Empresarios definen riesgos para sus planes de negocios

En medio de un clima de incertidumbre, una encuesta arroja desafíos que incluyen cambios regulatorios y disponibilidad de capital.

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En Latinoamérica los riesgos globales se replican y aparece, por ejemplo, los fallos en la cadena de suministro.

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Portafolio
junio 28 de 2019 - 08:38 p.m.
2019-06-28

El mundo de los negocios es como un tablero de ajedrez en el que el avance en el juego depende de la inteligencia con la que se muevan las fichas. Por eso, conocer las variables que amenazan o podrían afectar el desempeño de la empresa, es prioridad.

Eso es lo que propone la firma Aon en su Encuesta de Gestión Global del Riesgo 2019, que realiza cada dos años.

(‘A los empresarios nos falta apostarle más a lo social’). 

“Aon, que antes era conocido como un broker de seguros, está dando el giro a ser un firma de servicios profesionales enfocada en el tema de gestión de riesgos. La idea nuestra es ayudar a las organizaciones a entender los retos que tiene que afrontar. El valor de estos documentos es poder ofrecer información a la mano, segmentado por industrias y geografías”, explica Julián Ávila, Gerente de Consultoría de Aon en Colombia.

El 11% del total de los encuestados (2.600) son latinoamericanos- entre empresas privadas y estatales. En Colombia participaron 70 grandes compañías de diversos sectores.

A nivel global, los empresarios están reconociendo un clima de incertidumbre que tiene varias aristas. La primera es la guerra comercial entre China y Estados Unidos y los movimientos populistas, especialmente de derecha, que influyen en cambios normativos que afectan el grado de certeza de los empresarios.

La otra arista es la reacción de los Gobiernos en materia arancelaria, en parte por la disputa de las potencias.

En transformación digital las empresas que están adentro toman ventaja, pero las rezagadas están un escenario de riesgo muy grande porque se enfrentan a competidores que no eran usuales, y a clientes que tienen necesidades que no pueden satisfacer.

En Colombia, en la lista están los cambios de los mercados y el segundo el daño a la marca. Siguen, el riesgo de cambios regulatorios, y el de consecución de liquidez y disponibilidad de capital.

Julián Ávila llama la atención en estos dos últimos aspectos. A su juicio, la participación de actores internacionales en Colombia ha sido interesante pero impone reglas altas para los empresarios locales.

Por eso, muchas empresas tienen que incurrir en inversiones mayores para lograr la liquidez, aumentar el estándar y aumentar el costo operativo. “Eso dificulta el acceso a los mercados”, dice. El otro tema es que la desaceleración económica puede derivar en el riesgo de contraparte, que se traduce en la mayor percepción de los empresarios en torno a que las personas comienzan a incumplir sus obligaciones, ojalá no, de una manera sistemática. Así, la incertidumbre se relaciona con esos aspectos. El otro riesgo notorio tiene que ver con la capacidad de enfrentar competidores disruptivos.

A NIVEL REGIONAL

En Latinoamérica los riesgos globales se replican y aparece, por ejemplo, lo que Aon llama los fallos en la cadena de suministro.

“Somos países que nos debatimos entre la importación y la exportación y cuando tenemos los problemas de infraestructura, la interrupción de la cadena de suministro es muy sensible. Tenemos la dificultad para colocar los productos en puertos, por ejemplo”. Esto no se ve con el mismo impacto en economías mas desarrolladas.

La variación de los precios de los commodities también afecta a la región, sobre todo si se tiene en cuenta que es un rubro de peso en la mayoría de las economías.

Adicionalmente, impacta en la estabilidad de las organizaciones que derivan sus ingresos de estos productos y tiene incidencia en la industria transformadora de esas materias primas, plantea Ávila.

“Nos sorprende que los empresarios latinoamericanos no identifican los riesgos cibernéticos como un riesgo principal. Esto nos lleva a nosotros como consultores a prender la alarmas porque preocupa que se subestimen, más cuando hablamos tanto de entrar al mundo de la transformación digital”, anota.

Para el Gerente de Consultoría de Aon en Colombia, “esto quiere decir que la posibilidad de que se materialicen eventos sea mayor porque no se invierte en planes suficientes”.

‘LA SUMA DE MALES’

Uno de los hallazgos más importante frente a la encuesta de hace dos años es el ascenso del riesgo que se denomina “el cambio en los factores de mercado”.

En el 2017 estaba en el puesto 38 a nivel global, mientras que este año ocupa el tercer lugar.

Julián Ávila dice que este concepto es “la suma de todos los males”.

Las empresas consideran que la incertidumbre de los mercados, alimentada por lo político, lo económico
y los cambios en el modelo de producción se vuelven una amenaza constante.

Aprender a leer esta situación y tomar medidas con información a la mano puede ayudar a blindar los movimientos empresariales de esta nueva realidad que revela la encuesta, según señala el directivo de Aon.

LO QUE SE PONE EN JUEGO CON LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

La consultora estratégica Bain & Company evaluó seis riesgos potenciales que podría generar la ausencia de liderazgo humano en la operación de la Inteligencia Artificial dentro del contexto empresarial.

La recomendación es que las organizaciones, más que asumir la Inteligencia Artificial como un sustituto de las capacidades humanas, la entiendan como un complemento de los recursos de cada trabajador, para de esta forma potenciar al máximo las aplicaciones de la herramienta.

“El juicio humano debe estar presente en las decisiones estratégicas de las herramientas tecnológicas. Éste se hace más relevante en la medida que las soluciones digitales ocupan cada vez más funciones”,
concluyó Diego Santamaría, Partner de Bain & Company en Colombia.

Cree que es un hecho que las nuevas herramientas digitales, en particular la Inteligencia Artificial, son un soporte para mediar la atención con el cliente y brindarle soluciones en menores plazos con altos índices de satisfacción.

Sin embargo, desatender las funciones de estas plataformas puede generar estos riesgos. El primero, dice el estudio es el de generar errores ocultos, generalmente por fallas durante el aprendizaje de la tecnología. Los cuales se hacen visibles hasta ocasionar una deficiencia masiva en la atención al cliente, por ejemplo.

El segundo es que se pueden permitir respuestas con prejuicios, común en donde el personal no evalúa los datos con los que la máquina realiza su aprendizaje. En casos donde la información es insuficiente, las respuestas no contemplan todas las soluciones.

“Contrario a los modelos tradicionales de programación, los cuales se basan en reglas, la Inteligencia Artificial opera como un esquema de representaciones estadísticas del entorno. Es decir, proporcionan respuestas producto de un aprendizaje previo, aspecto que abre la posibilidad de fallas como generalizaciones o ciertos sesgos”.

Como tercer riesgo, señala disminuir el pensamiento crítico del personal, al reducir las tareas que le permiten mantenerse actualizado y con un criterio vigente sobre la orientación que debe tomar el negocio.

La otra amenaza es “impactar el vínculo entre la marca y el consumidor, por cuenta de la degradación de la empatía y la calidez con cada usuario. Existen industrias que necesariamente requieren del contacto directo con el cliente”.

El quinto riesgo consiste en crear nuevos peligros, debido que las ventajas que representa la herramienta no son exclusivas de las empresas. El uso indebido de un tercero puede generar serias afectaciones a la operación. Por último, pueden aumentar las probabilidades de perder el control operativo, en especial en escenarios en los que la Inteligencia Artificial desplaza la capacidad de decisión del trabajador y la sensibilidad que ha desarrollado.


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