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Miguel Gómez Martínez

Rebaños y corderos

Sería bueno que quienes se ilusionan con las subidas de los activos recuerden que, en economía, también aplica que lo que sube luego baja.

Miguel Gómez Martínez
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Miguel Gómez Martínez
noviembre 16 de 2021
2021-11-16 11:54 p. m.
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A medida que crece a nivel mundial la preocupación por el repunte inflacionario, las políticas monetarias empiezan a desmontar sus laxas políticas de expansión. El panorama que se perfila entonces es el de un aumento gradual de las tasas de interés.

Los primeros afectados por este cambio de entorno son los mercados y productos especulativos. Como bien lo señaló Keynes, la eficiencia marginal del capital de las inversiones en renta variable se castiga cuando suben las tasas de interés. Por ello las noticias de un aumento de las tasas de interés tienen, salvo en Colombia, siempre el efecto de provocar caídas en los índices bursátiles.

En su magistral obra '¿Cómo fracasan los mercados?' (Picador, 2021), John Cassidy hace una maravillosa descripción de por qué la hipótesis de que los mercados especulativos son racionales sólo es válida en un marco teórico. En la realidad, los inversionistas, comisionistas, fondos de inversión y demás actores del mercado, sin importar su tamaño ni nivel de sofisticación, son sujetos permanentes del comportamiento de rebaño. El análisis fundamental, el que centra las proyecciones futuras de precios de los activos en análisis de las variables económicas objetivas, es sumergido por las olas especulativas que se fundamentan en determinantes sicológicos donde el efecto de imitación y la codicia de participar en las olas alcistas derivan en burbujas.

A pesar de que todos los análisis confirmen que una acción esta sobrevalorada y que su precio no es un valor justo de mercado, el rebaño sigue presionando al alza. Muchos, impactados por este comportamiento irracional, no quieren quedarse por fuera de la fiesta y entran en la tendencia. La burbuja crece hasta que un hecho, por lo general irrelevante, inicia la sangrienta corrección. En el campo de batalla quedan tendidos, como corderos degollados, los que antes eran parte de la manada especulativa.

Muchos dirán que lo importante de las burbujas es salirse antes de que exploten. Se dice fácil pero la competencia y la actitud vivencial de quienes especulan es la de apostadores que siempre creen que la suerte nunca tornará en su contra. Salirse, realizar una buena ganancia y constatar que el precio sigue subiendo produce la enorme decepción de lo que pude ganar si hubiese mantenido la inversión un tiempo adicional.

Para quienes administran estos portafolios, resulta irónico que sea preferible asumir, como todos, el costo de la burbuja que explota en lugar de acertar saliendo antes de que suceda. En este entorno de riesgo permanente, la presión por maximizar la rentabilidad es lo único que cuenta y restringe mucho el margen de libertad para la toma de decisiones prudenciales.

Sería bueno que muchos de quienes se ilusionan con las fuertes subidas de los activos recuerden que, en economía, aplica también la ley de la gravedad. Lo que sube luego baja.

MIGUEL GÓMEZ MARTÍNEZ
migomahu@hotmail.com

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