Separados al nacer

Lo que había empezado como una feliz reunión se fue convirtiendo en algo más oscuro a medida que se descubrían las razones tras la separación. 

Trillizos

Los trillizos no eran los primeros separados por el doctor Neubauer. A cada familia le dijeron que el bebé era parte de un estudio de desarrollo.

Archivo particular

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Portafolio
noviembre 08 de 2018 - 12:41 a.m.
2018-11-08

Uno de los miedos primitivos de muchas mamás después de dar a luz en una clínica u hospital es que por error el bebé puede ser cambiado por otro. Ha ocurrido muchas veces, generalmente sin intención y solo por coincidencias la verdad ha sido descubierta días, meses o años más tarde.

Imagínese si son mellizos. El temor primigenio de la mamá debe ser doble. ¿Y si son trillizos?

Esta es la extraña historia de unos trillizos separados al nacer y que por una serie de increíbles circunstancias se encuentran cuando tienen 19 años.

‘Tres extraños idénticos’, un nuevo documental que ha causado gran impacto cuenta cómo los tres jóvenes, Robert Shafran, Eddy Galland y David Kellman, que no se conocían porque habían sido dados en adopción a diferentes familias, descubren que son hermanos trillizos idénticos.

Pero las revelaciones no se detienen con el encuentro. La separación de los trillizos fue realizada intencionalmente por oscuras razones disfrazadas de “ciencia” que han sido comparadas con los mortíferos experimentos con mellizos realizados por Josef Mengele, el médico nazi.

La pregunta alrededor de la historia revelada en el documental, así como tras la motivación para separar a los tres bebés es: ¿Naturaleza o Crianza?

‘Tres extraños idénticos’ comienza en 1980, cuando Robert Shafran, de 19 años, asiste a su primer día de universidad y se encuentra con que es una persona reconocida y con muchos compañeros y amigos que lo saludan como ‘Eddy’.

Es su nuevo compañero de cuarto, Michael, quien resuelve el misterio cuando le pregunta si es adoptado y si su cumpleaños es el 12 de julio. Michael era gran amigo de Eddy, quien había estudiado por un año en esa universidad y se había transferido a otra. Según Michael tenían “la misma sonrisa, el mismo cabello, las mismas expresiones, era su doble” y también era adoptado. Los jóvenes concluyen que deben ser gemelos.

Robert y Eddy se encuentran para descubrir que hablan y se ríen de la misma manera, tienen marcas de nacimiento idénticas y puntajes de inteligencia de nivel de genios. Ambos eran luchadores aficionados, gustaban de las mismas películas, podían citar las mismas líneas y hasta habían perdido la virginidad al mismo tiempo.

Su historia humana llamó la atención de un periodista que la publicó en un diario y es ahí donde la madre adoptiva de David la ve y nota que los ‘gemelos’ se parecen a su hijo, hasta en sus manos regordetas. Es así como los tres hermanos se encuentran por primera vez.

Lo que sigue por buena parte de la década de los 80 es un periodo de ‘viralidad’, aunque todavía no existían las redes sociales. Los trillizos reciben atención de todos lados, aparecen en televisión, son entrevistados por todos los medios y hasta figuran al lado de Madonna en la película ‘Desperately Seeking Susan’ (Buscando a Susan desesperadamente, en español).

Las audiencias se sorprendían ante la semejanza de los hermanos que terminaban las oraciones de cada uno, fumaban la misma marca de cigarrillos e incluso gustaban del mismo tipo de mujeres.

Aprovechando la popularidad, los trillizos deciden abrir un restaurante especializado en carnes en Soho, Nueva York, llamado Triplets, que prospera hasta cuando las cosas comienzan a ponerse agrias.

Lo que había empezado como una feliz reunión se fue convirtiendo en algo más oscuro a medida que se descubrían las razones tras la separación de los recién nacidos, que es el núcleo del documental sobre sus vidas.

Cuando los padres adoptivos de los hermanos comenzaron a cuestionar a la agencia de adopciones sobre por qué no les habían comunicado la existencia de los otros hermanos, se encontraron con respuestas evasivas. Los trillizos idénticos, nacidos en Long Island, Nueva York, en 1961, habían sido asignados a una agencia de adopción llamada Louise Wise Services que se especializaba en atender mujeres solteras, en su mayoría judías, que estaban embarazadas.

Uno de los asesores de la agencia era Peter Neubauer, un psiquiatra y psicoanalista, profesor en una prestigiosa universidad y quien dirigía una investigación con mellizos sobre la antigua cuestión de la influencia de la ‘naturaleza’ (biología, genes) y la crianza y educación. ¿Nacemos o nos hacemos?

Los trillizos no eran los primeros separados a sugestión del doctor Neubauer. A cada familia le dijeron que el bebé era parte de un estudio sobre desarrollo. Y cada mes durante 12 años, las familias, sin conocer la existencia de las otras, debían visitar a los médicos que dirigían el estudio para que cada niño fuera sometido a pruebas de inteligencia, comportamiento y personalidad.

El objetivo oficial del estudio nunca se reveló y después de recopilar toneladas de datos y observaciones sobre los trillizos, fue abandonado sin conclusiones. Neubauer dejó instrucciones para que a su muerte las cajas que contenían la información sobre el experimento fueran archivadas, para evitar más controversia.

‘Tres extraños idénticos’ plantea preguntas inquietantes sobre la identidad, la naturaleza frente a la crianza y los límites morales de la ciencia.

Para los trillizos las cosas tampoco fueron fáciles después del encuentro y la celebridad que les trajo. Tras reconocerse y disfrutar todas las cosas que tenían en común, de decidir vivir juntos y abrir el restaurante, empezaron a aparecer fisuras y diferencias. Todos habían tenido dificultades durante la infancia, habían sufrido del síndrome de separación y de depresión.

Su cercanía no duró y Robert renunció a la vida en común y regreso a la universidad para entrenarse como abogado. Eddy, quien sufría de depresión profunda, se suicidó a los 33 años. Y David finalmente cerró el restaurante y se convirtió en un consultor de seguros.

Nadie nunca se ha disculpado con los hermanos, que ahora tienen 56 años, o con sus familias.

Cecilia Rodríguez
Especial para Portafolio

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