Costo beneficio del etiquetado en los alimentos y las bebidas

El etiquetado de advertencia crea alerta en el consumidor con un juicio subjetivo sobre la idoneidad nutricional de un producto.

Etiquetado

El etiquetado local no se basa en evidencia científica.

Archivo particular

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Portafolio
julio 25 de 2019 - 09:11 p.m.
2019-07-25

Uno de los principales compromisos que asumió Colombia, finalizado el proceso de adhesión a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), fue el de implementar las recomendaciones en materia de mejora regulatoria, esto significó adoptar estudios de impacto normativo que incluyen análisis costo-beneficio al momento de expedir una medida regulatoria.

(Cambios en etiquetado de productos afecta la competitividad del país). 

El debate actual frente al modelo de etiquetado que se debe adoptar en Colombia para alimentos y bebidas carece claramente de este análisis costo-beneficio, lo cual impide al país avanzar en el desarrollo de una política pública basada en evidencia científica. El debate se ha enfocado en exponer los argumentos sobre la idoneidad de un etiquetado informativo o uno de advertencia, pero ¿cuál de los dos modelos tiene mayor sustento técnico y científico basado en la experiencia nacional e internacional y en los lineamientos de organismos internacionales?

El etiquetado informativo que utilizan la mayoría de los países europeos, Estados Unidos y el Reino Unido se conoce como GDA (por su sigla en inglés) y se basa en las guías aprobadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), por la autoridad sanitaria de la Unión Europea, por la FDA y está en línea con la normativa del CODEX Alimentarius, máximo organismo de regulación internacional del cual hacen parte 196 países del mundo. Este etiquetado es un esquema claro, sencillo y comprensible que indica de manera exacta el aporte de energías (calorías) y determinados nutrientes (azúcar, grasas y sodio) con respecto a las necesidades diarias referenciadas por una dieta recomendada por la OMS. A diferencia de otras opciones de etiquetado, el GDA no discrimina, educa sobre el aporte nutricional de cada alimento y ayuda a los consumidores a tomar decisiones de consumo responsable que se ajustan a su estilo de vida y hábitos alimenticios. Desde 2016 las empresas vinculadas a la Cámara de la Industria de Bebidas de la ANDI adoptaron el GDA como esquema de autorregulación.

(‘Las normas solo las cumplimos los formales’). 


Existen otros modelos de etiquetado que son los de advertencia los cuales son altamente cuestionados pues crean alerta en el consumidor a través de un juicio subjetivo sobre la idoneidad nutricional de un producto, sin dar mayor información del contenido real de este y sin tener en cuenta el estilo de vida de los consumidores, el cual varía de un individuo a otro. Algunos de los principales riesgos de los etiquetados de advertencia son: i) desconocen la normativa internacional, ii) no cuentan con fundamento científico y iii) en los países que se han implementado hasta el momento (caso Chile) no evidencian un impacto en la reducción de la obesidad.

Adicionalmente al no estar homogeneizado el etiquetado de advertencia con la normatividad internacional exponemos a la industria de alimentos y bebidas, compuesta en su 95% por micro, pequeña y mediana empresa, al incumplimiento a la generación de sobrecostos en los procesos de exportación que pueden perjudicar un segmento que se ha posicionado por su crecimiento exportador.

Por último, el etiquetado de advertencia estigmatiza los productos al considerarlos como “malos” para la salud sin ningún sustento científico, esto se traduce en que productos típicos y tradicionales colombianos, como lo es el manjar blanco, el bocadillo, los quesillos entre otros tantos, y de los cuales dependen muchas familias colombianas como sustento, serán considerados como perjudiciales para la salud.

Entonces, si el beneficio de adoptar un etiquetado de advertencia es marginal frente a la reducción de la obesidad y los hábitos de compra de los consumidores y por el contrario los costos son muy altos en materia de estigmatización de nuestra tradición culinaria, ¿Cuál debería ser la medida que tenemos que adoptar?

Luis Felipe Torres Bohórquez
Especial para Portafolio
Director de la Cámara de la Industria de bebidas de la ANDI

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