Dormir bien, el secreto del éxito laboral

Expertos aseguran que un buen descanso en las noches incide en el desempeño profesional.

Sueño

Dormir menos de entre siete y ocho horas consecutivas cada día tiene efectos negativos evidentes.

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mayo 15 de 2019 - 03:52 p.m.
2019-05-15

El pasado viernes 15 de marzo se celebró el Día Mundial del Sueño para concientizar sobre los problemas que, a este respecto, afectan a millones de personas en el mundo. En el país, según datos de la Asociación Colombiana de Medicina del Sueño, el 59 por ciento de los colombianos sufren algún trastorno relacionado con el buen dormir y el 45 por ciento emplea medicamentos para lograrlo.

Mucho se ha escrito –e investigado– acerca de este asunto. Desde cuántas horas necesita dormir una persona para recuperarse del día y enfrentar el siguiente hasta las consecuencias en la salud de no hacerlo, pasando por cómo afectan determinados alimentos a la hora de conciliar el sueño. Pero desde hace unos años, estas líneas de investigación se han trasladado al ámbito laboral y la relación directa que existe entre el desempeño profesional y dormir bien.

(Lea: Los trastornos del sueño y sus implicaciones en la salud

Mientras que hace unas décadas eran muchos los empresarios y ejecutivos de renombre que achacaban su éxito a las pocas horas de sueño –porque les permitía dedicar más tiempo a sus tareas–, ahora hay un consenso sobre la necesidad de tomarse más en serio las horas de sueño en términos de rendimiento.

En su libro 'El negocio del sueño: cómo dormir mejor puede transformar tu carrera', la investigadora y experta en comportamiento Vicki Culpin analiza el impacto de dormir poco o mal en la productividad de las personas.

(Lea: Experto en sueño explica el secreto de una buena noche de descanso

Asegura que dormir menos de entre siete y ocho horas consecutivas cada día tiene efectos negativos evidentes, como falta de memoria y atención y mala toma de decisiones; mina la creatividad y la capacidad de innovar y afecta las habilidades comunicativas y de relacionamiento, cualidades todas ellas necesarias para el éxito.

“Hay que acabar con el mito de que dormir menos es sinónimo de productividad”, explica.

TEMA DE FOROS MUNDIALES


La profesora de la escuela de negocios Ashridge Executive Education, en el Reino Unido, quien ha acudido en diferentes ocasiones al Foro Económico Mundial para hablar sobre la materia, diferencia entre tres tipos de decisiones que se toman diariamente en una empresa. Las primeras son las rutinarias y repetitivas, que no requieren una atención plena.

(Lea: Cambio climático estaría afectando el sueño de las personas

Luego están las que necesitan de un procesamiento de información complejo que relaciona con un pensamiento divergente en momentos de crisis empresarial.

Finalmente, reconoce las decisiones trascendentales, que marcan la diferencia entre el éxito y fracaso de un negocio. Es en las dos últimas en las que los hábitos saludables del sueño hacen su aparición en forma de soluciones imaginativas, eficaces y competitivas para el desarrollo personal y el de la empresa.

“Además de todas las consecuencias negativas a nivel cognitivo, también hay un impacto en la salud. En el peor de los casos, la falta de sueño es la causante de accidentes cerebrovasculares, diabetes, obesidad e hipertensión”, indica. Para ella es importante que los directivos y las organizaciones empiecen a considerar la importancia de que sus empleados duerman las horas necesarias, como una variable de productividad de la empresa.

Culpin también les habla a los gobiernos, a los que solicita tomar medidas en esta dirección y a nivel de políticas como un tema de salud pública. Su petición no es descabellada.

En Estados Unidos, por ejemplo, el Centro de Control para la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), calculó en 411.000 millones de dólares las pérdidas comerciales por un sueño deficiente de los empleados en 2016, que se corresponde con un 2,28 por ciento del producto interno bruto (PIB). De hecho, ya existe un término para acuñar esta realidad en el ámbito laboral: 'presenteeism', que se explica como el desempeño mediocre de los trabajadores por no dormir las horas necesarias.

Esta misma realidad se traslada a los estudiantes. Así lo indica el estudio ‘Dormir en la adolescencia: psicología, cognición y salud mental’, de los investigadores Leila Tarokh, Jared M. Saletin y Mary A. Carskadon, que incide en la importancia de que los más jóvenes duerman bien, no solo de cara a su salud cerebral, sino para garantizar la retención de la información adquirida durante el aprendizaje. 

‘COMO UN PEGAMENTO’

“El sueño actúa como un pegamento que ayuda al cerebro a codificar la información recién adquirida y a convertirla en conocimiento duradero. Asimismo, aumenta la concentración en el colegio, ya que ayuda a mitigar el comportamiento hiperactivo, las reacciones demasiado emocionales y la inquietud”, explica Adriana Galván, catedrática de Psicología de la Universidad de California, Los Ángeles, en una columna publicada por la publicación especializada 'The Conversation'.

“En buena medida, parte del fracaso escolar y universitario de los adolescentes y jóvenes se puede atribuir a una disminución en el tiempo de sueño. Reduce los tiempos de reacción, la velocidad de comprensión a cualquier estímulo”,
sostiene a su vez Juan Antonio Madrid, catedrático de Fisiología de la Universidad de Murcia (España) y especialista en cronobiología, ciencia que estudia los ritmos biológicos.

Con ocasión del Día Mundial del Sueño, la World Sleep Society (Sociedad Mundial del Sueño) difundió un comunicado en el cual recuerda que el sueño es un factor clave para mejorar las probabilidades de tener una buena salud física, cognitiva y emocional en el futuro.

Así pues, dormir es la nueva medida del éxito.

CONSEJOS BÁSICOS PARA CONCILIAR EL SUEÑO

1. Siestas prescindibles: si la persona sufre de insomnio, se recomienda esperar hasta el final del día para dormir y evitar el sueño intermitente durante el día, opina Vicki Culpin. Asegura que estos lapsos no compensan un sueño reparador de entre siete y ocho horas.

2. Comer ligero: evitar irse a dormir con el estómago lleno o tras haber ingerido alimentos copiosos, con alto contenido calórico o picantes, indica un estudio reciente de la Universidad de Pensilvania que concluye que lo que se come y bebe durante la noche activa el insomnio.

3. No estimulantes: prescindir de alimentos estimulantes, como cualquiera con cafeína (el chocolate es uno), con propiedades diuréticas, como la cebolla, o con presencia de tirosina, un aminoácido que promueve la producción de dopamina (carnes rojas, frutas ricas en vitamina C y el té).

4. Dispositivos lejos: las pantallas de aparatos como el celular o las tabletas electrónicas pueden alterar el sueño, y su uso antes de acostarse disminuye las ganas de dormir, concluye un estudio de la Universidad de Stanford publicado en la revista 'Nature Neuroscience'. Los investigadores recomiendan que estos dispositivos se queden fuera de la habitación.

REDACCIÓN DOMINGO

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