El arquitecto chino Wang Shu fue galardonado con el Pritzker

El Museo de Historia de la ciudad de Ningbo es una de las obras emblemáticas de este arquitecto que suele reciclar materiales de edificaciones demolidas.

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febrero 28 de 2012 - 04:53 a.m.
2012-02-28

Por una obra artesanal, respetuosa con el medio ambiente y de gran profundidad filosófica en la que conviven de forma armoniosa tradición y modernidad, el arquitecto chino Wang Shu, de 48 años, ha sido galardonado con el premio Pritzker, considerado el Nobel de la Arquitectura.

Wang, nacido el 4 de noviembre de 1963 en Urumqi, en la región autónoma de Xinjiang, sólo ha trabajado dentro de China y ha desarrollado la mayor parte de su obra en Hangzhou, 170 kilómetros al suroeste de Shangai, donde dirige desde 1997 junto con su esposa, Lu Wenyu, el Estudio de Arquitectura Amateur.

El presidente de la Fundación Hyatt, promotora de este premio a lo largo de 34 ediciones, Thomas J. Pritzker, informó ayer el fallo del jurado, presidido por Lord Palumbo.

“El hecho de que se haya elegido a un arquitecto chino supone un importante paso en el reconocimiento del papel que va a jugar China en el desarrollo de los ideales arquitectónicos. Además, el éxito del urbanismo chino en las próximas décadas será importante no ya para China sino para el mundo entero”, señaló Pritzker.

“Este urbanismo, como el del resto del mundo, requiere estar en armonía con la cultura y las necesidades locales” y, en el caso de China, debe compatibilizar “sus tradiciones y su pasado con las exigencias de un desarrollo sostenible”, añadió el promotor del galardón.

El premio consiste en 100.000 dólares y una medalla de bronce con una inscripción latina en su reverso: Firmitas, Utilitas, Venustas (Firmeza, Utilidad y Belleza), el lema de Vitruvio, considerado uno de los ‘padres’ de la arquitectura.

Tres de las obras principales de Wang Shu son la Biblioteca del Colegio Wenzheng en la Universidad de Suzhou, el Museo de Historia de la ciudad portuaria de Ningbo y el Campus Xiangshan de Bellas Artes de Hangzhou, así como el pabellón de Tengtou-Ningbo en la Exposición Universal de Shangai.

Prueba de su amor por el medio ambiente y la economía de materiales es su decisión de aprovechar dos millones de tejas procedentes de demoliciones de casas tradicionales para cubrir el techo de varios edificios del campus de Hangzhou.
LOS ÁNGELES / EFE

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