Egan Bernal, el ‘fenómeno’ colombiano que podría aguar sueño francés

El ciclista nacional recortó 32 segundos al líder Julian Alaphilippe y se situó segundo de la copetencia.

Egan Bernal

Egan Bernal

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julio 25 de 2019 - 05:58 p.m.
2019-07-25

Un primer aviso dejando atrás a los mejores a tres kilómetros de coronar el Galibier, a 2.600 metros. Egan Bernal recortó 32 segundos al líder Julian Alaphilippe y se situó segundo del Tour. Y quedan dos días en los Alpes, donde el colombiano se siente como en 'casa'.

Francia vibra con la posibilidad de romper el maleficio y ganar su primer Tour desde que Bernard Hinault lograra su quinta corona hace ¡34 años!, en 1985. Y tras el primer día en los Alpes la opinión es unánime.

(Egan Bernal, a punto de besar la gloria). 

La gran amenaza se llama Bernal, el hombre criado en las alturas colombianas y que vive en Andorra, por lo que competir en altitud le supone el mismo esfuerzo que respirar.

PUERTOS 'A LA COLOMBIANA'


"Por fin llegan los Alpes. Me encantan, crecí en altitud, son puertos 'a la colombiana', más largos y menos inclinados que los Pirineos", había analizado en los últimos días el fenómeno de 22 años.

Y cumplió su palabra en la recta final del larguísimo Galibier, de 19 kilómetros.

A falta de 3.000 metros para coronar aumentó el ritmo, con una cadencia potente pero sostenida, sin levantarse de la bicicleta, para dejar atrás a Alaphilippe y compañía.

Completó el golpe con una exhibición de agilidad en los 19 kilómetros restantes, un descenso peligroso, con las fuerzas al límite, hasta la meta en la coqueta localidad de Valloire.

Además las primeras gotas de una gran tormenta caían en la carretera, por lo que Bernal tuvo que exprimir las habilidades desarrolladas en la bicicleta de montaña, en los senderos boscosos que rodean la ciudad en la que se crió, Zipaquirá, a 2.700 metros de altitud.

"Cuando Bernal hizo el ataque, pudo aprovechar la altura para sacar diferencias, vivimos a 2.700 metros. Estas montañas siempre nos han tratado muy bien", analizó Nairo Quintana, que completó la fiesta colombiana en los Alpes con un triunfo de etapa en solitario.

"Estoy muy contento por Nairo, merece esta victoria. Me sentí mucho mejor cuando llegó la altitud, no sé si simplemente fue algo psicológico, pero los últimos 8 kilómetros del puerto eran a más de 2.000 metros", recordó Bernal.

Como ya ocurrió en los Pirineos, el fenómeno colombiano contó con libertad para dejar atrás a su compañero Geraint Thomas, que minutos después trató de tomar su rueda, pero finalmente se quedó con los mejores.

EL ABRAZO DE GERMÁN 

"Me preguntó cómo me sentía y me dijo que atacara para intentar mover la carrera", desveló el maillot blanco de mejor joven, subrayando de nuevo la "honestidad" que mueve su relación. "Somos dos líderes, no miro mi diferencia con él (cinco segundos). El importante es Alaphilippe. Tenemos dos ases y es mejor que uno", dijo.

Ahora el niño prodigio del Ineos puede deleitarse con lo que tiene por delante, con cuatro puertos rondando la barrera mítica de los 2.000 metros en dos días.

En el menú del viernes habrá cinco subidas entre Saint-Jean-de-Maurienne y Tignes, con el mítico Iseran, punto más alto el Tour con 2.770 metros. Y el sábado tres ascensiones, con una última interminable (33,4 km), que guiará a los últimos aspirantes a la victoria final a lo alto de Val Thorens y decidirá el nombre del vencedor de la prueba.

"Espero que mañana sea beneficioso para nosotros. Quedan dos días por delante y serán muy difíciles. Tenemos que mantener la calma, los pies en la tierra, no dejarnos llevar por la alegría", dijo siempre sensato Bernal, que este jueves celebró su actuación con el abrazo de su padre Germán.

AFP

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