Rodolfo Segovia S.
Columnista

Reformas atoradas

Con el poder Legislativo se chantajea al Ejecutivo para hacer nombrar en entidades  del Estado con presupuesto. 

Rodolfo Segovia S.
POR:
Rodolfo Segovia S.
agosto 29 de 2019
2019-08-29 10:36 p.m.
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Muy improbable que la reforma anticorrupción, la reforma electoral y la reforma judicial se conviertan en ley. Los autoreformables no tienen el mas mínimo interés en reformarse. Y las reformas, dentro del orden jurídico colombiano, son competencia del Congreso. No se daría aún si el presidente Duque tuviese mayorías.

Sin detenerse en le reforma a la justicia, ya que los propios expertos en el tema manifiestan que es irreformable. Observan que los partidarios del status quo son numerosísimos e influyentes, desde abogados hasta magistrados. Se requeriría su anuencia para la reforma y nada los mueve en esa dirección. Quedan entonces las otras dos reformas, pero esas están más empantanadas que manglar playero.

El paquete de leyes debe pasar por el cedazo del Congreso, al que se le pide que se haga el harakiri por el bien de la República. Improbable. El bien de la República no es está en la mira de la mayoría de congresistas. Las curules están ocupadas por microempresas, con frecuencia familiares. Se dice con conocimiento íntimo de la trama. Ellos no llegan a servirle a la Nación, ni siquiera a sus regiones, sino a servirse a ellos mismos y a sus grupos de apoyo. Al fin y al cabo invierten enormes sumas para elegirse.

Cada lector tendrá su experiencia con congresistas cuyas andanzas conocen de cerca. Sumen. Ese conocimiento individual de pilatunas puede generalizarse, siempre con excepciones, a lo ancho del espectro de padres de la patria.

El nepotismo, por ejemplo, cunde. Y es consecuencia de la curul convertida en negocio. Si la actividad mercantilizada paga, resulta natural que se herede y, lo que es igualmente grave, que se extienda a la ocupación de otros cargos del Estado por los parientes.

Como se trata de sustento mas que cómodo y de acumular capital, se priorizan las actividades que cumplan con ese objetivo en primera línea está la contratación estatal. No hace falta presentar evidencias sobre cómo funciona; las trapisondas entristecen las noticias diarias; marrullas prohijadas por los congresistas y su secuaces. Con el poder legislativo se chantajea al ejecutivo para hacer nombrar en entidades del Estado con presupuesto.

Desde allí se complacen aliados y se contrata con tajada para el dueño del puesto. Como ellos eligen, además, muchos gobernadores y alcaldes, la mancha se extiende. ¿Qué interés pude haber en reformar normas de contratación con las que se eligen y reeligen?

Un elemento en especial contribuye a la continuidad en la curul, para sí o para el pariente: la poca participación electoral real (sin arrastre por figuras notables).

Al ser esta mucho menos que el potencial de electores, la elección cuesta menos y la clientela pesa más. Piénsese en los centenares de miles de votos que se amarran mediante las órdenes temporales de gobernaciones y alcaldías.

El Congreso tiene poco interés en la reforma electoral, aparte de distraer con artículos blandos, pero sin innovaciones revolucionarias como el voto obligatorio, Están contentos como están.

Don Sancho Jimeno, el héroe de Cartagena en 1697, se desesperaba por la inercia desesperante del régimen de los últimos Austrias. Nada se movía, mientras la nación naufragaba. Hubo de producirse un cambio dinástico (los Borbones) para que se abrieran paso reformas.

Rodolfo Segovia
Exministro - Historiador
rsegovia@sillar.com.co

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