‘Impuestos sí han hecho subir los precios de los cigarrillos’

La directora de la Fundación Anáas asegura que las áreas libres de humo no han sido suficientes para proteger a las nuevas generaciones.

El cigarrillo.

El país tiene unos tres millones de fumadores. Los jóvenes hombres universitarios, con 24%, son que más consumen.

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Portafolio
abril 29 de 2019 - 09:44 p.m.
2019-04-29

Las consecuencias del consumo de tabaco ocasionan gastos adicionales a las familias, una alta carga al sistema de salud y a la economía del país. Los que más consumen, los jóvenes universitarios.

(La cuarta parte del mercado de cigarrillos es ilegal). 

Lo que ha sucedido alrededor del impuesto al consumo de cigarrillos en Colombia, así como los temas de contrabando de este producto, comercio y consumo hacen parte de la temática de la mesa técnica: ‘Alternativas para fortalecer la administración del impuesto al consumo de productos de tabaco’, que se realizará hoy en la Universidad del Rosario, de Bogotá, organizado por la fundación Anáas. La directora de la Fundación Anáas, la economista Blanca Llorente, habló con Portafolio acerca del consumo, sus consecuencias económicas y de cómo ‘le hacen el quite’ a la tasa impositiva.

¿Cuál ha sido el comportamiento del impuesto?


El impuesto subió, en el transcurso de estos últimos tres años, de $700 en el 2016 a $2.253 hoy día, por cajetilla de 20 cigarrillos y proporcional para otros tamaños. Como consecuencia del aumento, los precios reales han aumentado alrededor del 46% entre diciembre de 2016 y diciembre de 2018, según el IPC del Dane.Eso indica que el impuesto está actuando como se esperaba en términos de impulsar los precios hacia arriba.

¿Cómo es esa tendencia de precios?

No en la misma proporción en todas las ciudades y, por supuesto, en ciudades donde hay más comercio ilícito de marcas baratas como Cúcuta, el precio subió en menor proporción que en el resto de las poblaciones.

¿Cuánto dinero le ha entrado al fisco por ese concepto?

Se estimó un recaudo de cerca de un billón de pesos anuales con la tarifa de 2018. La observación que tenemos, con cifras oficiales, es que en el 2017 se recaudaron unos $887.000 millones, un 49% más que en 2016.

¿Esos recaudos tienen algún destino específico o pasan directamente al Tesoro Nacional?

La Ley 1819 previó que todos los recaudos adicionales se destinarán al aseguramiento en salud.

Hoy, eso está ordenado a través de la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres), que reemplazó al ente conocido como Fosyga.

Esos recursos van directamente al sector salud y a cubrir necesidades que estaban direccionadas desde la Ley estatutaria de salud.

¿Es decir, los fumadores pagarían el tratamiento de sus propias enfermedades?

Lamentablemente eso no es así. Lo que se recauda es muy poco si se compara con lo que cuesta atender las enfermedades, unos cinco billones de pesos anuales; pretender que los fumadores se paguen los sobrecostos es imposible.

(El cigarrillo, un negocio que cada vez echa menos humo). 


Incluso, debe tenerse en cuenta que los costos no son solo por los tratamientos directos, son las pérdidas de productividad, los costos en inequidad, la dilución de los esfuerzos en reducción de pobreza, las enfermedades que aparecen tempranamente y las discapacidades; los costos sociales son enormes.

¿Quiénes son los que más fuman en Colombia?

El país tiene cerca de tres millones de fumadores: alrededor del 60% está en los estratos 1 y 2 y el grupo que más fuma es el de los jóvenes hombres universitarios, con el 24%.

Por regiones, donde se más fuma es en el Eje Cafetero. En Risaralda, por ejemplo, tenemos prevalencias del orden del 16% y es allí donde tenemos los mayores retos.

A nivel regional hay enormes diferencias: en la Costa Caribe las prevalencias suelen ser más bajas, de menos del 10% y, afortunadamente, en población escolar tenemos prevalencias del 8%. El mercado más grande sigue siendo Bogotá.

¿Cuáles son los casos más siniestros que presentan los grupos de fumadores?

Es trágico el accidente cerebro-vascular asociado con tabaquismo. Por un lado, en el sistema de salud un paciente de este tipo cuesta 16 veces más que un paciente sano; este es indicador de sobrecosto importante.

A esto se suma la tragedia familiar, lo que implica los esfuerzos en la rehabilitación de estos eventos que no siempre son 100% exitosos y las personas no recuperan toda su funcionalidad.

Esta es una de las enfermedades cardiovasculares, el EPOC y múltiples formas de cáncer atribuibles al tabaquismo. La gente siempre asocia al tabaco con el cáncer de pulmón (que es cierto) pero los problemas de salud son muchos más. También está la exposición al humo de segunda mano y las enfermedades asociadas con ello (para fumadores pasivos).

¿Las medidas de ‘espacios libres de humo’ han sido efectivas?

Son claves, pero su efecto es estático. El choque se da cuando se toma la medida que, sobre todo, protege a los no fumadores de la exposición al humo de segunda mano, y eso tiene bastante importancia. Pero no es suficiente para proteger a las nuevas generaciones.

¿Cómo recibió la industria tabacalera esa tasa impositiva?

A la industria no le gusta que le impongan esta clase de impuestos en ninguna parte del mundo y hay una sola razón: saben que funciona para reducir el mercado y, por lo tanto, la combaten con acciones de interferencia.

¿Quién está instando a los jóvenes a fumar?

Las acciones de promoción de la industria, eso es clarísimo.

¿Acaso la regulación impide tener promoción y publicidad en los medios?

La industria se reinventó. Hay nuevos canales de comunicación con los jóvenes, a través de internet, por ejemplo; hay impulsadoras, que son ejemplo de cómo la industria está siendo poco responsable en asegurar que su cadena de distribución respete la ley, pues en Colombia está prohibida cualquier forma de promoción.

Juan Carlos Domínguez
Especial para Portafolio

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