Revista Portafolio

El desafío de recuperar lo perdido

Colombia tiene la tarea de retornar a los niveles de crecimiento de la economía, de empleo y estabilidad fiscal que tenía antes de la crisis.

Billetes

Carlos Ortega

POR:
Portafolio
abril 02 de 2021 - 10:46 a. m.
2021-04-02

En marzo, Colombia cumplió un año desde que llegó el primer caso de coronavirus, pero el retroceso en materia de avances en generación y calidad de puestos de trabajo, lucha contra la pobreza, sostenibilidad fiscal y económica, es muy superior a ese lapso y se calcula en más de 10 años para algunos rubros. Ahora, la pregunta que queda es: ¿cuál va a ser ese camino para recuperar lo perdido por la pandemia?

(Lea: Transformación digital: acelerar o perecer)

Para dimensionar el golpe, las cifras del Dane dan cuenta del deterioro en la economía y el empleo. Incluso, diversos análisis apuntan a que la labor para reducir la pobreza va a significar la pérdida de una década de avances en ese frente.

Asimismo, al cierre del 2020 el PIB cayó 6,8%, el desempleo cerró en 15,9% y la inflación fue de 1,61%, un panorama que no se veía desde que se tienen registros comparables. Y esa es, precisamente, la fotografía con la que el Gobierno, el sector privado, el Legislativo y los ciudadanos deben enfocarse para enfilar la senda de recuperación en el 2021.

Eso traería como consecuencia, según cálculos del Departamento Nacional de Planeación (DNP), que la pobreza suba 6,3 puntos porcentuales y pase de 35,7% a 42%. Esta proyección es más optimista que la de otros organismos, como Fedesarrollo o el Banco Mundial, que afirman que este indicador podría subir a 47,6% y 45,5%, respectivamente.

Ese difícil panorama le ha significado unos esfuerzos adicionales al Ejecutivo en gasto para atender los efectos de la pandemia. Eso lo ha canalizado a través del Fondo de Mitigación de Emergencias (Fome), que con corte al 21 de enero pasado sumaba $43,9 billones, de los cuales el 57,5% ya se había asignado, según información del Ministerio de Hacienda.

A esa receta se suma que el recaudo en el 2020 también fue menor de lo esperado. De acuerdo con la Dian, al país le entraron por esa vía $146,1 billones el año pasado, 13,8% menos de lo previsto antes de la pandemia, cuando se esperaban $167,5 billones.

De esta forma, el déficit fiscal que estimó el Ministerio de Hacienda en su plan financiero para el 2020 es de 7,8% del PIB y podría subir a 8,6% este año, un dato que no se había visto para las finanzas públicas y, según esa cartera, tiene que ver con la pandemia. Eso sí, se espera que la situación mejore teniendo en cuenta los avances de la recuperación económica y del plan de vacunación, procesos en los que están puestas las esperanzas.

Según explica Juana Téllez, economista jefe de BBVA en Colombia, “el Gobierno colombiano, como la mayoría de los del mundo, ha tenido que hacer un gran esfuerzo fiscal para atender las necesidades de la pandemia y contener sus efectos sobre los más vulnerables y el tejido productivo.

Eso le ha significado un aumento del gasto público, al tiempo que se perciben menos ingresos fiscales y, por tanto, amplió de manera significativa el déficit y lo seguirá haciendo en el 2021 y el 2022”.

Por eso es que, con el ritmo de recuperación de la demanda y la economía que se prevé para este año –y que podría tener un rebote de entre 4% y 5%–, también se presume que la inflación se acerque a la meta del Banco de la República.

“La expectativa en BBVA Research es que la inflación se mantenga controlada y suba gradualmente hasta 2,8% a finales de este año. Esperamos que ese aumento se dé por la reversión de muchas medidas tributarias y administrativas que afectaron una vez los precios a la baja el año pasado”, dice Téllez.

Los cambios estructurales

Con un país golpeado en términos económicos y sociales, el Gobierno tiene en sus manos la posibilidad de tramitar una reforma tributaria, o fiscal, que ayude a solucionar problemas estructurales como el de la informalidad, el hueco fiscal de 2 puntos del PIB (aproximadamente $20 billones) e, incluso, el de reducir la deuda pública.

