El negocio de bisutería que no para de vender en Medellín

Ángeles Creando, una empresa que nació a partir de la necesidad, se hizo un lugar en tiendas del país con productos innovadores y diseños novedosos.

Mónica Zuluaga

A Mónica Zuluaga un collar, su buen gusto y la destreza manual le abrieron el camino hacia el emprendimiento al crear su propia marca de bisutería.

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mayo 25 de 2019 - 06:23 p.m.
2019-05-25

A la colombiana Mónica Zuluaga un collar, su buen gusto y la destreza manual le abrieron el camino hacia el emprendimiento al crear su propia marca de bisutería, que hoy afianza con las manos de un centenar de mujeres cabeza de familia.

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Hace doce años despuntó Ángeles Creando, una empresa que nació a partir de la necesidad y que se hizo un lugar en tiendas del país con productos innovadores y diseños novedosos. "Es increíble que todos los días tengamos la capacidad de crear con bolitas e hilos.

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Es algo celestial", comentó Zuluaga a Efe en su almacén en el centro de Medellín. Collares, pulseras, aretes y anillos hacen parte de la exhibición de delicadas piezas elaboradas con materiales que van desde mostacilla hasta textiles y palma de iraca.

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"Los tejidos son la tendencia", expresó la empresaria mientras sostiene unos coloridos maxiaretes, una de sus últimas creaciones, que dista mucho de ese primer collar que elaboró tiempo atrás con la idea de llevar dinero a casa.

Por los quebrantos de salud de su padre, con 15 años empezó a trabajar en una microempresa de artesanías que le mostró el talento que llevaba en sus manos para ponerlo luego al servicio de su tío Argemino Zuluaga en un almacén de accesorios y bisutería.

"Lo que aprendí se lo debo a él, me enseñó a coger las pinzas, a abrir las argollas y a ensamblar", contó. Ya con una familia establecida se aventuró junto a su esposo e hijos a dejar su natal Santuario, en el departamento de Antioquia (noroeste), para emprender en Medellín con una bodega de insumos para fabricar joyas de fantasía.

Allí diseñó un collar, lo puso en una vitrina y atrajo a un vendedor que se ofreció a comercializarlo. "Ese día él vendió diez docenas", recordó Mónica, quien a partir de ese pedido, que entregó con la ayuda de amigas, familiares y vecinas, no paró de diseñar y emprendió una maratón para cumplirles a los clientes.

Con la confianza que le generó saber que las cosas que hacía gustaban empezó a trabajar 20 horas seguidas para sacar los collares, pero luego vinieron más accesorios y el montaje de una empresa junto a otras mujeres talentosas.

"Desde que empezó el negocio no paramos de vender", expresó con agradecimiento por una empresa que levantó bajo el eslogan de "manos celestiales" y que lleva siete años con un local convertido en un centro de operaciones.

El crecimiento de la marca la llevó a conformar un equipo con 40 mujeres cabeza de familia que trabajan desde sus casas y que tienen entre ellas "muchos satélites", así que para cumplir con la producción están "unas 100 personas elaborando en sus hogares los diseños que les damos".

Una vez recogen los insumos, a cada artesana le entregan un lote de materiales para sacar entre 600 y 1.000 unidades.

"Son mujeres de todo tipo de edades. La mayor tiene 75 años y siempre me pide que no la deje sin material porque para ella es una terapia esta actividad", sostuvo Mónica. Betsabe Cardona hace parte de ese ejército de mujeres que mantiene en pie a "Ángeles Creando" con su habilidad para darle vida a cada pieza.

"Este es un trabajo de paciencia, pero cuando se coge agilidad, es muy rápido", expresó a Efe Cardona, quien en su casa en el barrio Santa Cruz, en Medellín, trabaja "con perfeccionismo" en cada joya por la satisfacción que este arte ha traído a su vida.

"Tengo desgaste de rodilla y sufro de artritis, y hacer esto me ayuda mucho con mi enfermedad", afirmó mientras junta mostacillas para formar una tobillera.

El propósito con la marca, fortalecida con la capacitación que Zuluaga recibió en la corporación Interactuar, donde aprendió a administrar e identificó el poder de la labor social que realiza, está orientado a seguir creciendo con el lanzamiento de una línea para boutiques con productos hechos en materiales más costosos para un público distinto. "Yo no puedo parar.

Detrás de mi hay muchas señoras esperando que yo saque una muestra para trabajar. Eso es algo valioso", apostilló la empresaria.

Para la directora de Servicios de Conocimiento y Redes de Interactuar, Andrea Zuluaga, este tipo de casos de éxito prueban que la mujer emprendedora está capacitada para "planearse", pues consigue sacar su producción, atender a sus hijos y al hogar. "Hay que seguirles abriendo espacios para que se desarrollen y puedan cumplir un rol a nivel profesional", sostuvo la experta.

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