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Revista Portafolio

08 ene 2024 - 1:08 p. m.

¿Colombia, con alarmas de una recesión? Cifras para entender el panorama económico

Expertos y gremios advierten que se hace necesario implementar cuanto antes un plan de recuperación, antes de que se agrave la crisis económica.

Recesión económica

Recesión económica

iStock

POR:
Daniel Hernández

Los datos del Producto Interno Bruto (PIB) del tercer trimestre de 2023 encendieron las alertas entre analistas, gremios y hasta el propio Gobierno, porque no sólo regresaron al país a niveles que no se veían desde hace más 20 años –sin contar la pandemia–, sino que cayeron por debajo de las proyecciones que se tenían para este periodo.

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Los reportes entregados por el Dane dan cuenta que el PIB para el periodo julio- septiembre tuvo una variación de 0,3 %, lo cual marca una caída de más de 7 puntos porcentuales respecto al 7,4% de avance que se había logrado en el mismo periodo del año pasado.

Así mismo, dentro de los sectores más golpeados en el periodo julio-septiembre, según el reporte, quedaron las industrias manufactureras,
con una contracción del 6,2 % y una contribución de -0,8 puntos porcentuales a la variación, seguidas por construcción, que cayó un 8 % y tuvo una porte de-0,4 puntos porcentuales y, en tercer lugar, con la disminución más fuerte, se ubicó el comercio, que retrocedió 3,5% y tuvo un aporte de -0,7 puntos sobre este indicador. 

Datos que no son menores, toda vez que hace un año los reportes para industria, construcción y comercio mostraban crecimientos del 7,2 %, 13,8 % y 10,5 %, respectivamente, dejando claro que la desaceleración de la economía le sigue pasando una costosa factura a tres de los sectores más importantes para el desarrollo del país.

Si bien los golpes a los sectores productivos fueron notables, otro punto que hizo sonar las alarmas tuvo que ver con la caída de la inversión (formación bruta de capital), ítem que se contrajo 11% según los resultados entregados, ya que, para los expertos, no solo deprime el dinamismo de la economía, sino que además compromete el crecimiento futuro del país.

Luis Fernando Mejía, director del centro de estudios económicos Fedesarrollo, sostiene que “exceptuando la pandemia (2020),la caída de la actividad económica en el tercer trimestre del año es la primera que ocurre en lo corrido del siglo XXI. Como lo hemos enfatizado desde Fedesarrollo, preocupa especialmente la dinámica de la inversión, que cae a un ritmo del 11% anual”.

En lo que respecta al Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE), éste reportó una variación de -0,1% para el noveno mes del año, dato que se traduce en una disminución respecto al 4,9% que se había visto en el mismo periodo del 2022, época en la que ya venía dando luces de una caída que, pese a ligeros repuntes en ciertas partes del año, se ha convertido en una constante.

Extrayendo el periodo de recesión que se vivió durante la pandemia, la cual afectó a todo el mundo, Colombiano había tenido un comportamiento desfavorable en materia económica ni siquiera durante la crisis que se generó en el 2008 por la quiebra de Lehman Brothers, que sacudió a todos los mercados, en el clímax de la contracción de las hipotecas en Estados Unidos.

Según el exministro de Hacienda José Manuel Restrepo, “esta tendencia es muy preocupante y de persistirnos llevaría a una eventual recesión técnica con altos niveles de inflación. La tendencia es de 3% en el primer trimestre, 0,4% en el segundo y -0,3% en el tercer trimestre”.

(Vea: Las acciones que debería tomar Colombia para evitar caer en una recesión). 

Resaltaque “estos datos,más temprano que tarde, pueden afectar el empleo y con ello los ingresos de los ciudadanos”. Y advierte que es necesaria una alianza entre el sector público y privado para frenar este fenómeno que viene golpe ando la economía desde hace varios meses.

En esto vale la pena tener presente que si bien se han dado algunos repuntes en diversos meses, el crecimiento económico corrigió su tendencia desde abril del 2021 y desde entonces ha venido cayendo, mientras que no se ve un tiempo determinado para que empiece a crecer nuevamente.

Y es que la caída del PIB para el tercer trimestre fue tan fuerte, que superó las proyecciones de contracción que se tenían. Basta con revisar lo dicho por el Banco de la República, que esperaba que cayera al 0,4% anual, o de BBVA Research, que apuntaba a un 0,1%, para dejar claro que no atinaron al dato final.

Corficolombiana, con un 0,3%, Bancolombia un 0,4% y Banco de Bogotá con 0,7% fueron otras de las proyecciones a las que el Producto Interno Bruto dejó atrás con su caída hasta el -0,3%.

“En esta ocasión, a pesar de que el consumo de los hogares sigue creciendo, la parte de compra de bienes durables como carros, celulares e inclusive textiles comenzó a caer de manera importante, mientras que el consumo de alimentos y el de servicios continúa creciendo ligeramente”. 

