La ironía de la riqueza

Pese a que el PIB por habitante de la Orinoquía es uno de los más altos, otros indicadores como la pobreza también encabezan los índices.

Plan para transporte en Orinoquia costaría $8,4 billones

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diciembre 12 de 2019 - 04:20 p. m.
2019-12-12

La dependencia a los hidrocarburos y un gran potencial de diversificación en distintos sectores productivos es, tal vez, la mejor forma de describir la situación económica de la región de la Orinoquía colombiana, también conocida como los Llanos Orientales.

Esta zona del país, que está compuesta por los departamentos de Meta, Casanare, Guainía, Arauca y Vichada, y en la que viven 1,7 millones de personas –según el último censo realizado por el DANE–, aporta aproximadamente el 6% del PIB nacional, de acuerdo con reportes de la misma entidad.

Pero más allá de ese dato, que puede no ser tan elevado respecto al total nacional, la región de la Orinoquía es una de las que registra el PIB per cápita más alto del país, con un promedio de $20,9 millones, estando por encima de la media nacional que, según la institución estadística, es de $19,6 millones.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y esta cifra regional realmente está explicada por la baja población que habita estos cinco departamentos y a que, solo en esos lugares, se desarrolla el 38% de la minería de todo el país, actividad económica que aporta el 2% del PIB nacional.

De hecho, los departamentos de Casanare y Meta, en los que está concentrada gran parte de esta industria, tienen los datos de PIB por habitante más altos de Colombia, con $42 millones y $35,1 millones, respectivamente. En contraste, Arauca, Vichada y Guainía están por debajo del promedio, con $18,4 millones, $8,2 millones y $8,1 millones, en ese orden.

Pero, al mismo tiempo, tres departamentos de la Orinoquía tienen índices de pobreza multidimensional (IPM) por encima del promedio local, que fue del 19,6% en el 2018 –según el DANE– y, como región, esta registra un promedio del 37%. Esto quiere decir que aproximadamente cuatro de cada diez habitantes de los Llanos Orientales padecen de carencias a nivel de acceso a salud, educación, trabajo, vivienda digna y condiciones óptimas durante la niñez.

De hecho, Guainía es el caso más crítico de todo el país –comparado con los otros 31 departamentos–, pues el 65% de sus habitantes vive en la pobreza multidimensional. Además, Vichada ocupa el tercer lugar del listado, con el 55%, y Arauca tiene la posición número 14, con 31,8%. Casanare y Meta, por su parte, ostentan cifras del 19,1% y 15,6%, respectivamente.

Dentro de ese indicador, el DANE destaca que, pese a que en las zonas urbanas el nivel de pobreza tiende a ser menor que en las áreas rurales, en el caso de Guainía (46,9%) y Vichada (39,7%), sus cabeceras municipales ocupan los primeros lugares en IPM.

Así mismo, se calcula que la inflación en la región este año se ha incrementado por cuenta del cierre de la vía entre Bogotá y Villavicencio, lo que desencadenó un alza en los precios de los alimentos. Según el Banco de la República, en los últimos doce meses, con corte a junio pasado, el IPC de esta ciudad registró una variación del 3,07%, la más alta de los dos últimos años.

SITUACIÓN LABORAL 

Otro de los factores que refleja la paradoja de esta región es que presenta niveles muy superiores de informalidad frente al promedio nacional (47,2%), con una cifra del 86,28%. Además, llama la atención que Arauca sea el departamento más afectado por este fenómeno de todo el país, con un índice del 91,3%.

No obstante, Casanare (81,5%), Meta (77,7%), Guainía (90,3%) y Vichada (90,6%) también registran proporciones importantes de personas que laboran sin tener un contrato laboral y con las garantías de seguridad social que estipula la ley.

Así mismo, en cuanto a desempleo, y tomando como referencia las capitales de cada departamento de los Llanos, el promedio para el 2018 fue del 15,98%, registrando crecimiento en cada caso frente al 2017. Cabe señalar que estos son los datos más recientes disponibles, dado que en los informes mensuales del DANE realmente solo se contabiliza a la ciudad de Villavicencio y en las cuentas departamentales consolidadas anualmente no se incluye a Casanare, Arauca, Guainía ni Vichada.

Sumado a esto, teniendo en cuenta el indicador de desempleo a largo plazo, extraído del estudio de IPM, que aplica cuando una persona ha buscado trabajo durante al menos un año sin tener éxito, se puede concluir que esta situación es recurrente en la Orinoquía. Dado que, en promedio, al cierre del 2018 el 17,8% de las personas en edad económicamente activa de esos departamentos no había logrado conseguir trabajo.

