‘Es muy alarmante que la polarización política afecte a la economía’

León Valencia, director de la Fundación Paz y Reconciliación, presenta su libro ‘El regreso del uribismo’.

León Valencia, analista político y director de la Fundación Paz y Reconciliación.

León Valencia, analista político y director de la Fundación Paz y Reconciliación.

Archivo/EL TIEMPO

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mayo 31 de 2019 - 08:20 p.m.
2019-05-31

Que la polarización política le pase factura a la economía alertó no solo a los economistas, sino también a los analistas políticos.

Así lo reconoce León Valencia, director de la Fundación Paz y Reconciliación, quien dice que, de ser real esta teoría, el Gobierno tendrá que cambiar su discurso. Además, presenta su más reciente libro ‘El regreso del uribismo’ en el cual, entre otras, da muestras de las salidas que tiene el presidente Iván Duque para superar la que llama “crisis institucional”.

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¿En qué basa su tesis de que regresó el uribismo?

El uribismo había perdido la Presidencia cuando Juan Manual Santos rompe con Álvaro Uribe, y este se lanza a la oposición. Eso ocurre en el 2012, cuando Uribe crea un nuevo partido y teje alianzas políticas nuevas, y durante 6 años hace una labor dura de oposición.

Intenta ganar en el 2014, no lo logra, pero luego sí gana el plebiscito y después la presidencia con Duque. El libro intenta responder a varias preguntas: ¿Regresa el uribismo con la misma posición que tuvo Uribe en sus dos mandatos? ¿Cuál será el destino de Duque? ¿Cómo es que las dos fuerzas que firman el acuerdo de paz son los grandes derrotados?, y ¿Qué sigue en la política colombiana y qué tanto cambió el mapa?
El libro arranca cuando el Presidente asume el año pasado y se construye un poco mirando atrás y adelante de hacia dónde va el país y el Gobierno.

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¿Por qué se da el rompimiento Uribe - Santos?

Lo que es evidente hoy es que fue por la paz, porque hoy sigue siendo el tema de debate entre estas corriente políticas. En el libro hay una gran demostración de una cosa que es novedad en la política de los últimos 30 años, y es que en el mundo, el péndulo político se mueve de izquierda a derecha. En Colombia, no obstante, acá se movía entre una salida militar y una salida negociada al conflicto.

Santos se da cuenta que quizás la salida más adecuada en ese momento es una de paz, y eso lo divide con Uribe. Hoy sigue siendo así y los debates siguen siendo los mismos. Algunos piensan que Uribe no está de acuerdo con la paz porque no la pudo firmar, pero es que nunca tuvo las condiciones para lograr firmar un acuerdo.

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¿Cómo se explica que a Colombia la divida la paz?

Colombia tiene tradición larga de violencia política y de negociaciones, pero también de diferencias alrededor de la paz. En esa larga escala de violencia se generaron muchos odios, muchas divisiones y se crearon unas fisuras muy grandes en la sociedad. Luego vinieron actores políticos que recogieron todo ese odio y lo volvieron causa política, y eso les dio resultados electorales.

Uribe ganó las dos presidencias con ese discurso, y en parte fue por la crítica a una salida negociada, que siempre le dio muchos resultados.

Colombia está dividida en tres tercios: uno que está por una salida dura y militar, otro por la negociación y paz, y otro más que está en la mitad y oscila. Uribe se ganó este último y lo mantuvo durante su Gobierno. Luego Santos hace una oferta de paz y empieza a arañarle el electorado, y logra así ganar la reelección.

Sin embargo, Uribe vuelve al poder, pero ahora con una nueva realidad y es que el tercio oscilante se agrupa hacia la paz. Eso se nota en que el Gobierno tiene solo 30% de favorabilidad, pero también en que un 70% las fuerzas políticas formales han estado férreas en defender la paz, y es una paradoja porque cuando el uribismo tiene el Gobierno, otra vez el electorado y la opinión empieza a virar hacia la paz y los acuerdos.

¿Eso se verá reflejado en las elecciones de octubre?

Sin duda. En Bogotá, por ejemplo, las fuerzas del apoyo de paz tienen la mayoría del electorado; la tercera ciudad, Cali, también; en Barranquilla no es tan crucial, pero tampoco tiene mucha posibilidad de que ganen las fuerzas en contra de la paz. Medellín es la única ciudad grande donde es clara la mayoría de esa posición contra los acuerdos, pero sin dudas hay otras urbes que acompañan esa posición.

No obstante, es casi seguro que ganarán las fuerzas que acompañan la paz, pero el poder central del uribismo también se va a expresar y tendrá un crecimiento importante en el plano local.

¿Cree que la paz se está desmoronando, como lo dijo el New York Times en un editorial?

La paz afronta un gran reto desde noviembre. En ese mes, Duque tuvo una caída vertical en las encuestas y se le cayó la coalición en el Congreso. Esa crisis política fue mitigada por Duque, quien pegó una fuga hacia atrás y retomó las banderas de los mandatos de Uribe.

Entonces se propone encabezar el derrocamiento de Maduro, rompe la mesa con el ELN, empieza a criticar la institucionalidad de la paz, desecha la posibilidad de tener acuerdos con las ‘bacrim’ y le ofrece a EE. UU. una política dura antinarcóticos.
Eso lo recupera un poco pero después, en abril, vuelve a desplomarse, porque le fracasan gran parte de esas cosas.

¿Qué salidas tiene Duque?

En general. ha intentado volver al enfrentamiento político y convocar pactos nacionales. Ninguna de las dos ha dado resultados. Entonces le queda convocar a un verdadero pacto nacional sobre la base de reconocer el acuerdo de paz y de cerrar la polarización.
Pero también hay otras más dramáticas. Una es que renuncie Duque y llegue Marta Lucía Ramírez, y otra más es que se decrete la conmoción interior y se convoque a una constituyente. Ambas le darían una patada a la institucionalidad del Estado.

¿Qué hacer para que la economía no sufra por la polarización?

Es muy preocupante eso que dijo el Banco de la República, porque acá siempre había habido una situación de una guerra, pero con normalidad económica. Esta noticia de que la polarización afecta la economía es alarmante, ya que significaría que todo el establecimiento económico tendría que tomar otra decisión, porque, en este caso, la parte más activa de la polarización es la del uribismo.

Si se cumple esta hipótesis del gerente del Banrepública, sería un mensaje más contundente para el Gobierno de que tiene que cambiar de discurso.

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