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EE. UU.: una potencia en reconstrucción

Joe Biden recibe una economía en recuperación pero que tiene grandes retos por delante en temas de transición hacia energías renovables y desigualdad.

Joe Biden, presidente electo de EE.UU.

Joe Biden, presidente electo de EE.UU.

AFP

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enero 16 de 2021 - 04:00 p. m.
2021-01-16

Una vez que ya se hizo oficial que será Joe Biden quien, el próximo 20 de enero, tomará posesión como presidente de Estados Unidos, el foco ahora pasa a los grandes retos que el demócrata tendrá por delante para revitalizar la primera economía mundial, golpeada por la fuerte crisis generada por la pandemia del coronavirus, y con la necesidad de atender problemas estructurales y de largo plazo.

Y es que el PIB del país del norte, aunque no caerá este año tanto como se preveía pues su descenso estará en torno al 3,8%, lejos del entre 6% y 8% que se esperaba meses atrás, no refleja que el golpe no haya sido importante.

Según las cifras del FMI, en comparación con el cierre del 2019, la economía estadounidense perderá alrededor de US$620.000 millones, y no será hasta final del 2021 cuando recuperará el nivel pre pandemia. Y lo mismo ocurrirá con la renta per cápita, pues los ingresos por cada persona descendieron más de US$2.000 millones por la crisis sanitaria.

Además, Estados Unidos tendrá que hacer todo lo posible para disminuir su alto endeudamiento público. Aunque, eso sí, ya inició la recuperación del desempleo, que si bien llegó a subir a casi 15% en el peor momento de la crisis, regresó en el último mes de 2020 a 6,9%.

Para ello, Biden ya designó al que será su equipo económico, liderado por la expresidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, quien no tendrá un camino fácil por delante. Por eso, un nuevo plan de apoyo será la prioridad de Biden.

“Los principales desafíos serán, primero, controlar la nueva ola del virus, que está ejerciendo presión en la sanidad. Y el segundo será un nuevo paquete de estímulo aprobado por el Congreso. Existe un acuerdo generalizado entre todos de que se necesita desesperadamente una ley en este sentido para evitar una recesión más profunda en el futuro”, indica Edward Stuart, profesor emérito de economía de la Universidad Northeastern Illinois.

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A su vez, aunque el mercado laboral ha ido mejorando, Biden encontrará a su llegada a la Casa Blanca una creciente inequidad y un empleo perjudicado. De acuerdo con Óscar Jordá, economista de la Universidad de California y asesor de la Fed de San Francisco, “esta pandemia ha reforzado tendencias de desigualdad de una forma brutal y con componentes raciales y de género: por poner un ejemplo, la mayoría de personas que pueden teletrabajar son varones y blancos. Reducir el desempleo de aquí hacia adelante va a costar mucho más y, como es de esperar, la composición de los desempleados se ceba en las minorías, sobre todo en afro-americanos y latinos”.

El otro aspecto de esta desigualdad, según Jordá, viene por el lado de las mujeres. Como dice el experto, ellas han sufrido un mayor golpe al estar sobrerrepresentadas en el trabajo temporal en oficinas de gobiernos locales que han reducido sus plantillas, y también por desempeñar en mayor medida el cuidado de niños y mayores.

“Las nuevas solicitudes de desempleo han aumentado durante las últimas semanas y seguirán así. Hay muchos informes de incremento del hambre y largas filas en los centros de distribución de alimentos gratuitos. Millones de estadounidenses están realmente sufriendo”, apunta Stuart.

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Ante este panorama, Biden también deberá iniciar sus planes de inversión pública y cambios fiscales a la mayor brevedad. Para el profesor de la Universidad Northeastern Illinois, “sería clave que se centre pronto en proyectos de infraestructura y energía verde. Esto es necesario tanto para combatir el cambio climático y el deterioro de las carreteras y puentes estadounidenses, como para estimular el empleo significativo. También habrá una política comercial más coherente”.

En esta misma línea, Jordá opina que “Yellen entiende muy bien el problema de la desigualdad e imagino que tendrá planes para subsanarla. Habrá que ver la capacidad del Gobierno para subir impuestos y aumentar el gasto y extender ayudas a administraciones locales”.

La última prioridad que resaltan los expertos es el tema geopolítico, donde Estados Unidos, además de restablecer sus vínculos con Europa y tener más coherencia con China, tendrá que enfrentar el crecimiento acelerado del gigante asiático, que prometió duplicar el tamaño de su economía al 2035, lo que haría que en algún punto en este periodo el país que preside Biden perderá la hegemonía global.

Mientras que ahora la diferencia entre sus PIB es de casi US$6 billones, esta diferencia lleva varias décadas reduciéndose y, como indica el FMI, la distancia al 2025 sería de menos de US$2 billones.

De momento, los mercados y los expertos son optimistas con los cuatro años de Biden al frente de Estados Unidos, pero el trabajo económico que tiene por delante no es pequeño.

Redacción Revista Portafolio

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