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Hernando José Gómez

Tasa de cambio, aranceles y exportaciones

Las estrategias deben orientarse a impulsar la competitividad a través de la búsqueda de mayores niveles de apertura comercial y menores trámites.

Hernando José Gómez
POR:
Hernando José Gómez
diciembre 08 de 2021
2021-12-08 11:59 p. m.
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Las discusiones sobre la dinámica de la tasa de cambio en Colombia han venido tomando fuerza debido al acercamiento de la moneda estadounidense con la barrera sicológica de los $4.000 pesos. Para explicar ese comportamiento, hay factores externos que no deben ser ignorados y temas locales en los que es urgente trabajar.

En el frente externo tenemos la incertidumbre asociada a la aparición de la variante ómicron del coronavirus y las expectativas sobre el cambio en la política monetaria de Estados Unidos ante el repunte de la inflación. Dichos factores han contribuido a que el dólar se fortalezca a nivel global y a que países emergentes enfrenten presiones hacia la devaluación.

Ahora bien, en Colombia tenemos temas propios como la pérdida del grado de inversión y los elevados niveles de déficit fiscal y en cuenta corriente que han hecho que el peso se haya devaluado más que las monedas de algunos pares regionales.

Las cifras más recientes de la cuenta corriente, nuestro principal lunar en materia de vulnerabilidad externa, muestran un déficit del 5,5% del PIB, el más alto desde 2015 y por encima del de países de la región como Chile (-4,8%), Perú (-2,6%), Brasil (-0,9%) y México (-0,5%). Este desbalance se explica en buena parte por la aceleración de las importaciones estimuladas por la mayor demanda de los hogares, el aumento de remisión de utilidades de compañías extranjeras con presencia en el país, los rezagos en la recuperación en la producción y exportación de petróleo y la lenta diversificación de la canasta exportadora.

Si bien el mercado descuenta una corrección del déficit hacia niveles de 4,4% del PIB en 2022 en medio de (i) unas perspectivas positivas sobre los precios de las materias primas, (ii) el aumento en la producción de petróleo y carbón y (iii) el panorama de normalización monetaria en Estados Unidos, resulta necesario atenuar las fuentes de vulnerabilidad macroeconómica y aumentar las exportaciones.

Para cumplir ese propósito, es necesario, cuanto antes, redoblar esfuerzos para diversificar la oferta exportadora e impulsar las exportaciones no tradicionales; pero es preocupante ver que las propuestas que diversos sectores políticos están poniendo sobre la mesa, como establecer aranceles a algunos bienes, entre ellos alimentos, artículos de cuero y textiles, no solo van en contravía de dicha meta, sino que podrían, incluso, incrementar los precios en un contexto en el que la disrupción de las cadenas de valor continuará generando presiones inflacionarias en 2022.

Las estrategias, más bien, deben estar orientadas a impulsar la competitividad a través de la búsqueda de mayores niveles de apertura comercial y menores trámites, y la materialización de proyectos de logística, infraestructura multimodal y de TICs.

HERNANDO JOSÉ GÓMEZ
​presidenciaasobancaria@asobancaria.com

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