(Vea: Qué tan cerca está la economía colombiana de una recesión técnica). 

Dudas en el horizonte
Decrecimiento de la economía

Decrecimiento de la economía

FOTO: iStock

Una de las primeras consecuencias de estos resultados fue el cambio de proyecciones económicas de algunos bancos y centros de análisis, que empezaron a  calcular cómo este decrecimiento afectará la dinámica del país por lo menos durante el primer trimestre del 2024.

Uno de ellos fue BTG Pactual, cuyo economista jefe, Munir Jalil, afirma que, por ahora, el repunte esperado en el país con corte a diciembre pasó de 1,2% a 1%, teniendo en cuenta que el descenso se está dando más rápido de lo esperado.

“El dato de PIB nos mostró la realidad de una economía que se está desacelerando más pronto. En particular,la caída de la inversión, asociada a disminuciones muy fuertes de construcción e infraestructura, están afectando de manera negativa el crecimiento económico”, explica Jalil.

Entre tanto, Camilo Pérez, director de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá sostiene que “la ajustamos levemente a la baja del 1,5% al 1,3%, reconociendo esa caída. Sin embargo, creemos que, a final del año, algo de mayor ejecución por parte del Gobierno será determinante para que el resultado sea algo mejor en el año completo”.

Otras proyecciones, como la del Banco Itaú, son más conservadoras frente a bajar sus proyecciones. No obstante, según la gerente deI investigaciones Económicas de esta entidad, Carolina Monzón, “tenemos una expectativa de un crecimiento para el 2023 del 1%, con un leve sesgo bajista.Y década al 2024 creemos que se podría dar un nivel de crecimiento muy similar, cercano al 1,2%”.

Hasta el Banco de la República revaluó rápidamente las proyecciones de cierre de año. No hay que olvidar que el gerente, Leonardo Villar, declaró recientemente que el país atraviesa por un claro periodo de desaceleración que llevaría al Emisor a ajustar las proyecciones de crecimiento que tiene para el cierre del año.

De acuerdo con lo dicho por Villar, hay que tener en cuenta que factores como la inflación, la volatilidad del dólar y las altas tasas de interés siguen vigentes y se sentirán durante un tiempo más.

“Es más probable que el país crezca un 0,9 % este año, aunque este es un dato que deben revisar con el equipo técnico, para dar un reporte concreto en el corto plazo”, señala.

No obstante, agrega que aún con un crecimiento del 0,9% PIB en este añotodavía tenemos un desempeño altamente favorable si lo comparamos con la tendencia que teníamos en el país en los últimos cuatro años”.

Y explica, finalmente, que “lo que estamos viendo en este momento en materia económica es un retorno a los niveles de crecimiento sostenible".

(Vea: ¿Cómo pinta el panorama para el segundo año del gobierno Petro?). 

Los ojos en la inflación y las tasas
Junta Directiva Banco de la República

Junta Directiva Banco de la República

Cortesía

Por ahora, la atención se centra en las próximas reuniones del Banco de la República, después de que bajará las tasas en el cierre de 2023: de 13,25 % pasó a 13 %.

Para febrero del 2024 las previsiones hablan de un 12,5%.

Por último, para el cierre del año entrante, Fedesarrollo cree que ellas terminarían en 8,5%. 

En la EOF de noviembre, el pronóstico de crecimiento para el 2023 se ubicó en un rango entre 1,0% y 1,4%, con 1,2%
 como respuesta mediana (mismo dato que en la edición de octubre del 2023).

La mediana para el 2024  se situó en 1,5% (frente a 1,7% de la edición de octubre), situándose en un rango entre 1,2% y 1,9%. 

Uno de los puntos centrales que se está teniendo en cuenta para saber qué pasará con las tasas de interés, que según los analistas es un aspecto fundamental para dar vuelta a la racha económica negativa que vive el país, es la inflación, que actualmente se encuentra en el 10,48% tras siete meses seguidos de caídas.

Si bien el último dato del costo de vida muestra que este indicador poco a poco se acerca a la meta de un dígito que espera el Ministerio de Hacienda, todavía no decrece a los niveles esperados y se mantiene lejos del rango ideal.

Los precios de la gasolina y el Fenómeno de El Niño siguen generando temor por el futuro de la inflación.

Esta dinámica descendente en los precios al consumidor ha llevado a que muchos sectores, e incluso el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, pidan al Banco de la República que piense en un recorte de las tasas, pero éste ha contestado que mantendrá su política hasta que se pueda garantizar la sostenibilidad de la economía en el largo plazo.

En medio de estas presiones, Leonardo Villar, gerente del banco central, explica que la discusión que se ha generado en el país por la desaceleración que ha producido el aumento de estas referencias gira en torno de un “falso dilema” en el que la urgencia no puede pasar por encima de la necesidad de controlar el costo de vida.

