El leasing y otras formas de alquilar vivienda

El 33,8 por ciento de los colombianos vive en arriendo o subarriendo.

Colombia también se lleva el puesto de la más barata en cuanto a arriendo se trata. Alquilar un piso de 100 metros cuadrados en un barrio de clase media y céntrico cuesta 580 dólares. En Brasil, el precio es de 635 dólares; en México, es de 800 dólares, y

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Portafolio
julio 15 de 2019 - 02:38 p.m.
2019-07-15

Los colombianos invierten un promedio de 20 billones de pesos anuales en arriendos de vivienda, lo que es un mensaje claro del potencial de quienes optan por esta alternativa de forma permanente o de quienes la ven como un paso previo a la decisión de ser propietarios.

(Lea: ‘El problema está en las viviendas de más de 360 millones de pesos’)

Con esta dinámica clara, la reciente incorporación del alquiler en la política de Estado ha sido determinante, sobre todo para apoyar a los estratos 1 y 2, donde históricamente la poca bancarización se ha identificado como un riesgo para los desarrolladores de los proyectos.

(Lea: Sucre, Valle y Cauca, donde más se prestó para comprar vivienda usada)

Para contrarrestar esto se lanzó el programa de alquiler con opción de compra o leasing conocido como Semillero de Propietarios, del cual esta semana se entregaron las primeras 170 unidades –tras un plan piloto en Bogotá– y que fue bien recibido por los constructores, y, mejor aún, por las familias de los segmentos a los cuales va dirigido.

Así lo confirmaron los datos revelados por el Presidente de la República, Iván Duque: “Semillero ya tiene 150.000 personas inscritas en el país, que se han depurado en función de los requisitos y las expectativas se superaron, si se tiene en cuenta que la meta para el cuatrienio es entregar 200.000 unidades”, dijo.

La razón de esta respuesta por parte de estratos que hasta hace dos o tres años no sabían mucho de la figura del leasing, se basa –según el Presidente– en que entendieron que se trata de un vehículo de capitalización e inclusión financiera ideal para quienes viven en arriendo y están pagando, en promedio, una mensualidad de 400.000 pesos o más en una habitación. Ahora, con el beneficio del programa, los hogares asumen una obligación por un monto similar.

En este punto, vale retomar los datos de la más reciente Encuesta de Calidad de Vida del Dane del 2018, que, precisamente, destaca que el 33,8 por ciento de los colombianos vive en arriendo o subarriendo.

Aunque no ahonda en los estratos ni en las condiciones de quienes habitan bajo esta figura, es claro que se trata de un nicho con posibilidades, en el que –además– la banca es parte importante de la ‘ecuación’.

Así lo confirmó el presidente de Bancolombia, Juan Carlos Mora, quien agregó que para estar en línea con iniciativas como Semillero de Propietarios, es imprescindible hacer un trabajo conjunto con el Gobierno, los constructores (como gestores inmobiliarios) y, claro, con el sector financiero, pues el tema de inclusión de los estratos 1 y 2 del que habla el Presidente Duque, también le apunta a crear un historial de hábitos de pago, que es donde está la clave para la bancarización.

Opinan los constructores
A propósito de las firmas edificadoras y su papel de gestores inmobiliarios del mercado residencial para arrendar, la presidenta de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), Sandra Forero, también destacó que “incorporar en la política del Estado el arriendo para los segmentos de menores ingresos fue una buena decisión, además, porque las iniciaciones de proyectos nuevos han mejorado”.

Aunque vale aclarar que este mercado en proceso al que hace alusión la directiva no está inscrito en el programa, sí es referente del nicho al que le apuesta la iniciativa del Gobierno; es decir, si se requiriera, la oferta futura estaría lista.

Muestra de ello es que en los últimos doce meses, a marzo, este indicador aumentó 13,1 por ciento en la vivienda de interés social, VIS, es decir, de menos de 112 millones de pesos, mientras que en la de ese monto (que es el precio tope de la VIS), creció 20,2 por ciento (ver gráfico). Incluso, allí se evidencia que los estratos medio y alto (no VIS) no tuvieron un buen desempeño.

Aun así, del lado del sector privado el mercado no subsidiado mueve otras iniciativas que le están apostando a construir para arrendar. Es el caso de IC Constructora, que el año pasado selló una alianza con la multinacional CCLA, una operadora del negocio de renta en Estados Unidos, para edificar un proyecto de apartamentos en Bogotá.

Rafael Álvarez, presidente de la compañía, le dijo a EL TIEMPO que en cinco años, la meta es tener cinco proyectos bajo el mismo modelo de negocio (desarrollos para alquilar, no para vender); cuatro en Bogotá y uno en Medellín. “El potencial está en dos frentes: el auge de arrendatarios, que solo en Bogotá llega al 45 por ciento, y la entrada de capital de los fondos inmobiliarios, cada vez más activos”.

El directivo también destacó que, inicialmente, la idea a través de esta figura es ofrecer viviendas a los estratos medio-alto y alto, aunque recordó que la base de las ventas de IC Constructora es la VIS, con oportunidades en Medellín, Bucaramanga, Bogotá y sus municipios aledaños.

'Demanda de vivienda social, más sólida'
Por eso, al consultarle si hay posibilidades de participar en una iniciativa como la del arriendo con opción de compra, a través del Semillero de Propietarios, Álvarez señaló –primero– que es un paso importante de la política pública para el sector, y, sobre todo, para impulsar el ahorro y la financiación hacia el arrendamiento.

Finalmente, agregó que el objetivo de la compañía, por ahora, “está en la consolidación del rango no VIS en torno al alquiler de vivienda, lo que no significa que no exploremos en un futuro el segmento VIS donde, evidentemente, la demanda es más sólida”.


GABRIEL E. FLÓREZ G.
Coordinador editorial Vivienda & Construcción
En Twitter:@GabrielFlorezG

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