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Revista Portafolio

Ahorrar y no endeudarse, las medidas ante el alza de la inflación

Aunque el mundo está viviendo un escenario de altas tasas de interés y posibilidades de recesión, la coyuntura ofrece algunas alternativas.

INFLACIÓN

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Portafolio
septiembre 15 de 2022 - 03:07 p. m.
2022-09-15

La pandemia de la covid-19, pese a que ha estado disminuyendo sus cifras de mortalidad, generó un coletazo que en el plano económico que se está sintiendo con fuerza en el incremento de los precios. 

Lo anterior ha obligado a las autoridades monetarias a subir las tasas de interés para tratar de contenerlo, pero también podría generar una recesión en los próximos meses.

(Confianza empresarial en Colombia mejoró en agosto).

Las políticas expansionistas materializadas en la disminución de dichas tasas como medida contracíclica frente al bajón económico que representaron las cuarentenas y aislamientos, así como los recursos que se destinaron para ayudar a grandes grupos de la población que dejaron de recibir ingresos o perdieron sus trabajos, inicialmente generaron un efecto de alivio.

Sin embargo, luego presionaron la inflación ante el mayor consumo, lo que obligó a los bancos centrales a comenzar a normalizar la política monetaria, lo que se ha traducido en una tendencia alcista en los porcentajes de interés.

Y es que, en medio de ese fenómeno inicial en el que hubo baja de tasas, que en el caso de Colombia fue de 2,5 puntos porcentuales al pasar del 4,25% vigente hasta finales de marzo del 2020 hasta el 1,75% decretado a finales de septiembre de ese año para impulsar la economía, el efecto de la transmisión a los créditos bancarios no se comenzó a dar sino unos siete meses después.

En ese sentido, ya entrado el 2021, el crédito, de acuerdo con la Superintendencia Financiera y el Banco de la República, repuntó y acompañó la reactivación económica durante ese año. El saldo bruto ascendió a $573 billones, lo que en términos reales representó una variación anual de 4,3%.

Además, todas las modalidades de cartera registraron incrementos reales y 1,9 millones de deudores, con obligaciones por $28 billones, se mantenían en el Programa de Acompañamiento a los Deudores (PAD).

(Producción industrial y ventas del comercio crecieron en julio).

De otro lado, la cartera al día aumentó su participación en la bruta, mientras que la vencida, mayor a 30 días, disminuyó. Al mismo tiempo, la calidad por mora, medida como la proporción entre las carteras vencida y bruta, fue de 3,9% para el total del portafolio.

La situación en el comienzo del 2022 ha seguido siendo positiva para la cartera, pues al cierre de marzo todas las modalidades reportaron tasas de crecimiento positivas y el saldo bruto ascendió a $593 billones.

En términos reales, la cartera bruta registró una variación anual de 3,9%, comportamiento que refleja un crecimiento mensual de $7,7 billones, así como el dinamismo en consumo y vivienda y el incremento en la inflación, pues la tasa de crecimiento nominal es superior (12,8%) a la corregida por este efecto (3,9%) y hay menos castigo, que en los tres primeros meses del año ascendió a $3,6 billones. De este total, $1,1 billones corresponden al porta- folio de consumo.

Sin embargo, la Superfinanciera sí llamó la atención en materia de riesgo de crédito sobre el hecho de que, como resultado de las presiones inflacionarias, el ingreso disponible de los hogares podría deteriorarse más de lo esperado, especialmente para los deudores de vivienda con sus créditos expuestos en UVR, pese a que este segmento representa el 20% de la cartera de vivienda.

Pero, además, lanzó una alerta en el sentido de que unas expectativas de inflación elevadas pueden incidir negativamente en la intención de compra de vivienda nueva y usada de los hogares. También advirtió que las empresas han empezado a sentir los efectos de la mayor inflación, particularmente aquellas en las cuales no es sencillo trasladar los mayores costos a sus precios, lo que impactaría los márgenes financieros y consecuentemente su perfil crediticio.

Asimismo, recordó que espera que, conforme se vaya dando el mecanismo de transmisión de tasas, estas vayan incrementándose acorde a como lo ha hecho la de referencia del Banco de la República.

(Inflación interanual en Argentina llegó a 78,5 % en agosto).

“Esta nueva realidad representará el encarecimiento del costo de la nueva financiación e inducirá presiones sobre deudores sensibles a tasa variable”, afirma la Superfinanciera.

Ahorrar y no endeudarse

El efecto de las tasas altas en la actual coyuntura como tal no perjudica o beneficia a las personas y empresas, pues, de acuerdo con Camilo Pérez, gerente de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, “estas generan un incentivo, por un lado, hacia quienes tienen recursos para ahorro e inversión para que las aprovechen, y por el otro a quienes tienen pensado endeudarse para que tomen menos crédito”.

Y agrega que una tasa alta va a beneficiar a toda la economía, pues busca suavizar el ciclo a fin de “evitar excesos de crecimiento, como lo que pasa en este momento, y que podría llevar a mayores presiones de inflación y posteriormente a una burbuja o una recesión".

Para Ana Vera, economista jefe de Inon Capital, con el incremento de las tasas “el beneficio se da más en cuanto al anclaje de expectativas de inflación, pues si se espera que los precios sigan subiendo, las personas y empresas no pueden planear con anticipación y se pueden generar dessbastecimientos. Adicionalmente, con mayores tasas se puede atraer inversionistas extranjeros que quieren generar una mejor rentabilidad de su capital”.

Vera añade que, con un escenario de altas tasas, el financiamiento se hace más caro y el costo del capital también, lo que quiere decir que si una empresa lo necesita para un negocio, se le hace más difícil poder generar la expansión de la operación.

(Alza en la gasolina y una inflación alta: qué salidas hay para el país).

Por su parte, Felipe Campos, gerente de Inversión e Investigaciones de Alianza Valores, señala que así como el movimiento de tasas del Banco de la República tarda algunos meses en transmitirse a los créditos bancarios, con el incremento que se comenzó a dar en septiembre del 2021 “la inflación también tarda entre 6 y 8 meses en comenzar a reaccionar a la baja, pero este es uno de los hechos con los que se beneficia toda la economía. Incluso, eso se puede llegar a sentir en el tema del empleo, que al final del proceso se recupera”, dice el analista.

Además, señala otros efectos como la “desvalorización de los portafolios, que tienden a reaccio- nar antes de que se adopten las medidas, pero de la mano de la inflación”.

De una manera similar reaccionan las reservas internacionales, según Campos, pues hay un golpe con las altas tasas pues se desvalorizan, motivo por el que se espera que el Banco de la República registre pérdidas, aunque considera que esto no es grave pues la entidad no tiene responsabilidad de generar utilidades, sino de “mantener adecuadamente ese colchón ante posibles choques externos”, concluye.

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