MIÉRCOLES, 06 DE DICIEMBRE DE 2023

Noticias económicas de Colombia y el mundo

Carlos

Nuestra Política de Tratamiento de Datos Personales ha cambiado. Conócela haciendo clic aquí.

close
Carlos Tellez

Parálisis dialéctica

Es natural llegar a esos terrenos en tanto es fácil hablar de lo conocido, revisitar lo discutido y divagar en el consenso que confrontar el futuro.

Carlos Tellez
POR:
Carlos Tellez

Inercia y nostalgia son dos rasgos que suelen minar las conversaciones de los equipos gerenciales acerca del futuro cuando el entorno de su negocio se hace más complejo. La inercia se manifiesta cuando caen en discusiones sobre temas recurrentes omitiendo los prioritarios, en repasar culpables conocidos para aliviar su sentimiento de impotencia, y en racionalizar porqué lo que siempre ha funcionado ahora no da resultado. Es natural llegar a esos terrenos en tanto es más fácil hablar de lo conocido, revisitar lo ya discutido y divagar en el consenso que confrontar el futuro.

La nostalgia, por su parte, es visible cuando en esos equipos la añoranza de otros tiempos vuele lúgubre el tono de la conversación, el recuerdo de victorias pasadas es la única fuente modesta de motivación, y la evocación de líderes que ya no los acompañan profundiza emociones de desconfianza y vulnerabilidad.

inercia y nostalgia se convierten así entonces en una especie de mecanismos de defensa para deambular por el pasado y el presente, procrastinando la necesidad de pensar y decidir colectivamente sobre el futuro. Y es comprensible que este ejercicio sea incómodo, en tanto, en incertidumbre y bajo estrés, las imágenes del porvenir se vuelven más asimétricas y opacas, los miedos son más divergentes ante un portafolio de riesgos reales ampliado, y el temor a equivocarse se exacerba activando un poderoso instinto de autocuidado.


En mi oficio de acompañar equipos gerenciales en sus conversaciones estratégicas, he evidenciado sin sorpresa en estos meses que, cuando las condiciones presentes de su empresa son difíciles o la perspectiva de corto plazo se vuelve impredecible, mayores son la inercia y la nostalgia, y más incómodas son sus conversaciones sobre el futuro. Ha sido interesante ver que, cuando reconocen las deficiencias en ese diálogo, reaccionan elevando su reflexión para asumir que necesitan, primordialmente, trascender sus barreras de comunicación.

Jerarquía excesiva, conflictos entre áreas, diferencias personales, reuniones incómodas recientes, situaciones coyunturales agobiantes, retiros forzados e intempestivos de miembros del equipo, egos descontrolados, parálisis por miedo, ambientes muy competitivos y culturas individualistas, son algunas barreras que observo impiden a los equipos el diálogo productivo mientras legitiman inercia y nostalgia como escudos de supervivencia.

Las conversaciones exigentes requieren gestionar, primero, las disfuncionalidades básicas de un equipo. En una experiencia reciente, el Presidente ejecutivo de la empresa sugirió reflexionar acerca de las razones por las cuales el diálogo en el equipo no fluía. En ese espacio de catarsis se hicieron evidentes problemas como los que menciono, y simplemente concluyó: “Comencemos por el principio. Si queremos refrescar la mirada del futuro de la empresa, primero necesitamos refrescar la mirada presente de nosotros mismos”.

CARLOS TÉLLEZ
​carlos@carlostellez.co

Destacados

Más Portales

cerrar pauta

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes