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Daños de la pandemia repercutirán también en la demanda externa

El coronavirus traerá mayor dramatismo en la demanda interna, pero también afectará la externa. Estas son las razones. 

Las cifras muestran una recuperación de la demanda externa de bienes chinos.

Archivo Portafolio.co

POR:
Portafolio
mayo 20 de 2020 - 03:32 p. m.
2020-05-20

Uno de los problemas más apremiantes y que tendería a tener efecto no sólo en el corto plazo, es la baja en la demanda interna de los países. El castigo tenderá a sentirse con mayor dramatismo en los sectores medios e informales, en los sectores asalariados.

(Planes de contingencia, clave para superar la crisis y reinventarse). 

Desde ya, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) establece que la región podría aumentar el número de personas pobres, de 185 a 220 millones. Con ello, la actual pandemia pueda provocar otra “década perdida” tal y como ocurrió durante los años ochenta del siglo pasado.

Es evidente que esto de la contracción de la demanda interna golpeará la capacidad y el dinamismo productivo de la región. El entorno empresarial se verá afectado. En esto es de tener claro que las empresas -además de su capacidad competitiva- dependen de la demanda, que ésta depende de los ingresos y que éstos a su vez, dependen del empleo y del trabajo productivo. Este factor, cerrando el círculo, es clave en la producción y desempeño de las organizaciones productivas.

(Los nuevo lujos que dejó en evidencia el coronavirus).

Sin embargo, es de advertir que los daños de la pandemia repercutirán también por el lado de la demanda externa. Los países que tienen mercados más amplios, que han sido las locomotoras de la economía mundial, también tienen problemas a la baja con su producción. A partir de ello se tienen en lo fundamental cinco “correas de transmisión” de esas metrópolis afectando a los mercados emergentes.

Esos cinco mecanismos de repercusión son: (i) baja de PIB en China y países más desarrollados; (ii) baja en turismo; (iii) se interrumpen cadenas de producción, i.e. automotriz en México y Brasil; (iv) bajan los precios de las materias primas; (v) bajan los flujos financieros por la aversión al riesgo.

Se impone ahora la necesidad de fortalecer los bienes y los servicios públicos. Otras naciones de mayor desarrollo están reforzando la capacidad de sus instituciones. En Alemania, por ejemplo, la Canciller Ángela Merkel está negociando con las grandes corporaciones lo que casi seguro se implementará: un impuesto extraordinario, progresivo, en especial para las grandes compañías. Esto, al margen de lo que se pueda hacer con recursos frescos del Banco Central Europeo.

La pandemia ha puedo de manifiesto, entre otras consideraciones, que el mercado no resuelve todas las penurias, ni que ahora se puede descansar en la creencia de que los mecanismos de autorregulación nos aliviarán rápidamente. Es necesario fortalecer la capacidad institucional, generalmente débil de los países de la región.

Giovanni E. Reyes
Ph.D. University of Pittsburgh/Harvard
Profesor Titular y Director Académico de Pregrados de Administración de la Universidad del Rosario.

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