¿Por qué han fracasado las estrategias para sacar a Maduro del poder?

La variedad de enfoques no coordinados muestra una falta de cohesión por parte de la comunidad internacional.

Nicolás Maduro

Nicolás Maduro, uno de los dos presidentes con que cuenta actualmente Venezuela.

REUTERS

POR:
Bloomberg
junio 05 de 2019 - 09:19 a.m.
2019-06-05

Cuando Donald Trump reconoció en enero a Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela, 50 gobiernos se alinearon rápidamente detrás del presidente estadounidense en una muestra impresionante de unidad occidental.

No obstante, en momentos en que los esfuerzos por derrocar a Nicolás Maduro se estancan, muchos de esos países trazan nuevos caminos diplomáticos sobre Venezuela, ignorando los llamados estadounidenses a no negociar con él.

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Negociaciones concluidas hace poco en Noruega y otras conversaciones entre Europa y ambos bandos venezolanos han hecho que Estados Unidos esté al margen de la situación. Mientras existe preocupación generalizada de que Maduro no esté negociando seriamente, un alto diplomático europeo afirmó que se necesita un nuevo enfoque porque los esfuerzos dirigidos por Estados Unidos para derrocar al régimen han fracasado.

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Entrevistas con una docena de funcionarios europeos y latinoamericanos dejaron en claro que actúan no solo por desesperación pensando en el futuro de Venezuela, sino también porque dudan que el plan estadounidense funcione.

William Burns, ex subsecretario de Estado de Estados Unidos, señaló que Washington formó una coalición mundial efectiva contra Maduro, pero luego se involucró en disputas innecesarias con sus aliados. Las "amenazas pasivo-agresivas de acción militar de Estados Unidos" terminaron ayudando a Maduro a consolidar su control, aseguró. "El gobierno cayó rápidamente en una serie de trampas que han complicado su política exterior en otros países", comentó Burns. "Escogió objetivos maximalistas que superan con creces su capacidad y voluntad de invertir en los medios necesarios".

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Si bien estas inquietudes son generalizadas, la probabilidad de éxito de estas conversaciones también parece ser escasa. Esfuerzos anteriores para negociar con Maduro han demostrado que su objetivo primordial es mantenerse en el poder, mientras que el objetivo de la oposición y las docenas de países que respaldan a Guaidó es sacarlo de la presidencia.

Ese es el argumento de los estadounidenses que descartan cualquier posibilidad de que estas negociaciones lleguen a buen puerto. La vocera del Departamento de Estado, Morgan Ortagus, declaró el 25 de mayo que "lo único que se debe negociar con Nicolás Maduro son las condiciones de su salida".

Un alto funcionario de Estados Unidos agregó en condición de anonimato que el régimen de Maduro sabe que las sanciones son graves y espera aprovechar las negociaciones para aliviarlas, no establecer elecciones libres. Además, si Maduro tiene el poder durante cualquier campaña política, con la capacidad de intimidar y detener a los opositores, no será una elección libre y nadie aceptará sus resultados, explicó el funcionario.

Un diplomático europeo admitió su frustración tras recientes conversaciones con Maduro, quien hasta el momento no ha mostrado disposición a permitir una votación presidencial. El funcionario dijo que para que el llamado al diálogo del gobierno de Maduro se tome en serio debe haber un compromiso sobre un cronograma de elecciones.

Incluso entre las naciones europeas no existe un enfoque unificado sobre cómo avanzar. Algunos gobiernos están a favor de las negociaciones concluidas hace poco en Oslo, que no generaron avances pero se espera que se reinicien, mientras que otros aliados de Estados Unidos prefieren al llamado Grupo de Lima, liderado por países latinoamericanos.

En un intento por forjar un plan más unificado, ministros de Exteriores del Grupo Internacional de Contacto y el Grupo de Lima se reunieron en Nueva York el lunes para abogar por una "transición pacifica que lleve a elecciones libres y justas". "Vamos a poner todos nuestros esfuerzos para apoyar al pueblo venezolano y restaurar la democracia lo antes posible", manifestó a los medios en la ONU Néstor Popolizio, ministro de Relaciones Exteriores de Perú.

No obstante, aún no hay detalles sobre cómo hacerlo. Luis Almagro, titular de la Organización de Estados Americanos, aseveró que la variedad de enfoques no coordinados muestra una falta de estrategia y cohesión por parte de la comunidad internacional que solo sirve para darle tiempo a Maduro.

Almagro respalda una estrategia que implique presión económica y una amenaza creíble de aplicar la fuerza. "Maduro está en su punto más débil, este es el momento de seguir adelante y no retroceder", aseguró Almagro. "Esto no es un conflicto entre dos partes que puede resolver con el diálogo. Ha habido diálogo con el régimen de forma intermitente desde 2003. Esta es una dictadura que gobierna a un pueblo que busca sus derechos humanos".

Incluso dentro de la oposición venezolana, que tiene un largo historial de fragmentación, no existe unanimidad sobre las conversaciones. Carlos Blanco, que trabaja estrechamente con María Corina Machado, una líder opositora, calificá al gobierno de Maduro como "una corporación criminal" y añadió que esperar que renuncie "no es creíble". 

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