Germán Vargas Lleras pide juego limpio al Gobierno Duque

Según el exvicepresidente, desde la Presidencia se han ejercido presiones para aprobar proyecto de Plan Nacional de Desarrollo. Aquí su columna. 

Germán Vargas Lleras

Germán Vargas Lleras, exvicepresidente de la República.  

JUAN PABLO RUEDA

POR:
Portafolio
marzo 31 de 2019 - 11:00 a.m.
2019-03-31

El viernes pasado se aprobó en comisiones conjuntas del Congreso el proyecto de Plan Nacional de Desarrollo; 311 artículos se votaron en cuatro horas de sesión. Al igual que ocurrió con la reforma tributaria. Tan solo dos días y medio de debate, después de haber perdido un mes y medio por la inexperiencia y la improvisación de los ministros y el DNP. Aquí no hubo ninguna discusión. El Gobierno nunca lo quiso. Así me lo notificó el ministro de Hacienda a principio de la semana pasada. Nada de lo propuesto juiciosamente por nosotros sería acogido.

Y como el Gobierno no contaba con las mayorías necesarias para la aprobación del proyecto, decidió transgredir la propia regla que se había fijado y buscarlas a como diera lugar. Me pregunto: ¿a qué costo para nuestra maltrecha democracia?

Al costo de desinstitucionalizar los partidos, al costo de irrespetar la independencia de las colectividades que así se declararon y de irrespetarse a sí mismo.

La opinión pública debe saber que desde la Presidencia de la República, siguiendo órdenes que espero no sean del Presidente sino de algún lambón con iniciativa, los señores Luis Lorduy y Andrés Betancur, que despachan desde la Casa de Nariño y se presentan como consejeros políticos, han llamado sin descanso a senadores y representantes de Cambio Radical, y seguramente de otros partidos, a convenir qué grado de participación aspiran tener en el Gobierno.

Participación que, en el caso de quienes en Cambio Radical asistieron presurosos a la sesión del viernes pasado a votar el plan, se ha concretado ya, a modo de cuota inicial, con la designación de Karen Cecilia Abudinen como alta consejera presidencial para las Regiones y, más recientemente, de la nueva directora del Fonade, la institución tristemente recordada como un nido de corrupción y que tiene a su cargo parte de la contratación del Estado. A esta llegó Elia Abuchaibe, anterior secretaria de Planeación en la Alcaldía de Barranquilla.

Hablé con el senador Díaz Granados al filo de la medianoche del jueves, y me confirmó que llegaría a Valledupar. Ni una palabra me dijo sobre la salvación de Electricaribe, ni una mención sobre los beneficios del plan para su región. Su compromiso con el partido y con la decisión mayoritaria de la bancada era inquebrantable. ¿Qué poderosa razón lo hizo cambiar de opinión en la madrugada del día viernes? ¿Qué pasó entre esa hora y el momento de su entrada triunfal al recinto del Congreso el día viernes? Qué pena me dio verlo, agobiado como está por la investigación que contra él cursa en la Corte Suprema de Justicia por la ‘operación quirófano’, en la que ya fue capturado el director médico de la EPS Cajacopi, Javier Peña. Detrás de su nerviosa sonrisa se debía de ocultar algo muy grave y también quizás algo muy atractivo, como lo es la prometida Dirección Nacional de la Aeronáutica Civil. Zanahoria y garrote.

Si estas presiones se han ejercido para aprobar en comisión un plan que, incluso, podría haber sido expedido por decreto, me pregunto qué no estará dispuesto a hacer el Gobierno en una materia tan delicada como la discusión de las objeciones a la JEP o la anunciada reforma constitucional para modificar los acuerdos de paz.

Flaco favor se hace a la democracia, a sus instituciones y a los propios compromisos del Gobierno al desplegar semejantes acciones en contra de un partido que legítimamente se ha declarado independiente y, en el caso del Plan Nacional de Desarrollo, ha compartido públicamente sus desacuerdos, en especial con las facultades que sin ninguna limitación ni sustento se quieren entregar al Gobierno para, de una vez por todas, cercenar la función legislativa.

Lo ocurrido no es solo en contra de un partido, sino de una política y de una promesa presidencial de no interferir en las otras ramas de los poderes públicos. Juego limpio es lo que exigimos para todos, para la oposición y para nosotros, los independientes.

GERMÁN VARGAS LLERAS
COLUMNA DE OPINIÓN

Siga bajando para encontrar más contenido

Noticias Recomendadas

Recomendados