Cruceros están causando daño al mar

El sector debe ser más limpio y cuidadoso por donde navega.

Cruceros

Los cruceros utilizan petróleo pesado como combustible y se estima que el transporte marítimo genera 13% de las emisiones de dióxido de azufre. EFE

Yomaira Grandett / Portafolio

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junio 14 de 2019 - 08:40 p.m.
2019-06-14

No está siendo el mejor momento para la industria. Recientemente un enorme crucero chocó con un muelle en Venecia. Al día siguiente, un juez en Miami aprobó un acuerdo de resolución de US$20 millones con Carnival Corporation, el mayor operador de cruceros del mundo, por repetidamente contaminar los océanos.

Las imágenes del crucero MSC Opera fuera de control chocando contra un pequeño barco turístico en Venecia, con los turistas huyendo a lo largo del muelle del Canal de la Giudecca, representaron una desafortunada representación. Evocaron el temor de muchos cuando los cruceros navegan a puertos históricos: la horda turística ha llegado.

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No se trata solamente de sus miles de pasajeros, sino de cómo operan los barcos. “Si ustedes no tuvieran el medio ambiente, no tendrían nada que vender”, le comentó la juez Patricia Seitz a Arnold Donald, el CEO de Carnival. La firma se declaró culpable de haber arrojado desechos y agua aceitosa al mar, a pesar de una condena penal anterior por el mismo delito.

Los operadores necesitan cambiar su conducta. Ellos enfrentan protestas en los lugares más populares, como Venecia, Dubrovnik y los fiordos noruegos, por llevar a estos gigantes barcos a esas ubicaciones; el crucero Opera se ve grande, pero tiene sólo la mitad del tamaño de las más recientes embarcaciones de MSC Cruises, las cuales pueden transportar 5.000 personas. Hoy están bajo escrutinio por sus emisiones y por los desechos.

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En cierto sentido, es injusto. Tomar cruceros es una creciente forma de turismo, pero aún es minúscula en comparación con la industria general: 28 millones tomaron cruceros el año pasado de unos 1.400 millones de llegadas de turistas a países extranjeros.

La industria sufre la ‘maldición de lo visible’; los cruceros, con lo que el monitor de acuerdos del tribunal de Miami llamó “toda la miríada de necesidades de una pequeña ciudad flotante”, son difíciles de ignorar.

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Todo turista necesita lugares para descansar y comer, transporte e instalaciones para desechos; los cruceros simplemente los agrupan, mezclando la seguridad con el exotismo de una manera que atrae a muchos. Zygmunt Bauman, el sociólogo polaco, escribió que la casa de un turista “es parte del paquete de seguridad, para que el placer sea verdaderamente cautivante”.

El turismo de aventura está en el otro extremo. Sin embargo, incluso esas aventuras están organizadas en paquetes, y la muerte de 11 escaladores en el Everest no es la única forma de destrucción que pueden causar. El Parque Nacional Sagarmatha, alrededor del Everest, sufre de erosión y del vertido de desechos.

“Mientras más gente navega por el mundo, más se convierte el mundo en un mejor lugar”, afirmó Carnival en su informe de sostenibilidad de 2017. Hay algo de verdad. McKinsey & Co ha estimado que el turismo generó US$7,9 billones, o el 10% del PIB mundial, y que más de 1.000 tripulantes pueden ser empleados en un crucero.

Las emisiones son un problema. Los cruceros utilizan petróleo pesado como combustible y se estima que el transporte marítimo genera 13% de las emisiones de dióxido de azufre, que causan 400.000 muertes prematuras al año. Existen áreas restringidas, pero se supo que un barco de Carnival había quemado petróleo en esa zona en Islandia.

Los operadores usan filtros para reducir las emisiones y algunos están recurriendo al gas natural licuado (GNL): AIDAnova de Carnival, un transatlántico de GNL que puede transportar 6.600 pasajeros, entró en servicio el año pasado. Pero el sector continúa siendo un contaminador.

Un segundo problema lo representa la eliminación de desechos. Carnival recibió una multa de US$40 millones en 2017 después de que un informante reveló que su tripulación había estado vertiendo aguas de sentina contaminadas con petróleo desde 2005.

No se permite que ningún crucero descargue desechos no tratados en el mar, y los barcos modernos cuentan con vastas instalaciones de tratamiento. La Asociación Internacional de Líneas de Cruceros estima que los barcos reciclan un 60% más de desechos por persona que en tierra, pero el caso de Carnival muestra que las violaciones son comunes.

En comparación con el turismo en conjunto, los cruceros son una causa limitada de preocupación. Pero está creciendo más allá del mercado.

Este crecimiento, y el hecho de que los cruceros son ambientes contenidos que pudieran convertirse en líderes en turismo sostenible, hacen que sea vital evitar las repeticiones del accidente de Venecia y el caso de Carnival. Sacarlos del Canal de la Giudecca, donde eclipsan a Venecia, representa un comienzo, pero otros puertos también deben preguntarse cuánto necesitan las visitas ‘sail-by’ (en las que los pasajeros no desembarcan) de los cruceros gigantes.

La mayor parte de la responsabilidad ambiental recae sobre los propios operadores, quienes han elevado sus estándares pero necesitan hacer todavía más. Es tentador comportarse mal en mar abierto, cuando nadie está mirando, pero es inaceptable.

John Gapper

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