Contaminación mata a residentes conforme ciudades buscan soluciones

La polución en el aire explica las muertes prematuras de personas en Londres, Nueva York, París y Pekín.

Contaminación

En las distintas ciudades, muchos de los grupos de población han empezado a tomar medidas particulares, como el uso de los purificadores del aire.

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noviembre 09 de 2018 - 08:20 p.m.
2018-11-09

Si le ofrecieran un buen trabajo en Delhi, ¿lo aceptaría? El aire de la capital india está tan contaminado que podría restarle a largo plazo nueve años de esperanza de vida, según estimados de la Universidad de Chicago. ¿O viviría cerca de Brixton Road, en Londres, donde la contaminación es a veces más alta que los límites legales europeos? Podría vacilar, especialmente si padece de asma o tiene niños pequeños.

La contaminación del aire se ha disparado en el ámbito urbano. La exposición a partículas finas contribuye a 7 millones de muertes prematuras al año en el mundo, a menudo por enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares o cáncer de pulmón, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

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Esto es casi lo mismo que los estragos del tabaco, o 15 veces las muertes anuales recientes de guerras y homicidios combinados. La contaminación del aire también parece aumentar la incidencia de demencia, según una investigación realizada por la Oficina Nacional de Investigación Económica de EE. UU. y otros.

La gran mayoría de las muertes por contaminación se producen en países pobres, donde muchos hogares utilizan estiércol, madera, queroseno o carbón para calentar o cocinar. Los bebés y los niños, que son más vulnerables, a menudo juegan junto a las estufas durante horas mientras sus madres cocinan. El principal elemento contaminador en Europa del Este es el carbón, mientras que en Europa occidental suelen ser los vehículos diésel.

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Miles de londinenses, neoyorquinos, parisinos y residentes de Pekín mueren a causa de la contaminación. El resto sufre deterioro de la salud y calidad de vida. Los ciudadanos de estas ciudades han presionado a los gobiernos para que mejoren su aire, y han tenido cierto éxito. Los daños a la salud de las personas ricas actualmente ha demostrado ser un mayor motor de la acción que el daño futuro a nivel mundial provocado por el cambio climático. Sin embargo, las soluciones para ambos problemas son las mismas: más ciclos, menos carbón.

Las megaciudades en el mundo en desarrollo, incluyendo Delhi y El Cairo, son mucho más sucias, y ni siquiera han intentado abordar el problema. Si no pueden limpiar su aire, entonces la urbanización global actualmente en curso tendrá consecuencias trágicas. Pero también las ciudades desarrolladas tienen un largo camino por recorrer.

EL CASO DE LONDRES

Ella Kissi-Debrah, una niña que a menudo caminaba a su escuela a lo largo del South Circular Road sufría ataques de asma tan frecuentes que su madre se acostumbró a reanimarla. De 2010 a 2013, Ella fue ingresada en el hospital 28 veces. En 2013, a los nueve años, murió de un ataque de asma. Desde entonces, Stephen Holgate, de la Universidad de Southampton, ha escrito un informe sobre el caso en el que revela una “asociación sorprendente” entre los horarios de sus admisiones a emergencia y los picos locales de contaminación. Holgate vio una “posibilidad de que sin niveles ilegales de contaminación del aire, no habría muerto”.

Sus hermanos sobrevivientes ahora van a la escuela atravesando un parque.
La muerte de Ella le da un rostro a una emergencia. La contaminación del aire contribuye a más de 9.000 muertes prematuras en Londres cada año, según un estudio del King’s College London. Cada área de la ciudad supera las directrices de la OMS para las partículas en el aire.

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El pecado fue la decisión del entonces canciller Gordon Brown de otorgar exenciones fiscales a los vehículos diésel, con la esperanza de cumplir con las normas para reducir las emisiones de carbono. Lo que no se sabía era cuánto contribuye el diésel a la contaminación por óxido de nitrógeno.

El escándalo ‘Dieselgate’ de 2015 reveló que algunas compañías habían estado manipulando sus pruebas de emisiones durante mucho tiempo. La tendencia a construir chimeneas de leña también contribuye a la contaminación en Londres en invierno.

