Angels, iniciativa contra los ataques cerebrovasculares

Sandra Vargas, líder del modelo creado en Europa y presente en el país desde 2018, habló de los avances logrados hasta el momento.

Sandra Vargas

Según Vargas, 1 de cada 6 personas puede tener un ACV en el transcurso de su vida.

Fernando Aya

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Portafolio
octubre 28 de 2019 - 07:09 p.m.
2019-10-28

Por no recibir atención oportuna en un centro especializado, cada 30 minutos una persona fallece o queda discapacitada tras sufrir un ataque cerebrovascular (ACV). Para enfrentar este problema global de salud, que puede presentarse a cualquier edad, fue creada la iniciativa Angels.

En Colombia ya comenzó a implementarse este modelo que, para ser exitoso, requiere de la participación no solo de instituciones o profesionales de la salud, sino del Gobierno y de las personas, en general, que deben estar enteradas sobre los síntomas de un ACV y qué hacer en caso de que ocurra.

¿Qué es Angels?

Es una iniciativa no promocional de Boehringer Ingelheim que nace en el año 2015, con dos objetivos primordiales: incrementar el número de pacientes con un adecuado tratamiento después de haber sufrido un ataque cerebrovascular y formar a los centros de salud y hospitalarios para que brinden la mejor atención posible a estas personas. Estamos en 41 países y contamos con más de 2.500 instituciones vinculadas.

¿Cuál es la incidencia de los ACV?

Estamos ante un problema de salud pública a nivel mundial. Las enfermedades cerebrovasculares, entre las cuales se encuentran los ACV, son en Colombia la segunda causa de muertes y la primera de discapacidad. Se estima que una de cada seis personas puede tener un ataque de estos en el transcurso de su vida. Angels busca cambiar el curso de la enfermedad y sus desenlaces.

¿Por qué es una iniciativa y no un programa?

Lo llamamos iniciativa porque Angels es el comienzo de algo. Nosotros sembramos la semilla, pero esto tiene que replicarse a nivel personal y de las familias, a nivel de la comunidad y de la sociedad y a nivel de políticas de salud pública. De todos depende que esa semilla florezca.

¿Cuándo llegó a Colombia?

Estamos desde enero de 2018. Con cinco consultores hicimos un mapeo de las instituciones en el país que tienen la capacidad técnica para atender a los pacientes con ACV. Una de las grandes diferencias que tiene esta enfermedad, frente a otras, es que las personas que lleguen a sufrirla no deben salir hacia la institución de salud más cercana, sino a aquella que tenga los recursos necesarios para brindar la atención necesaria.

¿Qué tipo de recursos?

Un servicio de urgencias habilitado, un equipo TAC (tomografía computarizada), una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) o un protocolo que establezca cómo van a manejar al paciente en caso de que la institución no cuente con esta área.

¿Cuántas instituciones son?

Hay 150 centros de salud y hospitalarios en el país que podrían hacerlo. Nosotros ya visitamos a 110 y les presentamos a sus directivas la iniciativa Angels, todo lo que ofrece y cómo nuestros consultores los pueden apoyar para transformar procesos, porque una de las grandes ventajas es que la institución no requiere invertir recursos ni comprar equipos o contratar personas. Simplemente, deben ajustarse los procesos internos para prestar el mejor servicio posible. Frente a este tema, nosotros hacemos actividades de educación y entregamos materiales y listas de chequeo para la estandarización de esos procesos.

¿Cuántas se vincularon y cuál fue su opinión?

Tenemos un total de 75 instituciones con las que estamos trabajando, que vieron esto como algo muy positivo porque les ayuda a demostrar resultados en el corto plazo y porque todas estas se encuentran trabajando en el tema de calidad de atención al paciente. Nuestro modelo busca lo mismo: una atención de calidad y encontraron en él unas herramientas para implementarlo sin ningún costo.

¿Son suficientes 75 instituciones?

No. El año entrante comenzaremos una segunda oleada porque el objetivo, de acuerdo con la población que tiene Colombia, es tener, en el año 2025, a 130 instituciones preparadas para atender a pacientes que sufran ACV. Ya estamos en ciudades capitales de 21 departamentos. El año entrante nos enfocaremos en Riohacha, Santa Marta y Quibdó.

¿Cuáles son las fases de implementación?

La iniciativa se enfoca en tres etapas primordiales: la fase prehospitalaria, en la que debemos trabajar fuertemente para que las personas identifiquen los síntomas; la etapa hospitalaria, relacionada con la atención al paciente en el hospital, donde se espera que antes de una hora de haber llegado ya tenga un diagnóstico y haya recibido el tratamiento adecuado; y la fase posaguda, que no es menos importante porque se trata de cuidar al paciente hasta que salga de la institución de salud. Esta enfermedad puede producir otro ACV secundario durante el primer mes, en el primer año o en los cinco años siguientes de haberse presentado.

¿Cuáles son los síntomas de un ACV?

La gente debe saber que si se le debilita o se le cae un lado del rostro, si hay dificultad al hablar, si se pierde la fuerza en un brazo o una pierna, si hay un dolor de cabeza severo sin causa conocida, si se presentan dificultades de visión, todo esto de forma súbita, está ante los síntomas de un posible ACV.

Pero lo más importante es que solo dispone de cuatro horas y media, a partir de la aparición del síntoma, para ir a una institución preparada para atender ACV y recibir el tratamiento que evite la muerte del paciente o una mayor discapacidad.

Muchas personas no saben qué es un ACV, no hablan del tema, lo ven como algo lejano, no reconocen los síntomas y a veces se quedan acostados en su casa y no van al hospital. Un paciente con ACV pierde, en promedio, dos millones de neuronas por minuto. Este es un número que debe llamar la atención.

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