conductores de moto por las malas acciones de otros usuarios, y la vulnerabilidad a la que se exponen en caso de un incidente vial.

También podrá contemplarse la posibilidad de crear cursos post licencia que se dicten de manera regular y sean avalados y certificados por el Ministerio de Transporte y la Agencia Nacional de Seguridad Vial, sin olvidar la importancia de generar incentivos a los usuarios, por ejemplo: facilidades de renovación o beneficios económicos. Finalmente, es prudente traer sobre la mesa la discusión alrededor de una regulación para los conductores profesionales de motocicleta y los trabajos permitidos para este vehículo, que serviría para superar muchos de los comportamientos que a diario causan incidentes viales.

Lograr cambios tangibles requiere una visión concienzuda de la situación de los actores en las vías y un compromiso con la educación, cultura y buenas prácticas. Solamente el trabajo en conjunto de todos los que tenemos un rol en el tema, nos permitirá continuar dando un giro radical a nuestra realidad vial.

María Juliana Rico
Directora de la Cámara Automotriz de la ANDI, vocera de Movemos Colombia

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