“La alternativa que tenemos no es entre bajar la inflación o crecer más. Por el contrario, bajar la inflación es indispensable para que tengamos nuevamente tasas de interés de largo plazo en niveles bajos que estimulen la inversión y aumentar el crecimiento a mediano y largo plazo”, dice la cabeza del Emisor.

Todo esto, según el gerente del Banco de la República, tendrá un costo que debe ser pagado, “aun si ello significa sacrificar algo de crecimiento en el corto plazo”. 

(Vea: Maduro niega que Venezuela haya caído nuevamente en recesión). 

A la espera de acciones claras

La pregunta más recurrente entre los colombianos, gremios y expertos, siempre que se conoce un nuevo dato del Dane que ratifica la caída de la economía, es qué se hará desde el Gobierno Nacional para impulsar la reactivación y evitar una recesión que termine golpeando con fuerza el mercado laboral.

Propuestas como bajar las tasas de interés, generar acciones para que la inflación caiga más rápido, recuperar la confianza y aumentar los niveles de inversión, son algunas de las que han sido puestas sobre la mesa,
teniendo como punto en común que el balón está en manos del Ministerio de Hacienda.

Para los expertos consultados por Revista Portafolio, también es importante incentivar un gasto público responsable y fortalecer la imagen del país hacia el exterior, evitando mensajes que alienten la incertidumbre entre los inversionistas.

“Es necesario que se den las condiciones que permitan fortalecer la confianza para emprendedores e inversionistas en Colombia, que son quienes pueden generar nueva actividad económica del país. Así mismo, vemos necesario que se reactiven y promuevan proyectos hoy detenidos entre el sector público y el empresarial, en ámbitos como el de la infraestructura, la salud y el sector minero-energético”,afirma Bruce Mac Máster, presidente de la Andi.

Adicional a esto, según Jaime Alberto Cabal, presidente de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), para que se genere este buen ambiente se debe empezar por crear una política tributaria competitiva que elimine “las cargas innecesarias que restringen el consumo y la inversión y establecer incentivos tributarios para la generación de empleo y la estabilidad laboral”.

En este punto vale la pena destacar que, según un ranking de los sistemas tributarios más competitivos, Colombia está en el último lugar con un puntaje de 46,4 puntos sobre 100,por debajo de países como Estonia (100 puntos), Letonia( 88,5), Nueva Zelanda (86,1) y Suiza (84,7).

Según este informe, dicho puntaje se atribuye en parte a la presencia en el país de impuestos específicos como el de la riqueza neta, otro gravamen sobre las transacciones financieras y una tasa impositiva sobre la renta corporativa que se sitúa en el 35%.

Además, la baja ejecución presupuestal está haciendo que los recursos públicos no se inviertan donde se necesitan y, debido a esto, no se suple el hueco que está dejando la caída en inversión, especialmente en sectores como la construcción o la industria, que han sido los más afectados. 

(Vea: PIB crece 0 % en Alemania ¿qué significa que la economía se estanque?). 

Planes de acción
Gasto hogares

Gastos.

Archivo particular

Para Mauricio Santamaría, presidente de Anif, “el gran tema es que entre los empresarios hay demasiada incertidumbre y nadie quiere invertir, y el Gobierno,que podría solucionar un poco, no invierte porque no ejecuta:no hace obras de infraestructura. Por eso la inversión realmente tuvo una caída demasiado grande y eso debe llamar la atención”, explica.

En cuanto a los primeros pasos en un plan de reactivación, el vocero de Anif advierte que “el Gobierno sí puede hacer dos o tres cosas. Primero, y yo digo que es lo más importante, tiene que dejar de hacer anuncios a toda hora, como ‘voy a hacer esto’ o ‘voy a reformar esto’ o ‘voy a quitar esto’ Porque cuando un presidente habla, la gente oye”.

En todo caso, a finales de octubre pasado el Consejo Gremial Nacional presentó un plan de reactivación económica urgente, el cual por medio de 11pasos, busca que la desaceleración siga cobrando fuerza.

Uno de los aspectos destacados de este plan se refiere al enfático llamado de la Cámara Colombiana de Construcción (Camacol) respecto a la necesidad de incrementar los subsidios del programa ‘MiCasaYa’. 

Según la entidad, a la segura reste beneficio para los ciudadanos se impulsa la venta de siete de cada 10 propiedades y estima que, para el año 2024, la demanda del mercado ascenderá a 72.000 subsidios, mientras que el Gobierno planea asignar sólo 50.000.

Como conclusión, es necesario tener en cuenta que esta desaceleración de la economía, si no se controla a tiempo, puede traducirse en una disminución en la creación de empleo y un aumento en la presión sobre los puestos de trabajo existentes.

Y que la incertidumbre y la falta de inversión señaladas en el panorama económico también podrían llevar a las empresas a restringir las contrataciones, exacerbando los desafíos tradicionales del mercado laboral.

(Vea: ¿Ya se podría hablar de recesión económica en Colombia?). 

DANIEL HERNÁNDEZ
Periodista Portafolio 

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