¿Llegó la hora de gastarnos los recursos de la venta de Isagen?

Antes de usar esta alternativa el gobierno debe consultar con las tres calificadoras el impacto en sus modelos de evaluación.

Infraestructura

La Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) ha usado los recursos, que tomó prestados, para invertirlos en proyectos de infraestructura.

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Portafolio
enero 31 de 2019 - 09:39 p.m.
2019-01-31

Las cuentas fiscales, tanto de este año como del siguiente, después de aprobada la reforma tributaria, muestran grandes necesidades para financiar el gasto presupuestado, por lo cual la necesidad puede llevar a usar los recursos de Isagen, que, aunque la empresa se vendió hace unos años, no se han usado fiscalmente, pues se invirtieron en otro activo. El inconveniente de esta alternativa es el efecto político que ‘gastarse’ Isagen puede tener.

Tradicionalmente, en diciembre, a través de la publicación del Plan Financiero, el gobierno hace explícita su estrategia fiscal del siguiente año y hace un cierre de cuentas del año en curso; pero a hoy, al parecer, por los cálculos que Hacienda debe hacer de los efectos de la reforma tributaria, no conocemos la realidad fiscal. Hasta ahora solo se ha hablado de un recorte presupuestal para equilibrar las cuentas de este año y una posible venta, de una parte, de Ecopetrol, lo cual evidencia la necesidad de ingresos fiscales.

(Lea: ¿En qué invirtió el Gobierno el dinero de la venta de Isagén?) 

En las cuentas fiscales del año pasado había un ingreso de capital por $2,3 billones por la venta del 32,5% de la propiedad accionaria que el Ministerio de Hacienda tiene en ColTel, la empresa que maneja la marca Movistar. Aunque el proceso de venta había surtido diferentes hitos, como la aprobación del rango de precio por parte del Consejo de Ministros, y la oferta al sector solidario, donde no hubo interés, hasta ahora el proceso no ha pasado a la etapa final, y no se espera que se venda en el corto plazo.

Muy posiblemente el gobierno va a sustituir la no venta de ColTel y el posible faltante tributario del 2018 con el anunciado adelanto de la renta petrolera, pero esto, aunque soluciona el problema de ese año, le quita ingresos al 2019, y ahí hay un faltante de $7 billones, frente al presupuesto aprobado por el Congreso.

(Lea: Los pro y los contra de la venta de Isagén

Ante esta situación, el gobierno tendrá que recortar el presupuesto, pero iniciando período es previsible que intente hacerlo moderadamente, usando todas las estrategias posibles, y aquí aparecerá Isagen.

En el 2016 el Estado recibió $6,48 billones por la venta de su participación accionaria en esta compañía. De esos recursos, el 10%, en cumplimiento de la Ley 226, se transfirió a las entidades territoriales ubicadas en las zonas de influencia de la compañía, y el gobierno anterior se comprometió a invertir el remanente en infraestructura, de tal manera que se cambiara un activo (acciones de Isagen) por otro más importante en términos de bienestar social para los colombianos.

(Lea: Lo que le espera a la venta de Isagén

Es así como los $5,8 billones, de propiedad de la Nación, quedaron en la Cuenta Especial Fondes (Fondo Nacional para el Desarrollo de la Infraestructura) y esta invirtió la totalidad de los recursos en la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN), a través de préstamos o bonos por $5,2 billones y una capitalización.

Invertir en infraestructura de manera eficiente requiere de conocimientos muy específicos, por lo cual se decidió fortalecer a la FDN, a través de altos estándares de gobierno corporativo, para que esta pudiera contar con las mejores prácticas y personal, y que, de esta manera, se le pudiera encomendar la tarea de ser el canal para que los recursos de Isagen llegaran a infraestructura.

Esta financiera ha usado los recursos, que tomó prestados, para invertirlos en proyectos de infraestructura. Los recursos y la ingeniería financiera de la FDN han sido claves para destrabar el cierre financiero de las llamadas 4G, en momentos en que el sector financiero local no quiere apostarle a la infraestructura.

Según lo planeado por el gobierno anterior, hasta ahora esos recursos no se han usado o gastado fiscalmente y hoy el gobierno cuenta con un activo que son los bonos o los préstamos hechos a la FDN.

Para usar estos recursos, y así solucionar las necesidades fiscales, se necesita un movimiento contable, que únicamente requiere aprobación del Confis, el cual es una instancia en la que solo participan miembros del equipo económico. Este debe aprobar pasar los activos del Fondes a la contabilidad del gobierno central y así, fiscalmente entran como un ingreso y ayudan a no recortar el gasto.

El problema de este pequeño movimiento contable es que es eso, y el efectivo no lo tiene el gobierno o el Fondes, pues se lo prestó a la FDN. Lo que se haría es conseguir un ingreso contable y no efectivo, pero todos los gastos del presupuesto necesitan efectivo, ante lo cual el gobierno tendría que incrementar la deuda pública para conseguir el efectivo y poder efectuar el gasto presupuestado. A no ser que logren que la FDN prepague los bonos, lo cual es difícil y no recomendable, ya que reduciría la capacidad de la entidad para apoyar el desarrollo de la infraestructura.

Sin el prepago de los bonos, en el balance del gobierno central se incrementaría la deuda, pero se mantendría un activo, que son los bonos de la FDN, con lo cual el día en que se venzan estos papeles se puede pagar la deuda adquirida para financiar este “movimiento contable”. Así, la Deuda Bruta del gobierno se incrementaría y se les tendría que explicar a las calificadoras que la Deuda Neta (de activos) se mantiene inalterada. El reto sería convencerlas de que esos activos, o títulos de la FDN, son líquidos, cómo estas lo exigen, y por lo tanto sí deben ser tenidos en cuenta en los cálculos de la deuda neta, que son los que se analizan para la calificación. De otra manera el incremento del indicador de endeudamiento puede afectar la calificación soberana.

Antes de usar esta alternativa el gobierno debe consultar con las tres calificadoras el impacto en sus modelos de calificación, pues es definitivamente más importante, para el bienestar de la economía, mantener la calificación que mantener o incrementar el gasto.

Esta puede ser una alternativa fácil, y quizás la única que ayude de manera importante a las necesidades de gasto e inversión del gobierno. Solucionado el potencial problema de las calificadoras, el problema de esta opción es político, pues es conocida la carga ideológica que la venta de Isagen y todas las participaciones estatales tiene y con esto se estaría reviviendo ese proceso, en momentos en que hay una necesidad de apoyos políticos para la agenda del gobierno.

Luis Eduardo Arango V.
Exdirector de Crédito Público y Tesoro Nacional.

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