Ahora, una ciudad llena de ciudadanos informados está tomando sus propias medidas para tener un aire más limpio. Los padres recaudan dinero para instalar purificadores de aire en las escuelas. La práctica tradicional de dejar el motor del automóvil encendido cuando esperan a las puertas de la escuela se está convirtiendo en algo inaceptable. Y existe apoyo para ciertas nuevas medidas radicales: en septiembre, los distritos de Islington y Hackney lanzaron un plan bajo el cual sólo se permitirán los vehículos con menores emisiones en ciertas calles locales durante las horas pico.

El 8 de octubre, la City de Londres presentó planes para prohibir los automóviles en la mitad de sus calles.

Aunque el Departamento de Medio Ambiente está consultando sobre cómo introducir restricciones más estrictas a los combustibles para la calefacción de los hogares, Londres no está sincronizada con el gobierno de Reino Unido. El alcalde Sadiq Khan y muchos de sus colegas en el país le han pedido al gobierno que los ayude a instalar zonas de aire limpio, a fomentar el desguace de los coches viejos y a adelantar una década la prohibición de los automóviles a gasolina y diésel, la cual ahora está prevista para el año 2040.

PARÍS

Anne Hidalgo, alcaldesa de París, es socialista, pero es verde de corazón. “El mayor reto es el cambio climático”, le dijo a Le Monde. En su jurisdicción, ese reto se relaciona con el diésel, la principal causa de contaminación del aire por la que mueren prematuramente unas 2.500 personas al año en París.

La ciudad planea prohibir los vehículos diésel para 2024, y los de gasolina para 2030. La batalla de Hidalgo contra los coches ha desencadenado una guerra de clases a minúscula escala entre los peatones hipsters de los centros urbanos y los residentes de suburbios, que son más pobres y dependientes de los carros.

Ya la zona metropolitana de París se ha vuelto más limpia: ahora sólo 1,3 millones de habitantes están expuestos a un aire muy contaminado, una cifra que alcanzaba los 3 millones hace cuatro años, presume Hidalgo.

París como tal está en una buena posición para ser ecológica. La ciudad central es tan compacta que el 40% de los viajes dentro de ella ya se realizan a pie. También tiene el mejor transporte público de cualquier ciudad internacional, según el Instituto de Transporte y Políticas de Desarrollo con sede en Nueva York.

Los suburbios no tienen un servicio tan eficiente, pero en los próximos años, abrirá en ellos decenas de estaciones nuevas.

Hidalgo también quiere fomentar el ciclismo. Actualmente, sólo el 6% de los viajes se realizan en bicicletas, las cuales tienen que esquivar a los agresivos conductores parisinos. Hidalgo quiere elevar esa cifra al 15% para el año 2020.

París no manejó bien su política de ciclismo al apostarles a las estaciones fijas para el uso compartido de bicicletas. El nuevo estándar dorado es la ‘flotación libre’: se puede recoger y dejar una bicicleta privada de alquiler en cualquier lugar de la ciudad.

BEIJING

Fue la embajada de EE. UU. la que puso el tema de la calidad del aire en la agenda de Pekín. Hace una década, comenzó a publicar las lecturas de su monitor de calidad. Los residentes notaron que esas lecturas “estaban en conflicto con el nivel que reportaban las autoridades”, señalan Michael Greenstone y Patrick Schwarz de la Universidad de Chicago.

La preocupación aumentó cuando empeoró el aire. Para el 2013, las concentraciones promedio en Pekín eran nueve veces más altas que las que la OMS considera seguras. Los padres mantuvieron a sus hijos en los hogares, instalaron purificadores en los hogares y planearon vacaciones en “destinos con aire limpio”, según la Universidad de Chicago.

