Despega Fórmula E de automovilismo después de tener un lento comienzo

Los registros de la Fórmula E sugieren que 223 millones de personas vieron la serie por televisión. 

Fórmula E

Todo indica que es inevitable que la F1 sea eléctrica en 20 o 25 años.

AFP

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abril 12 de 2019 - 07:48 p.m.
2019-04-12

Alejandro Agag dice que es un “milagro” que la Fórmula E haya sobrevivido. El empresario español lanzó la nueva serie de automovilismo en 2014, pero tras apenas tres carreras en su temporada inaugural, la compañía se quedó sin dinero y estuvo al borde del colapso.

(Deportes electrónicos, opción real para hacer dinero y vivir jugando). 

El cambio llegó en marzo de 2015 cuando Liberty Global, el grupo de TV por cable estadounidense dirigido por el multimillonario John Malone, y Discovery, la compañía de teledifusión, invirtieron en el campeonato. El dinero contribuyó a mantener vivo el espectáculo. Igual de importante fue que, además de esa ayuda, el grupo naciente ganó legitimidad ante los patrocinadores, las televisoras, las ciudades y los fabricantes de automóviles.

Ahora en su quinta temporada, el campeonato ABB FIA Fórmula E presenta 13 carreras en los cinco continentes (incluyendo carreras en 2019 en Chile, México y EE. UU.), con la participación de importantes fabricantes como Audi, BMW, Nissan y Jaguar.

“Esto ha tenido un auge vertiginoso”, dice Agag. “Ha ido más allá de todas nuestras expectativas; éste es un automovilismo consolidado que será duradero”.

Los críticos señalan que la compañía sigue sin ser rentable. Pero hay señales de que está en una trayectoria ascendente. En el año hasta julio de 2017, los ingresos fueron de 94,5 millones de euros, en comparación con los 56,6 millones del año anterior, y las pérdidas se redujeron a 20,8 millones en 2017, en comparación con los 35,2 millones de 2016.
Agag afirma que el grupo podría tener un “flujo de efectivo positivo” esta temporada si no fuera por un gasto fuerte en mercadotecnia; está priorizando el crecimiento antes que las ganancias.


(Crean modelo empresarial para pilotos de carreras en el país). 


Se espera que los ingresos aumenten aún más, gracias a la capacidad de la Fórmula E para atraer patrocinadores. En enero de 2018, la serie anunció que el grupo de ingeniería suizo ABB sería su primer ‘patrocinador título’. El contrato con ABB tiene un valor de nueve cifras según una persona que conoce sus términos.

Semejante dependencia en el patrocinio, que representa casi la mitad de los ingresos totales de la serie, es inusual en un momento en que otros deportes están teniendo dificultades para obtener nuevos acuerdos de patrocinio.

Agag sugiere que a los grupos corporativos ahora les preocupa más la narrativa que pueden crear mediante su asociación con un deporte. “Estamos asociados con el movimiento para ayudar a preservar el medio ambiente, luchar contra el cambio climático y combatir la contaminación en las ciudades. Esto atrae a nuestros patrocinadores”.

Sin embargo, no todos están convencidos. Chase Carey, director ejecutivo y presidente de Fórmula Uno, la serie preeminente del automovilismo, me dijo el año pasado que veía a la Fórmula E como una “propuesta puramente ‘negocio a negocio’ en lugar de un deporte”.

En otras palabras, piensa que el campeonato es una estrategia de mercadotecnia para las compañías que quieren asociarse con el ecologismo, pero que no es un evento especialmente emocionante que el público quiera ver.

Agag rechaza esta crítica, alegando que el deporte está ganando fanáticos. Los últimos registros financieros de la Fórmula E sugieren que 223 millones de personas vieron la serie por televisión en 2017, en comparación con 192 millones en 2016.

Esto puede deberse a un enfoque en obtener acuerdos con grupos de televisión ‘de libre acceso’, como la BBC en el Reino Unido, donde las carreras tienen más probabilidades de atraer grandes audiencias, aunque esto implica evitar acuerdos más lucrativos con los grupos de televisión de pago. “No se puede crecer detrás de un muro de pago”, resalta Agag.

El directivo también sugiere que la Fórmula E tendrá una colisión amistosa con la Fórmula Uno. “Creo que es inevitable que la F1 sea eléctrica en 20 o 25 años”, dice. “Para eso, tiene que haber algún tipo de conversación, colaboración, entendimiento o acuerdo con la Fórmula E. Eso no sucederá ni hoy ni mañana. Pero creo que el futuro irá inevitablemente en esa dirección”.

Murad Ahmed

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