Alto consumo de dulce puede afectar el intelecto

Investigadores indican que el azúcar altera los procesos de aprendizaje y la memoria.

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mayo 31 de 2012 - 01:25 a.m.
2012-05-31

Durante seis semanas, investigadores de la Universidad de California (Ucla), en Los Ángeles (EE. UU.) se encargaron de alimentar a dos grupos de ratas con una solución con alto contenido de fructosa en un jarabe de maíz -ingrediente común en los alimentos procesados- como el agua potable.

La experiencia se ocupó de dotar a un grupo de ratas con una sustancia que aumentó los omega-3, los ácidos grasos en forma de aceite de linaza, y el ácido docosahexaenoico (DHA), mientras que al otro grupo no se le suministró.

La investigación encontró, en otras palabras, que comer demasiada fructosa podría interferir en la capacidad de la insulina de regular el azúcar en la sangre, la cual es necesaria para el procesamiento de los pensamientos y las emociones.

El procedimiento

Antes de que se empezarán a suministrar las bebidas azucaradas, ambos grupos de ratas recibieron entrenamiento en un complicado laberinto durante cinco días.

Luego, empezaron a suministrarles la solución con fructosa, y pasadas seis semanas, las ratas fueron colocadas de nuevo en el laberinto para ver cómo se comportaban.

“Los animales que recibieron DHA eran más lentos y sus cerebros mostraban una disminución en la actividad sináptica”, dijo Fernando Gómez-Pinilla, profesor de neurocirugía en la Escuela de Medicina David Geffen de la Ucla.

“Sus células cerebrales tenían problemas de señalización entre sí, lo que altera la capacidad de las ratas para pensar con claridad y recordar la ruta que había aprendido seis semanas antes”.

Una mirada más cercana a los cerebros de las ratas reveló que aquellas que no fueron alimentados con suplementos de DHA había desarrollado señales de resistencia a la insulina, la hormona que controla el azúcar en la sangre y regula la función cerebral.

“Debido a que la insulina puede penetrar la barrera sanguínea del cerebro, la hormona puede provocar reacciones que alteran el aprendizaje y causar pérdida de memoria”, dijo Gómez-Pinilla.

Cabe decir que el estudio indica que alta cantidades de fructosa de jarabe de maíz se encuentran comúnmente en gaseosas, condimentos, salsa de manzana, alimentos para bebés y otros aperitivos elaborados.

El estadounidense promedio consume más de 40 libras (18 kilogramos) de jarabe de maíz alto en fructosa por año, según el Departamento de Agricultura de EE. UU.

Si bien la investigación no dice cuál sería el equivalente en proporción que un ser humano tendría que consumir de fructosa para que se afecte como los roedores, los investigadores sí dijeron que este tipo de investigaciones proyectan cierta evidencia de que el organismo humano puede sufrir un síndrome metabólico que llegue a impactar en la mente, así como el cuerpo, dependiendo de la ingesta de este tipo de sustancias.

LO QUE COME PUEDE AFECTAR LO QUE PIENSA

Según el grupo de investigadores de la Ucla, cuya investigación fue publicada recientemente en el Journal of Physiology, explica completamente la experiencia realizada con dos grupos de roedores, durante seis semanas, para encontrar importantes conceptos sobre el consumo sobredimensionado de azúcar.

“Nuestros hallazgos demuestran que lo que usted come afecta la manera en que usted piensa”, dijo Fernando Gómez-Pinilla.

El estudio sostiene que comer una dieta rica en fructosa a largo plazo altera la capacidad del cerebro para aprender y recordar información. Sin embargo, la adición de ácidos grasos Omega-3 a las comidas ayuda a minimizar el daño”.

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