La polución de Pekín alcanzó su punto máximo de 2012 a 2013, cuando se derramó dióxido de nitrógeno de las plantas que queman carbón. En 2013, China lanzó su Plan de Acción Nacional de Calidad del Aire. Dejó de construir centrales eléctricas de carbón alrededor de Pekín y obligó a las existentes a reducir las emisiones. Restringieron los carros en las carreteras y los funcionarios “retiraron los calentadores de carbón de las casas y los reemplazaron con otros de gas o eléctricos”, dice la universidad.

Con ayuda de la desaceleración, la calidad del aire mejoró. Chicago dice que ahora es 36% mejor que en 2013 y estima que si las mejoras son sostenidas, los residentes pueden esperar tener una esperanza de vida 3,3 años mayor. La OMS promociona la limpieza de China como un modelo para las ciudades indias.

Aun así, la mortalidad relacionada con las partículas PM2.5 de Pekín fue de 18.200 personas en 2016, según estima un reciente estudio.

ESTOCOLMO

Cuando se llena el tanque de gasolina de un coche en Estocolmo, se hace gracias a las visitas al baño de 100 personas: la ciudad convierte las aguas residuales en biocombustible, el cual luego se vende en las estaciones de gasolina locales.

Con una previsibilidad irritante, el modelo para las ciudades limpias es escandinavo. Estocolmo tiene un crecimiento rápido, es relativamente extensa y tiene inviernos largos y fríos que requieren de mucha calefacción. Sin embargo, el año pasado fue la capital menos contaminada del mundo, empatada con Wellington en Nueva Zelanda, según la OMS. Las personas nadan y pescan en el centro de la ciudad.

Los habitantes de Estocolmo, quienes son muy conscientes de la ecología, han convertido esta capital de alta tecnología en un laboratorio para soluciones contra la contaminación, lo cual les señala el camino a otras ciudades desarrolladas. A mediados de la década de 1990, la ciudad introdujo un autobús que funcionaba con biogás. En el transcurso de 20 años, todos los autobuses urbanos utilizaban biogás o etanol. En 2007, los vehículos que entraban al centro comenzaron a pagar una tasa por congestión, después de lo cual disminuyeron los ataques agudos de asma en niños pequeños.

La calefacción es un bien muy preciado aquí, la ciudad reutiliza el exceso de calor de los supermercados para calentar las casas. Espera atraer a los centros de datos - los cuales favorecen a Escandinavia, donde el clima los ayuda a refrescarse - para que se instalen en la ciudad y repartan el calor que generan.

NUEVA YORK 

El aire de Nueva York es el menos contaminado desde que se comenzó a medir en 2008, dice su Departamento de Salud e Higiene Mental. De hecho, el alcalde Bill de Blasio añadió: “Desde la revolución industrial, los neoyorquinos no han podido respirar un aire tan limpio”.

La ciudad ha hecho grandes avances. Ha reducido el contenido de azufre del combustible y ha eliminado el combustible de calefacción pesado. Además, son raros los coches diésel que contaminan mucho. Como señaló Greenpeace en 2016: “El porcentaje de estos en el mercado es de alrededor del 3%. En Reino Unido, es 50%”.

Sin embargo, el aire de la ciudad sigue siendo letal. Nueva York estimó que el ozono y las partículas finas contribuyeron a 2.700 muertes prematuras en 2013. Los más pobres suelen respirar el peor aire porque viven en edificios enmohecidos con sistemas de calefacción antiguos, cerca de calles muy transitadas o fábricas sucias. Los niños son mucho más propensos a terminar en las salas de emergencia con ataques de asma.

La contaminación también interfiere con su capacidad para aprender o enfocarse en sus tareas, y reduce su coeficiente intelectual, según Edward Avol, profesor de medicina de la Universidad del Sur de California.

Nueva York se está volviendo más ecológica, pero aún tiene un largo camino por recorrer. Es una ciudad compacta para EE. UU., parece estar hecha para el transporte público y las bicicletas, pero el metro es deficiente y está abarrotado, y aunque el ciclismo es más común, solo 2,5% viajan a diario en bicicleta. Los residentes a menudo se oponen a las propuestas de nuevas ciclovías, incluyendo a Woody Allen. A pesar de eso, a su calle le pusieron ciclovía.

Simon Kuper

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