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Mario Hernández Zambrano

Prometer todo para que siga lo mismo

El mundo esperaba que la rimbombante cumbre de Glasgow fuera radical.

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
noviembre 15 de 2021
2021-11-15 10:17 p. m.
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Reconozco sin rodeos que no soy experto en el calentamiento global. Como muchos, solo se que de todas maneras la tierra se va calentar en 1,5 grados y que lo que se debe hacer en este siglo es evitar que alcance niveles que serían desastrosos (5,8 grados) de no hacerse nada. En el neto, la máxima es que el planeta sea habitable evitando desastres naturales, evitar que se derritan los páramos, mayor nivel del mar y muerte de muchas especies.

Y sigo con mis ideas de sentido común. Hace dos años los precios del petróleo y el carbón estaban por el piso y la alegría era general porque supuestamente se había tomado conciencia acerca de lo que representaban esos minerales para el calentamiento. Una menor demanda de esos productos induciría a menos explotaciones de los recursos naturales. Y ahora, la sorpresa no puede ser menor: los precios de petróleo y carbón han alcanzado niveles increíblemente altos y el mundo los está reclamando so pena de caer en un desabastecimiento incalculable que hace revivir la inflación, un mal que desordena todo.

El mundo esperaba que la rimbombante cumbre de Glasgow fuera radical: se requiere un cambio sustantivo en las fuentes de generación de energía, comenzando con la suspensión pronta de la explotación de carbón y luego la del petróleo. Y los más radicales dicen que la ganadería vacuna debe cambiarse radicalmente por su emisión de gas metano y la deforestación.

Puede que todo lo anterior sea cierto y no controvertible, pero la realidad del mundo es otra y las cumbres o grandes citas de presidentes y expertos dejan mucho que desear porque los intereses económicos y políticos que se mueven a su alrededor son tan grandes que acaban con las ilusiones. A Glasgow no asistieron ni China ni Rusia. En Kioto, hace unos años, se acordó que los países poderosos pondrían 100.000 millones de dólares para frenar el calentamiento y la plata no apareció por parte alguna. Luego en París, cuando Trump se salió del acuerdo, los chinos dijeron apoyarlo en forma oportunista.

Parece que el llamado lobby fue brutal en Glasgow: dicen que la mayor delegación que asistió a la cumbre era la formada por los grupos de presión de los productores de combustibles fósiles, más de 500 personas.

Quiero decir algo que me gustó de lo que leí: un acuerdo de unos 30 países y de seis grandes marcas de carros en el que se comprometen a dejar de vender vehículos de combustión a partir de 2035. Lo firmaron Reino Unido, Canadá, India, Países Bajos, Austria, Noruega y Dinamarca, pero no lo hicieron EE. UU., China, Alemania, Francia y España. Las marcas Ford, General Motors, Volvo, Mercedes-Benz, Jaguar Land Rover y una china.

¡Así, por ahora siguen el petróleo y el carbón! Prometer todo para que siga lo mismo, se dice en política.

MARIO HERNÁNDEZ
Empresario exportador

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