Revista Portafolio

‘Pico de contagio’ en el crédito en Colombia llegaría en junio de 2021

Expertos señalan que desde final de 2020 se comenzaron a ver síntomas del deterioro de la cartera, producto de la crisis generada por la covid.

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enero 23 de 2021 - 10:39 a. m.
2021-01-23

Luego de diez meses de la aparición del coronavirus en Colombia, llegó la hora para que el sistema financiero enfrente un nuevo reto: el deterioro de la cartera de crédito, que se espera que marque su pico en junio del 2021, según la Asobancaria.

(‘Fintech’ son el tercer destino de la inversión). 

Pero de la mano de esa eventualidad, el conjunto de la economía también va a soportar choques por el hecho de que muchos actores (personas y empresas) no van a poder pagar sus obligaciones, hasta ahora suspendidas por los alivios y el Plan de Acompañamiento a Deudores (PAD).

Y por cuenta de esa nueva realidad, que se empezará a palpar en el corto plazo, se verán restricciones en la originación de créditos, hecho que se traducirá en una mayor selectividad por parte de los establecimientos para desembolsar recursos “para quienes realmente lo puedan pagar”, como lo han dicho presidentes de bancos.

(Préstamos online, una alternativa de crédito que se consolida). 


Funcionarios, banqueros, la Asobancaria, la Superintendencia Financiera, el Banco de la República, analistas y académicos, han advertido sobre el hecho de que desde finales de 2020 comenzó el deterioro de la cartera, a pesar de que el sistema financiero tiene buenos indicadores de solvencia (16,7%, es decir, 7,7 puntos por encima del mínimo requerido en Colombia, y 8,7 puntos sobre las recomendaciones de los acuerdos de Basilea) que pueden soportar el chaparrón.

“Hay un alto grado de incertidumbre que rodea a la calidad de la cartera, aunque la vencida y la riesgosa no han mostrado deterioros –aseguró Juan José Echavarría, en una de sus últimas presentaciones al frente del Banco de la República–. La experiencia histórica indica que periodos de fuerte desaceleración económica tienden a coincidir eventualmente con aumentos de esta cartera y los cálculos del Emisor sugieren que el impacto de la recesión sobre el crédito en el corto plazo podría ser significativo”.

Ese elemento es destacable por el hecho de que la rentabilidad de los establecimientos de crédito ha venido cayendo en el 2020 y esto “podría afectar su capacidad para otorgar crédito al sector real de la economía”, dice el informe de Estabilidad Financiera del Banco de la República.

Las restricciones al crédito que podrían imponer las entidades, al revelarse un mayor riesgo de los deudores, estarían asociadas a “negaciones o disminuciones de los montos en los préstamos ya aprobados e incluso se podrían ver desestimientos”, afirma por su parte Germán Cristancho, gerente de Investigaciones Económicas en Davivienda Corredores. El analista agrega que “donde se tiende a restringir más el crédito es en consumo y microcrédito”, pues allí se pueden haber endurecido más las condiciones.

Pero no solamente es que las entidades lo piensen más para prestar, pues como lo advierte Francisco Azuero, exviceministro de Hacienda y exdirector de Fogafin, “con la incertidumbre, las empresas no invierten y los consumidores no toman crédito para consumo o para viajar”, hecho que hace más lenta la recuperación.

Frente a lo anterior, un aspecto que comienza a ser cierto, como indica Augusto Acosta, expresidente de la Bolsa de Valores de Colombia, es que “hay más claridad sobre los sectores que tienen futuro y los que están más amenazados, y bancos y empresas ya han realizado los análisis en este sentido de acuerdo con lo que ellos creen que tienen más riesgo”.

Y como los bancos “no tienen recursos ilimitados, verán los sectores que tienen estabilidad y los que van a tener dificultades. Por eso, serán muy selectivos y van a tener gran prudencia para asignar préstamos en función del mayor o menor riesgo futuro de las empresas y su industria”, agrega.

De todas maneras, Asobancaria señala que las entidades financieras “han constituido provisiones adicionales que les permitirán absorber la pérdida esperada que se derivará del deterioro de la calidad de la cartera una vez finalicen los alivios”. En estos momentos, el indicador de cubrimiento (provisiones/cartera vencida) es del 144,7%.

Ante esto, el gremio financiero le pone fecha al momento más duro que vivirá el sector: “esperamos que el pico del deterioro de la cartera se presente en junio del 2021, cuando proyectamos que el indicador de calidad alcance el 17,9%. Específicamente, el segmento de microcrédito tendría el mayor empeoramiento alcanzando un pico del indicador del 24,7%, cerrando el 2021 con 17,7%. Y el menor problema se daría en el segmento de vivienda, con un pico del 12,3%, finalizando el año con 9%”.

De todas formas, recuerda que la solvencia permitirá tener tranquilidad frente a esta posible materialización del riesgo de crédito.

EFECTO EN LA ECONOMÍA Y EMPRESAS

Un reciente informe de la Superintendencia Financiera revela que todo el sistema se encuentra con los mejores indicadores para afrontar el deterioro de la cartera, pero opina que “la elevada incertidumbre en torno a la velocidad de la reactivación, aunada a la lenta dinámica de algunos sectores clave del aparato productivo o actividades con apertura limitada, continuaría afectando la demanda de crédito de los agentes”.

Este hecho se sentirá con intensidad en los portafolios comerciales y de microcrédito, ante el aplazamiento de las inversiones por parte de quienes demandan financiación. Respecto del de consumo y vivienda, “el bajo dinamismo de la actividad económica en su conjunto explicaría la ralentización económica”, hecho que, sumado al fuerte deterioro del mercado laboral durante el 2020, junto a los altos niveles de informalidad, hace prever “incrementos de la morosidad y el riesgo de la cartera dirigida a hogares, especialmente en aquellos deudores que continuarían mostrando afectaciones en sus flujos de caja y en su capacidad de pago y que no podrán seguir atendiendo sus obligaciones”, menciona el informe.

Por último, dice la Superfinanciera, “la expectativa del débil crecimiento económico para el 2021 reforzaría el trade-off (decisión tomada en una situación conflictiva en la cual se debe perder, reducir cierta cualidad a cambio de otra) entre elevar la exposición a segmentos más riesgosos para dinamizar la cartera o endurecer los estándares de originación (de crédito)”. 

Holman Rodríguez
Periodista de Portafolio

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