La propuesta que más posibilidades tiene de avanzar este año, según expertos y el mismo Gobierno, es la reforma fiscal. Ese planteamiento del Ejecutivo, de acuerdo con declaraciones del presidente, Iván Duque, y el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, tendrá como base las recomendaciones de la comisión de expertos en beneficios tributarios que, al cierre de esta edición, todavía no se habían dado a conocer.

Aun así, las señales que han dado ambos funcionarios es que se deben revisar con urgencia las exenciones que tiene el sistema tributario, y que en el 2019 le costaron a Colombia $92,4 billones, los cuales están concentrados principalmente en los beneficios del IVA ($74,9 billones) y el impuesto de renta ($17,1 billones).

En primer lugar, el Ejecutivo ha hecho énfasis en que estudia la posibilidad de subirle el IVA a más productos, así como también incluir algunos de la canasta familiar para aumentar el recaudo. Con eso, y conscientes de que esa decisión puede golpear a hogares pobres y vulnerables, el plan es consolidar el programa de compensación del IVA para que supere el número de familias a los que le llegó en el 2020 esa devolución, que fue de un millón.

Y aunque la iniciativa ha tenido algunos detractores en los sindicatos de trabajadores y en algunos analistas, otros sectores señalan que estos beneficios hacen que personas de altos ingresos obtengan deducciones, las cuales afectan el monto del recaudo, por lo que se podría buscar la mejor manera de hacer esta transición.

Por eso es que, aunque se pueda recaudar más a través de la eliminación de las exenciones al IVA, expertos resaltan que habría más espacio para descartar los beneficios que hay en el impuesto de renta, situación que también ha sido planteada por el Gobierno. De hecho, ha señalado que más personas naturales deberían declarar renta y aportar según sus ingresos.

Para Mauricio Santamaría, presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), “la revisión del impuesto de renta, tanto para las personas jurídicas como naturales, debe ser uno de los ejes centrales de la reforma. Lo primero que debemos entender es que Colombia tiene un muy bajo recaudo si se compara con países del mismo nivel de desarrollo”.

En ese sentido, Santamaría también pone sobre la mesa que el recaudo que proviene de este impuesto está concentrado en un 80% en las empresas. “El tema crucial son los beneficios, excepciones y la reducida base de contribuyentes de impuesto de renta. No puede ser que en Colombia, con las necesidades de gasto crecientes, primero sean tan pocas las personas naturales que paguen impuesto de renta y, segundo, que se mantengan exenciones del IVA a algunos productos de la canasta. Esos descuentos del IVA terminan beneficiando, sin proporción alguna, a los hogares con mayores ingresos”

El acelerador al empleo

De forma paralela al aumento del recaudo, el país también tiene la tarea de impulsar el empleo y la formalización empresarial y de los trabajadores, pues por esa vía también se podría garantizar un crecimiento sostenible.

Por un lado, el 60% del total de las empresas y el 88% de las microempresas son informales, según el Consejo Privado de Competitividad. Y, por otro lado, el 50% de las personas ocupadas en enero del 2021 ya están en la informalidad, según el Dane, situación que va en aumento.

Ante eso, los expertos han resaltado la urgencia de que haya una reforma laboral que enfrente el aumento de la informalidad y logre cerrar las brechas, que se hicieron más evidentes por la pandemia, como las de los jóvenes y las mujeres.

Fedesarrollo planteó recientemente una reforma pensional, laboral, tributaria y social al tiempo, que incluya planes para aumentar el recaudo, impulsar el empleo y bajar la pobreza que se ha aumentado.

Por ahora, y aunque también se está a la espera de las recomendaciones de la Misión de Empleo, el Ministerio de Trabajo no ha confirmado que vaya a tramitar un proyecto en esa materia.

Mientras, a Colombia le queda el camino de impulsar el empleo a través de la reactivación que está impulsando el Gobierno.

Cristina Fernández, investigadora de Fedesarrollo, explica que otra forma de proteger el trabajo formal en ciudades como Bogotá, que han aportado a la destrucción de plazas en la pandemia, es “no volver a las cuarentenas”. También añade que son importantes medidas que ya se están implementando, como los puestos de emergencia para obras de infraestructura intensivas, los subsidios a la nómina y, para las mujeres, el regreso a las clases.

Ante este escenario, lo cierto es que Colombia tendrá la difícil tarea de recuperar su economía, hacer que el crecimiento sea sostenible y, además, solucionar los viejos problemas que la crisis hizo más urgentes.

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