Estructura de créditos en la economía colombiana

Que las empresas se hagan con un 52 por ciento del total de créditos tiene una interpretación más bien de conjetura.

Billetes

En el primer trimestre de 2019, se informa que la cartera específica destinada a créditos ha llegado a 477 billones de pesos colombianos.

Carlos Ortega

POR:
Portafolio
junio 17 de 2019 - 09:51 p.m.
2019-06-17

Con base en las cifras dadas a conocer por la Superintendencia Financiera de Colombia y por declaraciones recientes de quien está al frente de esta entidad, Jorge Castaño, es posible evidenciar rasgos importantes del sector financiero en la economía del país. Uno de los elementos más importantes que en términos generales refleja la importancia del sector, es que los activos de los conglomerados financieros en Colombia están teniendo el peso de un 77 por ciento del producto interno bruto (PIB) del país.

Esto es importante por cuanto está asociado a lo que se ha denominado la confianza inversionista en una plaza como Colombia. Plaza que en contraste drástico con Venezuela y como indicador único, tiene una sustentación muchísimo más sólida en términos de institucionalidad, lo que constituye una auténtica ventaja competitiva en la atracción de capitales en la economía real y en la economía financiera.

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Adicional a estos datos y como característica de primera importancia, se ha dado a conocer la cartera que maneja el sistema financiero colombiano. La misma asciende a 1,777 billones –millones de millones- de pesos. En el primer trimestre de 2019, se informa que la cartera específica destinada a créditos ha llegado a 477 billones de pesos colombianos.

Lo importante a destacar aquí, es que esta cartera crediticia se encuentra conformada por un 52 por ciento de fondos destinados a los empréstitos de empresarios, un 28 por ciento ha sido para crédito de consumo y un 15 por ciento como crédito de vivienda. A esto debe unirse el dato de que los ingresos reales de los trabajadores aparecen como estancados, y que de manera relativa, se ha paralizado la creación de nuevos puestos de trabajo.

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Una interpretación bastante generalizada de estos datos agregados, es que grandes conglomerados sociales, en particular de clase media –estratos 3, 4 y hasta cierto punto 5- han tendido a mantener sus patrones de egresos -gasto e inversión- pero para ello han tenido que recurrir a créditos. De allí que un poco más de uno de cada cuatro pesos destinado a fortalecer deuda, se haya visto comprometido como crédito al consumo.

Una apreciación también en este mismo sentido se tiene con el crédito a la vivienda. De hecho Colombia está experimentando una relativa contracción en nuevas construcciones, mientras se espera que el mercado deje de saturarse con la capacidad de vivienda que ha sido ya construida. Antes de concretar nuevas inversiones que se puedan traducir en un desplome de los bienes inmuebles o de finca raíz, además, se esperaría que el contexto económico del país tienda a mostrar mayor estabilidad.

Que las empresas se hagan con un 52 por ciento del total de créditos tiene una interpretación más bien de conjetura. Esos fondos pueden ser destinados a inversión de mantenimiento, a resarcir valores en función del desgaste de los bienes. También pueden tener como objetivo la expansión de la capacidad productiva de las empresas, o por otra parte, ser utilizados los fondos como rotación de cartera. Esto último incluiría recursos para pagar deudas, es decir, fondos circulares que mantendrían en condición de equilibrio dinámico a los pasivos empresariales.

Giovanni E. Reyes,
Ph.D. University of Pittsburgh/Harvard.
Profesor Titular y Director de la Maestría en Dirección de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario.

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