close
close
Germán Umaña Mendoza

Se necesita un estadista

Lo racional es promover el fin del conflicto y orientar nuestros esfuerzos al fortalecimiento de la presencia del Estado en las zonas de guerra.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
septiembre 02 de 2021
2021-09-02 12:09 a. m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4b9015f86f.png

Se necesita valor para terminar una guerra no para iniciarla. Estados Unidos, primero con el señor ex presidente Trump decide el retiro de sus tropas de Afganistán y más tarde esta decisión tiene continuidad con el presidente Biden. Es un claro ejemplo de una política de Estado que trasciende la de gobiernos ideológicamente divergentes.

Frente a las críticas sobre si debía o no cambiar la fecha de la retirada acordada para el 31 de agosto, el mandatario (Biden) aseguró que “la única elección que tenía era acabar con la guerra o extenderla por varios años más”. “No iba a extender esta guerra para siempre, y no iba a extender una salida para siempre”. “Era hora de poner fin a esta guerra”, dijo el mandatario.

Solamente un hombre de Estado que antepone los intereses de su nación y los de su pueblo a los personales o de la coyuntura política, es capaz de tomar una decisión de tal magnitud. Sin embargo, ante una situación insostenible, decidió enfrentarla, retirar sus tropas y poner fin a la ocupación.

Geopolíticamente todo cambia: Cuál será el papel de China, Rusia e Irán en esta nueva situación. Rusia ya fue derrotada en el pasado, China gana espacio e Irán se expande. La nueva crisis humanitaria desviará absolutamente la atención del mundo y de los recursos frente a otras tragedias de migración y desplazamiento, incluida la de Venezuela.

No pretendo ser experto en Afganistán, ahora todos lo son. Sin embargo, lo que nos enseña la realidad es cómo las guerras, solo conducen a multiplicar los perdedores de las sociedades en su conjunto.

Los ganadores en esos conflictos son únicamente los ‘heraldos negros’ de la guerra: Los vendedores de armas, los narcotraficantes, los terroristas, los lavadores de activos y los depredadores de la política.

Será fundamental aprender algo de la realidad descrita.
Nuestro dilema es simple, ¿decidiremos profundizar en el proceso de paz, hoy en riesgo o, su defecto, promoveremos un conflicto eterno, multiplicando la tragedia social hasta límites inimaginables?

Lo racional es promover el fin del conflicto y orientar nuestros esfuerzos al fortalecimiento de la presencia del Estado en las zonas de guerra. Las soluciones se encuentran en la inversión social, la recuperación de la institucionalidad regional y central. Aquellas que se orientan a promover una nueva guerra conducen ineluctablemente al fracaso.

Colombia tiene futuro. Nadie tiene el derecho de pretender hacer eterna la guerra. Los costos de profundizar en un proceso de reconciliación son inmensos, pero siempre menores que los del conflicto.

El avance de reconstrucción de la memoria y la verdad es real e irreversible. La reparación de las víctimas es lenta pero progresa. La justicia no puede ser otra cosa que transicional para todos aquellos actores del conflicto. El perdón… depende de cada uno. En mi caso acepto todo los anterior pero, “sin perdón ni olvido”.

GERMÁN UMAÑAN MENDOZA
Profesor

Destacados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes