Miguel Gómez Martínez
Columnista 

Planeación y ciencia ficción

Somos conscientes de que nuestras estructuras son inadecuadas para los nuevos tiempos, pero no estamos seguros de cómo ajustarlas.

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
julio 14 de 2020
2020-07-14 10:13 p.m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4c55d1afeb.png

¿Y en el 2021 qué hacemos? ¿Cómo vamos a hacer la planeación del año entrante? ¿Cuáles son los parámetros con los que vamos a construir los diferentes escenarios? Estas son algunas de las preguntas que rondan las cabezas de todos los equipos directivos de las empresas a nivel mundial.

En octubre y noviembre de 2019, cuando la mayoría de las compañías estaban haciendo sus presupuestos y proyectos para el 2020, nunca llegaron a imaginar lo que sucedería al cierre del primer trimestre de este año. Nadie pensó en la pandemia ni en sus posibles consecuencias.

Hay muchos elementos de incertidumbre, y no son los relacionados con las variables macroeconómicas como la inflación, la tasa de cambio o la tasa de interés. De estas tenemos bastante claridad. Pero sobre lo que debemos considerar como posible o poco probable ya no podemos comprometernos. La pandemia nos mostró que muchas cosas que considerábamos como imposibles, o muy remotamente viables, resulta que no lo son.

El matemático Nassim Nicholas Taleb, autor de ‘El Cisne Negro’ (Paidós, 2008) debe tener una sonrisa socarrona. También los expertos en estrategia de crisis Christopher Lehane, Mark Fabiani y Bill Guttentag autores de ‘Maestros del Desastre’ (Masters of Disaster, Palgrave MacMillan, 2012). Son dos textos que, hace varios años plantearon la necesidad de prepararse para lo inesperado y lo impensable. Los libros pasaron como ensayos interesantes, pero fueron desplazados por quienes preferían hablar de temas más convencionales.

Hoy la imagen de los cisnos negros están en nuestras mentes y parecen estar por todas partes. Cada noticia sobre la quiebra de algún gigante empresarial, que no soportó el cambio de entorno, es un cisne negro.

También lo son el escenario de un rebrote del virus o de revueltas sociales una vez se acabe la capacidad de los Estados de otorgar apoyos y alivios a los más vulnerables. Cisne negro es que aparezca otro virus o que entremos en una depresión económica.

Pensar lo peor ya no puede ser un escenario que excluimos porque lo vemos altamente improbable. La planeación estratégica tendrá que ser mucho más amplia y menos cómoda. No es imposible anticipar cuál será la situación de la economía mundial en unos pocos meses. Algunos creen que lo peor habrá pasado y otros vaticinan que apenas estaremos cerrando la fase inicial de la pesadilla.

Tenemos el duro reto de dejar en confiar en lo que parecía como confiable. La ciencia y la medicina no sólo no pueden derrotar al cáncer sino tampoco a los virus. Sabemos que las medidas económicas tienen límites en su eficacia y que el aislamiento no es posible sin un inmenso costo económico.

Muchos negocios no volverán a ser los mismos, pero no sabemos cuáles. Somos conscientes que nuestras estructuras son inadecuadas para los nuevos tiempos, pero no estamos seguros de cómo ajustarlas.

Tampoco podemos priorizar las inversiones que requeriremos por la duda de poder rentabilizarlas. Planear así es muy difícil y desafía los parámetros tradicionales de evaluación de los negocios. Es hora de que a la planeación le incorporemos elementos de ciencia ficción.

Miguel Gómez Martínez
Presidente de Fasecolda
migomahu@hotmail.com

Recomendados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes