Diarios de campaña: el día que Miguel Uribe Turbay subió a Monserrate

El candidato comió oblea y empanada, habló con deportistas, turistas y se dejó consentir por las artesanas.

Miguel Uribe Turbay

Cuarenta minutos tardó Miguel Uribe Turbay en llegar a la cima del santuario.

Archivo particular

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Portafolio
octubre 23 de 2019 - 08:29 a.m.
2019-10-23

Un banano, agua y una que otra delicia local fueron la mezcla necesaria para que el candidato por la alcaldía de Bogotá Miguel Uribe, del movimiento Avancemos, y su equipo de campaña tuvieran la energía suficiente para subir al cerro de Monserrate, uno de los íconos de Bogotá. Además, era la primera vez que lo visitaba a pie, así que el paseo fue nuevo para él.

La jornada de ese lunes comenzó a las 7:30 de la mañana, cuando aún las nubes se posaban sobre la céntrica Bogotá.

Paso a paso, el nubarrón de personas de chaqueta salmón y azul iban llegando al lugar en donde se ubican los artesanos que comercializan sus productos en los costados del sendero. Una mujer de chaqueta vino tinto no duda en sacar manillas tricolor y amarrárselas en su muñeca. Otra, más cariñosa, le da un abrazo fraterno y le susurra algo al oído. Él escucha atentamente, sin ningún tipo de prevención.


Desde el comienzo del recorrido quiso comunicarse con el resto de la ciudad, pero a través de las redes sociales con el mejor estilo selfi.

“Hoy, lunes festivo, 14 de octubre, quisimos subir al cerro de Monserrate. Lo hacemos como un acto de agradecimiento con todos los que nos han apoyado y como una oportunidad de recargar energía para esta ronda final, para estas últimas semanas en donde se consolida una campaña en la que hemos demostrado tener las mejores propuestas”, dijo mientras se grababa un video.

Mientras hacía esas paradas informativas, sus amigos y voluntarios que lo acompañaban lo esperaban. También quiso saludar a los turistas que subían escalón por escalón divisando los atractivos del sendero. De alguna manera, dijo, estaba disfrutando de un proyecto en el que participó.

“Mientras trabajé en la actual administración, se recuperó y se reabrió el sendero después de mucho tiempo en el que estuvo cerrado. Esta ha sido una gran oportunidad para estimular el turismo y el desarrollo económico. Hay que seguir promoviendo estos lugares tan bonitos. Ahora, el desafío es la seguridad. Todo esto lo seguiremos haciendo desde la alcaldía”, y luego, otro golpe a la pantalla de su celular para mandar su mensaje a través de Twitter.

Otros ciudadanos lo detuvieron con un tonito de reclamo. Eso pasó con un habitante de la vereda de Quiba, Ciudad Bolívar. “Yo siento que ustedes nos tienen olvidados”. El candidato sabe cómo responderle, porque, eso sí, tiene en la cabeza todas las obras que se han realizado en la actual administración en esa localidad.

Ya con menos aire en sus pulmones, el candidato grabó un tercer video. “Mi candidatura vale la pena porque no vamos a comenzar de cero, vamos a construir sobre lo construido, a terminar lo que se comenzó, a sacar la droga del espacio público. Tengo la experiencia para eso”.

Las mujeres voluntarias lo apoyaban con cánticos: “Por Bogotá, por nuestra familia, por Colombia”, “otro candidato no hay, como Miguel Uribe Turbay”. Otros miraban la escena con ojo crítico y guardaban sus comentarios para el que tuvieran al lado.

Cuarenta minutos después, el candidato había llegado a la cima del santuario. Las familias con niños lo reconocieron con facilidad, y las mujeres, sin pena, lo abordaban para pedirle una fotografía. “Venga, aquí, sentado con todos”, decían mientras alistaban sus equipos móviles y les recomendaban a sus familiares ayuda para dejar registrado el momento. Los niños lo abrazaban, no había problema con eso, respondía con espontaneidad. Y no había terminado cuando una mujer de negro lo jalaba del brazo para repetir la escena: “Venga, sumercé, le tomo la foto”.

Habló con propietarios y trabajadores en los negocios. Por ejemplo, en Quesos y Cuajadas San José hasta le regalaron una oblea. “Es aquí, en la calle, en donde se siente el respaldo”, dijo Uribe. Luego había que compartir empanadas y gaseosa con el equipo acompañante. Saludó a la señora de la fritanga y a cuanto comerciante le mostrara interés

La visita a Monserrate tenía un propósito para el candidato Miguel Uribe Turbay. Dice que quiere posicionar a Bogotá como un destino turístico por excelencia. “Vamos a fortalecer las empresas del sector turismo y a los sectores asociados. Promoveremos la formación de un segundo idioma, certificaciones de atención al cliente, capacitaciones sobre oferta cultural, gastronómica, de naturaleza, atención médica y de negocios en la ciudad”, afirmó.

De plática en plática dijo que una de sus tareas como alcalde será la de combatir la hotelería informal. “Hay que garantizar las condiciones de seguridad y salubridad en los sitios de hospedaje”, dijo y agregó que especializar a Bogotá en turismo cultural, de negocios, gastronómico y ecoturismo es uno de sus planes: “Hay que promocionar los parques, los senderos ecológicos, las zonas rurales y todas las estructuras ecológicas.Esto es apropiación de la ciudad. Por ejemplo, seguiremos recuperando humedales”.

Todas esas ideas las compartió durante el recorrido, porque la memoria no le falla cuando de explicar su plan de gobierno se trata.

Habló de fortalecer el Jardín Botánico, de promover ferias y mercados, de señalizar la ciudad en puntos de interés con diferentes idiomas para facilitar la ubicación de los extranjeros. Todo eso mientras se despedía del santuario, bajando a pie. Dijo que era consciente de que había que recuperar la seguridad para hacer atractivas las zonas turísticas.

“Queremos que todos los que nos visiten disfruten del espacio público y del comercio al aire libre, previniendo delitos como la explotación sexual asociada a contextos de turismo, la trata de personas, el tráfico de estupefacientes. Se trata de una red de turismo seguro y responsable”, dijo.

Quienes trabajan con él dicen que es un profesional incansable que ha estudiado a Bogotá desde sus entrañas, que es respetuoso pero también exigente.

El cansancio de esta correría se le comienza a notar, ha perdido peso. Dar zancadas de un lado al otro repartiendo calcomanías es agotador. Pero que lleven su nombre en los carros lo reconforta. Ese día, en Monserrate, se preparaba para su cierre de campaña, que ocurrió precisamente este lunes 21. Llegó la recta final. Ahí conocerá el resultado de esos días de trabajo, como en el que buscó estar más cerca al del santísimo.

Redacción Bogotá

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