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Germán Umaña Mendoza

Recuperando la esperanza

Solo si continuamos vivos podremos contribuir al cambio económico, político y social.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
diciembre 02 de 2021
2021-12-02 01:15 a. m.
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Es realmente increíble nuestra capacidad de resiliencia para superar la infinidad de circunstancias traumáticas que nos han afectado y, que han producido tantas muertes, tanta desazón, tristeza y desesperanza.

El año 2021 ha sido en Colombia, como el 2020, el del miedo pero también el de la esperanza. El conflicto entre economía y salud continúa con un equilibrio inestable. Estamos cerca de recuperar los niveles de crecimiento de la pre-pandemia, aunque nos encontramos lejos de alcanzar los del empleo, y han aumentado la informalidad, la pobreza monetaria, la multidimensional, la desigualdad en el ingreso y de género.

Dicen que "mal de muchos es consuelo de tontos". Sin embargo, hay que decirlo, lo mismo ocurre en el resto de Latinoamérica con contadas excepciones y lo evidente es que la pandemia del coronavirus desnudó todas las imperfecciones y de un modelo económico global: consumista y antisocial que privilegiaba la libertad del mercado sobre el alcance de los objetivos de cumplimiento de los derechos humanos económicos fundamentales.

Es el tiempo de la reflexión. Si tanta evidencia sobre la profundización de las dificultades económicas, sociales y de salud, no nos conduce a pensar sobre la necesidad de un cambio real en nuestros objetivos de largo plazo sobre un nuevo modelo de desarrollo y sostenibilidad, simplemente nos encontramos negando la certeza.

Como país y como sociedad debemos aprender de lo que nos ha enseñado la oscuridad de la tragedia. No es suficiente con el ejemplo que hemos dado de resiliencia, es necesario reaccionar para crear las condiciones de un renacimiento: en los social, en lo económico, en el cumplimiento de las exigencias de los derechos mínimos para un mejor vivir, en las que se respete el derecho a la vida, la salud, la educación, el empleo digno y la diversidad pluricultural, policlasista, multiétnica y de género.

En ese contexto, el fortalecimiento de la paz, el derecho a la vida y la acción decisiva del Estado en las regiones asoladas por la violencia es fundamental. Más inversión social y disminución de las brechas entre la Colombia profunda en las regiones y menos centralismo caracterizado por la miopía al observar la realidad.

Fortalecer una democracia participativa que desde la educación permita generar condiciones para combatir el terrible mal de la corrupción característico del actual sistema político. O cambiamos o cambiamos.

Una reforma tributaria y fiscal progresiva que grabe los activos improductivos y el frentismo y proteja las inversiones que conduzcan al desarrollo, la formalización del empleo y formule como estrategia objetiva la disminución de las brechas de la desigualdad, eliminando los subsidios absurdos a ciertos sectores con inmensa capacidad de influir en las decisiones del legislativo.

Una decisión y hoja de ruta clara para recorrer el camino del abandono progresivo de un modelo extractivista hacia uno que incorpore una estrategia de incorporación del progreso técnico, disminuya la preminencia de abuso de posición dominante de mercado y el desarrollo de la capacidad humana, como nos lo enseña la teoría económica y la experiencia de países que se la han jugado exitosamente por esta alternativa.

Mientras tanto y con la esperanza de que la pandemia se convierta por lo menos en endemia, responsablemente deberemos continuar con el camino de la vacunación y el distanciamiento social. Solo si continuamos vivos podremos contribuir al cambio económico, político y social.

GERMÁN UMAÑANA MENDOZA
Profesor

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