Boca abre el marcador en la final de la Copa Libertadores

A esta hora el River Plate y Boca Juniors juegan a esta hora por coronarse como campeones de Suramérica.

Copa Libertadores

La CONMEBOL puso a la venta 50.000 entradas para argentinos de ambos clubes

Reuters

POR:
afp
diciembre 09 de 2018 - 02:47 p.m.
2018-12-09

Un gol de Dario Benedetto en el minuto 44 da el triunfo al Boca Juniors (0-1) al descanso de la final de la Copa Libertadores, que se disputa en el estadio Santiago Bernabéu, de Madrid. El primer período no ha tenido un dominador claro, con los dos conjuntos más preocupados por no encajar que por buscar la portería rival, aunque fue Boca Juniors el que tuvo mejores opciones para adelantarse en el marcador. 

En el minuto 11 Pablo Pérez enganchó una volea dentro del área de River y el disparo fue atajado por Armani. En el 27, Leonardo Ponzio vio la tarjeta amarilla por una entrada al borde del área. Dario Benedetto lanzó la falta a la barrera y el rechace llegó a Pablo Pérez, que disparó alto. Sin embargo, en el minuto 44, Benedetto recibió un pase en profundidad de Nahitan Nández para marcar el 0-1.

Faltando una hora del pitido inicial, el emblemático estadio Santiago Bernabéu empezaba a llenarse con las dos ruidosas hinchadas que a lo largo del día estuvieron cantando, saltando y animando en las respectivas "fan-zones" sin ningún tipo de incidente.

"Los autobuses con los jugadores llegan sin ningún incidente al estadio", tuiteó la Policía Nacional que escoltó ambos vehículos hasta el Santiago Bernabéu.

En este escenario tan lejano de la Bombonera y del Monumental, los equipos de Marcelo Gallardo y Guillermo Barros Schelotto buscarán desequilibrar el 2-2 registrado en la cancha de Boca en el ya lejano partido de ida del 11 de noviembre.

(Lea: Los números del partido del siglo: Boca - River por la Libertadores

En juego está la consecución de la Copa Libertadores -la séptima de Boca y la cuarta de River- ante el eterno rival pero también la clasificación para el Mundial de Clubes que se disputará del 12 al 22 diciembre en Emiratos Árabes. Sin embargo, la vertiente deportiva de la bautizada como "final del siglo" pasó a un segundo plano cuando un grupo de hinchas radicales de River atacaron con piedras y gases lacrimógenos el autobús de Boca a su llegada al estadio Monumental, hiriendo a dos jugadores.

La CONMEBOL aplazó el encuentro y finalmente lo trasladó a Madrid contra el criterio tanto de River, que perdió la localía, como de Boca, que exigió en vano la victoria en los despachos.

En una especie de ensayo de las futuras finales de la Libertadores, que se jugarán a partido único, en el estadio convivirán en tribunas opuestas las hinchadas de River y Boca, adonde quieren llevar el ambiente de las canchas argentinas.

"Hay dos partidos hoy, en la cancha y en la tribuna. El de la cancha será parejo, el de las tribunas lo ganaremos", decía Miguel Braun, un hincha de Boca de 25 años llegado de Buenos Aires.

A su alrededor, en la fan-zone de Boca, resonaban los bombos y los cánticos contra el centenario rival, mientras que las bufandas, las banderas y los botes de humo teñían el paseo de la Castellana de azul y dorado.

Dos kilómetros al norte, y separados por un amplio dispositivo de seguridad, predominaba el blanco y el rojo de los "millonarios". "Esto es muy lindo, pero nada como verlo en casa.


Esta es una muestra pequeña de la emoción que se siente en cada partido de River", señaló Delfina Folatti, una diseñadora de 26 años de Buenos Aires.

La CONMEBOL puso a la venta 50.000 entradas para argentinos de ambos clubes --10.000 para residentes en el país y 40.000 para los emigrados-- que peregrinaron en masa a Madrid.

La capital española desplegó un dispositivo de seguridad excepcional, superior al diseñado para la final de Champions de 2010 o al de un clásico Barça-Madrid. Se movilizaron más de 4.000 policías y agentes privados y se cortó el tráfico del paseo de la Castellana, donde se instalaron furgones policiales, tanquetas y policía montada, sobrevolados todos por un helicóptero.

Para acceder al estadio, los hinchas debenn hacer largas filas para cruzar el triple control de seguridad previsto y, en el momento de las celebraciones, deberán dirigirse a zonas distintas.

El objetivo: que la final más esperada del fútbol argentino tenga un "cierre digno", en palabras del entrenador rosarino del Real Madrid Santiago Solari. Aunque siempre quedará la incógnita de qué hubiera pasado si la violencia no hubiera interferido en el deporte y la final del siglo no hubiera salido nunca de Buenos Aires.

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