En esa escala, nuevamente, se hace evidente una brecha entre lo que sucede en Casanare y Meta, con índices de 7% y 9,3%, respectivamente. Mientras que en Arauca (12,7%), Vichada (23,2%) y Guainía (37,7%), las estadísticas son menos alentadoras.

Frente a esto, Iván Jaramillo, director del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, opina que la diversificación de la productividad tiene un vínculo directo con la empleabilidad, por lo que uno de los retos que ya han sido identificados para la región es precisamente explorar y ampliar la operación en otras industrias que no sean solo las extractivas y de materias primas.

“El tema de la dependencia excesiva de una actividad genera problemas de articulación de la oferta y la demanda que históricamente han determinado sistemas de regulación de preferencia de trabajadores de la región, problemas ligados a la resistencia de la población por los efectos ambientales y restricción en el acceso al trabajo en otros ámbitos”, señala el académico.

FALTA DE DIVERSIFICACIÓN 

Esta problemática está de hecho registrada en el Plan Nacional de Desarrollo, que textualmente plantea la necesidad de “construir ventajas competitivas que le permitan a la región diversificar su base productiva como contemplan las visiones departamentales. Sin embargo, los sectores con potencial de desarrollo regional, como la agricultura y la ganadería o la industria manufacturera (agroindustria), solo aportan un 9,9% y un 1,1%, respectivamente, al crecimiento productivo nacional”.

Además, reconoce que, en términos de desarrollo productivo, el “agudo” conflicto del uso del suelo y los problemas de seguridad jurídica en la tenencia de la tierra en la región, limitan el desarrollo del potencial agropecuario, agroindustrial y ambiental de la misma. De hecho, se estima que el 30% de los suelos de estos cinco departamentos presentan esa situación, entre el uso que se le da y la vocación del mismo.

Por lo que, según la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria, mientras los Llanos Orientales cuentan con cerca de 14.000.000 de hectáreas aptas para varios tipos de cultivos –que representan cerca del 34% de la frontera agrícola nacional–, solo están en uso alrededor de 1.000.000 de ellas entre cultivos agrícolas y forestales, lo cual corresponde a menos del 10% de la explotación de su potencial.

Toda esta situación le ha restado competitividad a una región que siempre se destaca por su riqueza en cuanto a ecosistemas, paisajes y recursos naturales. De hecho, en el índice de competitividad de ciudades 2019, realizado por el Consejo Privado de Competitividad y la Universidad del Rosario, de las urbes de la región solamente se tiene en cuenta a Villavicencio, municipio que ocupa el lugar número 15 entre los 23 más importantes del país, con un puntaje de 4,52 sobre 10. Eso sí, aunque la ciudad se mantuvo en el mismo lugar del escalafón, frente al año pasado, perdió una posición en el ítem de infraestructura, tres en el de salud y dos en el de educación para el trabajo.

En materia de comercio exterior, de acuerdo con el más reciente informe sobre la región del Banco de la República, en el primer semestre del año la Orinoquía, que es medida junto a los departamentos de Amazonas y Vaupés, registró un importante avance en las exportaciones, mientras que en importaciones hubo un descenso.

En concreto, de enero a junio del 2019 las exportaciones de esta zona, excluyendo petróleo y sus derivados, totalizaron US$9.181 millones FOB, valor que fue cuatro veces el monto transado en el mismo periodo del 2018. Este avance, según el emisor, fue motivado especialmente por la evolución del Meta, que registró ventas al exterior por US$7.541 millones, lo que superó por tres veces lo facturado durante el primer semestre del 2018.

Por otro lado, los expertos consideran que una de las industrias que podría contribuir a la diversificación económica de la región es el turismo, como ya ha sucedido en el Meta, departamento en el que los primeros generadores de empleo son los hoteles y restaurantes.

Además, cabe destacar que, al cierre del 2018, la región de la Orinoquía recibió 3% más visitantes extranjeros (excluyendo a la población venezolana) que durante el 2017, y que, al revisar las cifras por ciudades, entre enero y agosto de este año arribaron 4% más turistas que en el mismo periodo del 2018 a Villavicencio (pese al cierre de la vía que conecta con Bogotá). Así mismo, en Arauca, durante el mismo lapso de tiempo, el aumento fue del 3%.

Al respecto, Paula Cortés Calle, presidenta de Anato, explica que se han identificado numerosos municipios con potencial turístico en cuatro de los cinco departamentos de la región, que son Arauca, Arauquita, Saravena y Tame, en Arauca, Poré, Orocué y Taumaral en Casanare, La Macarena, Lejanías, Mesetas, Vista Hermosa y San Juan de Arama en el Meta, y Cumaribo y Puerto Carreño, en Vichada. Adicionalmente, en Guainía, destaca el interés que despierta el departamento para practicar avistamiento de aves.

Adriana Carolina Leal Acosta

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