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Pospandemia: no todo llegó para quedarse

Aunque buena parte de los hábitos de consumo adoptados durante la crisis del 2020 permanecerán, algunos han comenzado a regresar a su estado anterior.

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La lista de actividades y negocios asociada a la nueva normalidad creció aceleradamente durante la pandemia.

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enero 23 de 2021 - 10:57 a. m.
2021-01-23

La incertidumbre seguirá siendo el gran problema de la economía mundial y, por supuesto, de Colombia, incluso más allá del momento en el que la Organización Mundial de la Salud (OMS) levante la declaratoria de pandemia. El gran problema es que ni siquiera hay señales acerca de cuándo se tomará esta decisión, y solo el día que esto suceda Gobiernos, empresarios y consumidores regresarían a un nivel de normalidad que facilite hacer planes con alguna certeza.

(La confianza del consumidor sube, pero sigue en negativo).
 

Esta situación desconfiguró la ‘brújula’ de analistas, centros de estudios y expertos en pronósticos sobre la economía y, en especial, sobre el comportamiento del gasto de los hogares, lo que dificulta predecir el rumbo que tomarán fenómenos como el desempleo y la demanda.

(Marcas más económicas, la principal tendencia de ahorro). 


En Colombia, según el Dane, la tasa de desocupación promedio pasó de 9,8% en octubre del 2019 a 14,7% en el mismo mes del 2020 (1’162.000 desempleados más), mientras que el número de trabajadores inactivos fue de 877.000, con una grave afectación para las mujeres.

Aunque los avances alcanzados en la investigación de la vacuna anticovid-19 han logrado calmar la turbulencia de los mercados internacionales de valores, y la confianza está mostrando una reacción positiva, la realidad es que esos destellos de optimismo no trascienden hacia la solución de problemas como la recesión económica, el desempleo, la pobreza, la miseria y hasta el descontento social.

Expertos señalan que la complejidad de la crisis ha generado problemas estructurales de tal magnitud que los empresarios no saben cuánto producir porque no tienen ni idea cuánto van a vender, y los hogares no quieren o no pueden comprar porque no hay con qué hacerlo o no están seguros de sus ingresos. De acuerdo con el Ministerio de Hacienda, los colombianos dejaron de percibir $26 billones de estos entre marzo y septiembre de este año por la pérdida del empleo o la cancelación de contratos a independientes.

Este círculo vicioso es alimentado, a su vez, por la alta incertidumbre que genera el desconocimiento en torno a cuánto tiempo más el mundo entero estará viviendo la pandemia, e incluso hay quienes tienen dudas sobre la efectividad de la vacuna.

Los análisis sobre la posibilidad de que la economía colombiana regrese a los niveles del 2019 indican que esto solo sucedería en el 2022 o 2023. Es más, el propio Gobierno colombiano revisó a la baja su previsión del PIB para este año, al señalar que la caída no será de 5%, sino de entre 6% y 7%. Para el año entrante, Minhacienda no ve un crecimiento de 6,6%, sino de alrededor de 5%.

Con este panorama, ¿qué les espera a la economía colombiana, al empresariado y a los hogares en general, después de la pandemia? “Lo primero que hay que decir es que no habrá pospandemia, porque el virus va a durar toda la vida en el planeta. Aunque haya vacunación universal, la enfermedad llegó para quedarse. Lo que van a ser variables son los aislamientos”, asegura Camilo Herrera, presidente de la junta directiva de la firma Raddar.

Los analistas coinciden en que el problema más complejo no es la recuperación del crecimiento económico, sino la reducción de la tasa de desempleo que, a su vez, impacta la demanda y la reactivación. Por eso, gremios, centros de estudio, grupos de académicos y expertos le han presentado al Gobierno diversas propuestas de planes de reactivación que contemplan reformas estructurales en el plano fiscal, laboral y pensional y, sobre todo, de generación de empleo.

Por su parte, el Gobierno avanza con su plan de reactivación con inversiones público-privadas por $160 billones, a 10 años, y con el cual busca generar dos millones de empleos.

POSPANDEMIA CON TAPABOCAS 

El punto de partida es crítico. Hay quienes afirman que los hábitos adoptados por los consumidores durante la pandemia no permanecerán en su totalidad una vez el virus sea controlado a través de la vacuna.

“Hay gastos nuevos que llegaron en la pandemia y que continuarán haciendo parte de la canasta de los hogares, tales como la compra de productos de aseo del hogar y personal, alcohol, desinfectantes y tapabocas, y hasta hace unos meses había una mayor inversión en domicilios e internet, pero estos dos últimos se han frenado porque, ante la caída de los ingresos, muchas familias prefieren hacer la compra para no pagar el recargo. Esto se da principalmente en los estratos bajos”, apunta Camilo Herrera.

Y agrega que ya hay un retorno de la compra presencial y que, en estos momentos, el gasto de los hogares ya retomó el nivel del 2019.

“En algunos escenarios es posible que el trabajo en la casa se mantenga, pero la estructura empresarial del país está diseñada para tener empleados en sus instalaciones”, dice.

Sin embargo, es evidente que la lista de actividades y negocios asociada a la nueva normalidad creció aceleradamente durante la pandemia. En efecto, llegaron para quedarse, temporal o definitivamente, comportamientos como trabajo en casa, reuniones virtuales familiares y empresariales, pagos por el canal PSE y con códigos QR de servicios públicos, financieros, matrícula y pensión en universidades y colegios, y créditos de diferentes entidades. También continuarán vigentes y en crecimiento los servicios de domicilios, la prevención en ciberseguridad, las compras por internet y el entretenimiento virtual.

Respecto al hábito de realizar pagos digitales, Herrera afirma que su permanencia dependerá del costo que estas operaciones tengan para los consumidores. “Si los bancos deciden cobrar por todas las transacciones, le aseguro que muchos dejarán de hacerlo electrónicamente”, señala.

Estos planteamientos hacen pensar que el comportamiento de los consumidores en la pospandemia o en el mediano y largo plazo esté marcado en parte por el relevo generacional y no tanto por la emergencia, pues la transformación digital está en marcha desde hace varios años. Sin embargo, aunque el proceso se ha acelerado, estudios revelan que este proceso enfrenta problemas, pues solo el 37% de las organizaciones tiene las habilidades y la tecnología para seguir el ritmo de los proyectos digitales, según MuleSoft, proveedor de la plataforma API y de integración, en su informe The State of Business and IT Innovation.

Regresando al ámbito nacional, las tendencias del consumo en la pospandemia dejan en evidencia una mayor incertidumbre sobre lo que puede pasar con los sectores más golpeados por la crisis. Uno de ellos es el turismo –hoteles, restaurantes, centros vacacionales y de convenciones, museos, arte, cultura y transporte aéreo y terrestre, entre otros– que aunque ya reabrieron sus servicios, la recuperación de su dinámica es más lenta que la del resto de la actividad productiva. Las encuestas sobre planes de viajes de los hogares indican que solo el 30% planea tomar vacaciones en el corto y mediano plazo.

En conclusión, la pospandemia parece estar más lejos de lo que a la gente le gustaría. Mientras tanto, hay que seguir haciéndole el quite a la incertidumbre, pues todo indica que llegó para quedarse más tiempo de lo esperado.

Édmer Tovar
Editor de Portafolio

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