Revista Portafolio

La misión del Banco de la República en la reactivación de la economía

Exministros y excodirectores del Emisor presentan su mirada del camino que debe seguir la entidad frente a los riesgos que se vislumbran en el 2021.

Banco de la República

Archivo EL TIEMPO

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Portafolio
abril 04 de 2021 - 11:25 a. m.
2021-04-04

Luego de haber estado en el foco de la opinión pública durante el 2020 por sus acciones para evitar un mayor daño a la economía ante el avance del coronavirus en Colombia, el Banco de la República sigue acaparando la atención por la renovación de la mayor parte de su junta directiva en poco tiempo y por una tarea que no solo será de observador este año: el comienzo de la recuperación tras el impacto de la pandemia.

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Aunque algunos consideran que con las medidas que adoptó (varias de ellas inéditas), como el suministro de abundante de liquidez y siete bajas consecutivas de las tasas de interés, la mayor parte de su tarea para contribuir en la reactivación ya está hecha, exministros y excodirectores del Emisor dicen que en este año puede que los retos sean igual de importantes e incluso superiores. Y, además, consideran que se debe vigilar la actuación de algunas entidades, lo que le podría llevar incluso a tener que convertirse en ‘el malo de la película’.

No obstante, uno de los focos recientes en cuanto a la institución es que hay una división de opiniones entre los cambios que se han hecho en la junta directiva, pues en las últimas semanas han entrado cuatro caras nuevas.

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Así, hay voces que apuntan a que de estos nuevos miembros, dos –Bibiana Taboada Arango y Mauricio Villamizar Villegas–, pese a tener credenciales en materia académica, cuentan con escasa experiencia en este tipo de cargos. Y, en esa línea, se llega a cuestionar las razones que llevaron a su designación.

Según considera la exministra Cecilia López, “es difícil ver que, en un momento crítico, gente tan novata y sin experiencia en políticas macro lleguen al banco central colombiano. Se ha bajado el nivel de la entidad y me pregunto si esa es realmente la junta que necesita el país”.

Sin embargo, a pesar de la presencia de ese debate, otros consideran que esa discusión pasa a segundo plano y que lo principal es la fortaleza de la entidad. Para el exministro de Agricultura y excodirector del Emisor, Carlos Gustavo Cano, “luego de la Constitución del 1991, se ha visto que la institución es más importante que sus miembros, con claros éxitos en materia de inflación objetivo y la flotación cambiaria, dos hechos que les ha dado credenciales a Colombia en materia monetaria”, explica.

Además, al analizar los movimientos, el nombramiento del propio gerente general, Leonardo Villar Gómez, así como del economista Jaime Jaramillo Vallejo, le dan un balance de juventud y experiencia a la entidad, según los expertos. Así lo estima, por ejemplo, el director general de Investigaciones Económicas del Grupo Bolívar Davivienda, Andrés Langebaek, para quien los méritos de Villar como una persona idónea para el cargo están más que probados, mientras que la larga experiencia de Jaramillo le permitirá tomar el ritmo rápidamente en la junta directiva.

Y también, ese equilibrio podría beneficiar al Emisor. Según Juan Pablo Espinosa, director de Investigaciones Económicas del Grupo Bancolombia, la falta de experiencia de Taboada y Villamizar debería verse como un activo. “A los nuevos miembros hay que dejarlos actuar y así se pueden acallar las voces de quienes dicen que no son experimentados. Ese prestigio se lo podrían ganar tomando no las decisiones fáciles, sino hasta las impopulares, pero adecuadas para el país”, apunta.

RETOS POR DELANTE 

Aunque como se comentó, el Banco de la República ha llevado a cabo ya una batería de medidas importante para ayudar a la economía, los retos no son solo internos y harán que los miembros del Emisor tengan que estar pendientes de la situación y tomar esas medidas difíciles que resaltan los expertos.

En esta línea, la excodirectora del emisor, María Mercedes Cuéllar, señala como uno de los principales peligros que puede enfrentar la economía el relacionado con el “gigantesco plan de estímulos que se aprobó en Estados Unidos, que a la larga es inflacionario y que puede tener serios efectos en Colombia por el incremento de las tasas de los Bonos del Tesoro”, afirma.

Asimismo, para Langebaek, este fenómeno es clave para entender que el país se puede ver afectado “con un alto déficit en cuenta corriente que se necesita financiar. Lo que puede suceder es que ese fenómeno tenga costo sobre la renta fija local, con una desvalorización de los TES, además de un menor flujo de inversión de portafolio por esa alza de los papeles en Estados Unidos”.

Y es acá donde vendría una prueba de fuego para el Banco de la República y que se traduciría en la necesidad de comenzar a subir las tasas de interés, posiblemente más rápido de lo que muchos piensan, según los expertos. Pero, también, algunos coinciden en que una posible alza podría venir por una falta de acción en el trámite de una reforma fiscal, factor clave para que las calificadoras de riesgo no bajen el grado de inversión.

“Si la cuestión en términos fiscales no evoluciona positivamente, el Banco de la República tendría que entrar a actuar preservando la estabilidad y la confianza de los inversionistas, y una medida sería, por ejemplo, subir las tasas. Eso no es tan fácil de vender y posicionar entre la opinión pública y no generaría beneficios en el corto plazo, pero a largo plazo sería lo deseable. Por eso, al banco (de la República) le tocaría ser el malo del paseo y tomar medidas que pueden sonar impopulares”, advierte Espinosa.

Pero la exministra López señala otros mecanismos con los que el Emisor puede intervenir para ayudar en la reactivación. “Hay fuentes de apoyo financiero en términos de recursos. No una emisión monetaria, cuando puede haber otras alternativas. Ellos tienen a su disposición las tasas, el encaje bancario y las utilidades anuales”, asegura.

SINCERAR EL DISCURSO

Más allá de todo ello, la exfuncionaria advierte, de otro lado, que “se está siendo muy optimista con el discurso económico ante, por ejemplo, la cifra de 71% de pobres, que son los que impulsan la demanda; la cartera de crédito de las entidades financieras que va a empeorar y la poca transmisión de la baja de tasas a los microcréditos, donde los intereses son muy altos. Además, no hay cambios en los apoyos para que los sectores clave se reactiven”.

Es por esto que considera importante que el Banco de la República presente “un diagnóstico técnico, objetivo y realista de lo que pasa y que esto mueva al Gobierno a actuar”.

Y aunque no hay duda de la independencia entre el Emisor y el Ejecutivo, Cuéllar considera que no se pueden independizar las políticas fiscales y monetarias, pues “el Gobierno necesita crédito y no se puede decir que eso es responsabilidad del otro. Tiene que haber una real coordinación entre los dos”.

El excodirector, José Antonio Ocampo, por su parte, también considera que otro elemento en el que el Emisor debe actuar es en “garantizar una tasa de cambio competitiva, porque se necesita para diversificar las exportaciones y además, con el hecho de que estas son menores que antes y no hay muchas expectativas con el carbón, se necesitan más productos que vender en el exterior”.

Por último, el exministro Cano advierte que el tema grande en la agenda económica del país es el fiscal, pues “cuando se agota la munición monetaria vienen componentes como el gasto y la tributación, una tarea del Gobierno. Yo lo que pienso es que se hace o se hace, no es lo que piensa uno u otro. El endeudamiento público como proporción del PIB está en torno al 65% o más, por eso se requiere una base impositiva para garantizar la capacidad de pago del país y eso se hace con tributación”, concluye. 

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