La petrolera mexicana Pemex, en la cuerda floja

La empresa estatal ha presentado problemas de abastecimiento de gasolina y de corrupción interna.

Pemex podría tener contratos compartidos con particulares.

Reuters

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Portafolio
enero 16 de 2019 - 07:56 a.m.
2019-01-16

La crisis de abastecimiento de gasolina en México refleja parte de los problemas de Petróleos Mexicanos (Pemex), como la corrupción interna o la caída de producción, que llevan a la empresa estatal a una frágil situación que ahora el presidente Andrés Manuel López Obrador promete revertir.

“Siguen con actos de sabotaje quienes mantenían este negocio ilícito. Siguen rompiendo los ductos, y ayer hicieron precisamente esto”, afirmó ayer el líder izquierdista en su conferencia matutina al hablar de la escasez de gasolinas.

El combate al ‘huachicoleo’ –así se conoce al robo de combustible– ha propiciado la primera gran crisis de López Obrador con gasolineras cerradas y compras de pánico, aunque los problemas de la compañía estatal vienen de muchísimo antes, y no se atribuyen solo al robo de combustible.

“López Obrador recibió a Pemex en la peor circunstancia porque la reforma energética fue buena en términos generales, pero al mismo tiempo descuidaron a la empresa”, dijo a Efe el consultor energético, David Shields.

Pemex tiene desde hace años problemas financieros que en el mandato de Enrique Peña Nieto (2012-2018) se quisieron enfrentar con planes de austeridad y recortes de personal en tanto se potenciaba la reforma energética, que abrió el sector a la iniciativa privada, tras casi ocho décadas de monopolio estatal.

Sobre la empresa petrolera también pesan fuertes acusaciones de corrupción. Por ejemplo, en contra del que fuera director general entre 2012 y 2016, Emilio Lozoya, por su supuesta vinculación en el caso Odebrecht.

Tras su llegada al poder el 1 de diciembre pasado, López Obrador anunció un multimillonario plan de unos US$3.920 millones para ‘rescatar’ a Pemex, el cual incluye la construcción de una refinería y la rehabilitación de las ya existentes.

No obstante, Shields recordó que el problema de la estatal es sustancial por el agotamiento de sus mejores yacimientos, las malas condiciones de las refinerías, el abandono de la producción de gas y el elevado pasivo laboral. “Está prácticamente quebrada”, resaltó.

El consultor energético también consideró que revertir la situación no será fácil y solo se logrará si se hace “gradualmente”, y manifestó que propuestas como la construcción de refinerías tendrán un exitoso dudoso, porque estas resultan “caras” y “problemáticas”.

Aumentar la producción –que en 2018 se ubicó en torno a 1,8 millones de barriles diarios– tampoco será fácil porque la estatal tiene “reservas muy disminuidas” e importa gasolinas. Sin embargo, el experto David Shields consideró que pese a una situación frágil, el Gobierno mexicano no dejará caer a Pemex por su relevancia en la generación de divisas y su aportación a las finanzas públicas, la cual es cercana al 20 % de los ingresos totales.

Sobre la problemática en torno a la reciente escasez en varios estados por el cambio en el modelo de suministro de Pemex, que busca acabar con el robo de combustible por ductos, Shields criticó la falta de previsión.

Asimismo, alertó que el fenómeno puede convertirse en el primer gran conflicto de López Obrador, si el descontento ciudadano se asemeja al que vivió el anterior gobierno cuando subió los precios de los hidrocarburos a inicios de 2017 , anticipándose a una liberalización del sector.

“Este es el verdadero ‘gasolinazo’ porque siempre se ha dicho que no hay combustible más caro que el que no se tiene” , apuntó el director de la revista Energía a Debate.


Quintana México/EFE

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