La catedral de Notre Dame: del incendio a la discordia

Las diferencias políticas y la falta de dinero se han convertido en los ejes de este debate.

Notre Dame

La fecha límite de cinco años se fijó, según L'Express, para coincidir con los Juegos Olímpicos en 2024.

Bloom

POR:
Cecilia Rodríguez
julio 08 de 2019 - 11:17 a.m.
2019-07-08

Las fotos de los prelados católicos en hábitos de ceremonia y con cascos blancos de seguridad durante la primera misa hace unos días dentro de la catedral de Notre Dame de París, después del incendio devastador que conmocionó al mundo hace dos meses, evidenciaban un contraste comparable con el de los planes de reconstrucción del épico monumento.

Mientras la emotiva celebración dirigida por el arzobispo de París, Michel Aupetit, tenía lugar en la Capilla de la Virgen, detrás del coro, que se ha confirmado como sitio seguro, afuera el debate sobre la reconstrucción no cesa por las razones habituales: política y dinero.

Las discrepancias políticas se multiplican y el dinero ofrecido por donantes multimillonarios franceses que prometieron más de ?850 millones para la reconstrucción no se materializa.

Cuando la Catedral de Notre Dame estaba literalmente siendo consumida por las llamas en abril, el presidente Emmanuel Macron prometió que se reconstruiría aún más hermosa que antes y se completaría en cinco años. El público francés, junto con el resto del mundo, sintió algo de consuelo.

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Dos meses más tarde, ese mensaje consolador se ha convertido en razón de antagonismos y lo que los medios franceses llaman 'una batalla política secreta'.

La oferta del Presidente "puso en marcha un embrollo de resentimiento, aflicción y celos", que según la revista Le Point, "no ha dejado de crecer, tanto que uno se pregunta por qué el paradójico milagro es capaz de transformar esa concordia nacional en una discordia administrativa y política tan confusa".

Para comenzar está el anuncio presidencial que muchos consideran precipitado y que no consideró la opinión de todas las partes involucradas en un proyecto tan importante y emblemático.

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La fecha límite de cinco años se fijó, según L'Express, para coincidir con los Juegos Olímpicos en 2024. Una fuerte corriente de opinión defiende un plazo más largo que asegure una reconstrucción adecuada.

Luego Macron nombró a un general de cinco estrellas, Jean-Louis Georgelin, para dirigir el proyecto sin consultar ni al Centro Nacional de Monumentos (CMN) ni a la Dirección General de Patrimonio.

"¿Un general al frente del proyecto de patrimonio más grande y emblemático de la presidencia?" pregunta Le Point, interpretando el nombramiento como "un rechazo rotundo al Ministro de Cultura" y el proyecto de restauración como "un enigma político".

De otro lado está el debate arquitectónico en el que figuras como Philippe Villeneuve, el arquitecto que supervisó las renovaciones de la catedral durante los últimos seis años, piensan que la restauración debe recrear fiel y exactamente la catedral, mientras que el presidente defiende "una reconstrucción creativa" que represente "una alianza de tradición y modernidad, una audacia respetuosa".

Encuestas muestran que el 54% de los franceses están a favor de reconstruir Notre Dame tal como era.

Otro punto de debate es el Artículo 8, propuesto por el Presidente, que permite al Gobierno tomar por ordenanza, dentro de seis meses, cualquier medida con el fin de crear un "establecimiento público industrial y comercial (Epic) con el propósito de diseñar, llevar a cabo y coordinar los trabajos de restauración y conservación de la catedral y sus muebles".

La diócesis de París ha manifestado serias preocupaciones: ¿Eso significa que desde ahora la Iglesia ya no ejercerá la tutela en este lugar de culto? ¿Cuáles son las intenciones del estado dándole a Epic la misión de conservación que va más allá de la de restauración? ¿Estarán tentados a asignar al monumento religioso, que también es un monumento turístico, otras misiones más lucrativas en el futuro?


Y luego está el hecho de que los grandes donantes no desembolsan nada, según le dijo a la Associated Press un funcionario de prensa de Notre-Dame. "Ni un centavo. Quieren saber en qué se va a gastar exactamente su dinero y si lo aprueban antes de entregarlo". Su renuencia, al parecer, está vinculada a los conflictos con los planes de reconstrucción.

El Ministro de Cultura dijo que de los cientos de millones prometidos, solo 80 millones  de euros han llegado hasta ahora y la mayoría proviene de pequeñas sumas enviadas por el público. Esos fondos, que cubren los gastos de limpieza y los salarios de los 150 trabajadores empleados por la catedral, han sido donados por ciudadanos franceses y estadounidenses a través de organizaciones benéficas como los Amigos de Notre-Dame de París.

En un artículo titulado Los pequeños donantes están reconstruyendo Notre Dame, France 24 informa que "casi 1.000 euros, fueron prometidos por algunas de las familias y empresas más ricas y poderosas de Francia que públicamente pujaban por superarse entre sí a ver quién daba más, en los días después del incendio. Muchos críticos dijeron que se trataba más de la vanidad de los donantes que de la restauración de ese monumento de la herencia cultural de Francia".

François-Henri Pinault, presidente y CEO de la compañía Kering, propietaria de Gucci e Yves Saint Laurent, prometió ?100 millones. Para no quedarse atrás, Bernard Arnault, CEO del gigante de lujo rival LVMH, propietario de Louis Vuitton y Dior, prometió ?200 millones, al igual que la Fundación Bettencourt Schueller de la fortuna L'Oréal. La compañía de energía francesa Total también prometió ?100 millones.

Mientras tanto, el trabajo en la catedral se realiza las 24 horas del día gracias al dinero de fundaciones caritativas.

CECILIA RODRÍGUEZ
Especial para Portafolio

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