Estonia, un tesoro escondido en Europa

Este país es uno de los secretos mejor guardados de la UE, pues su historia logra conectar su pasado soviético con una modernidad más occidental.

Estonia

El total de su población oscila entre los 1,3 millones de habitantes.

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septiembre 24 de 2018 - 02:46 p.m.
2018-09-24

Ubicado al norte del Viejo Continente, en su geografía predominan los recursos marítimos e hídricos: 1.500 islas, 1.000 lagos y 7.000 ríos. El 55 por ciento del territorio, además, está cubierto de bosques.

Divido en 15 condados, posee una cultura influenciada por los países nórdicos y la etnia finés. Castillos y una arquitectura de más de 800 años de antigüedad se observan por toda la nación. Las iglesias, con sus imponentes campanarios, y los museos atesoran su tradición.

Este país báltico es el candidato perfecto para entrar en la lista de los lugares obligados que se deben conocer en Europa, ya que hay mucho por descubrir, aprender y admirar.

Lugares para visitar

En Tallin, la capital de Estonia, las calles son un viaje al pasado: conserva edificaciones de la época medieval, las cuales le ayudaron a su centro histórico a ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997. Algunas de sus riquezas arquitectónicas son el castillo de piedra de Toompea, que está ubicado en una colina desde donde se tiene una vista inigualable de la ciudad; la torre de Pikk Hermann, el palacio de Kadriorg; la plaza Raekoja plats; la galería de arte Kamu; la iglesia de San Olaf y la catedral Alejandro Nevski, esta última inspirada en monumentos rusos.

El edificio más alto que tiene la metrópoli es la torre de televisión, construida en 1980 (cuando aún hacía parte de la Unión Soviética) para los Juegos Olímpicos de Verano de Moscú. El Parlamento también llama la atención, sobre todo por su color rosa pálido y por estar rodeado de un ambiente muy natural, lo que cautiva por completo a los turistas.

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En Tallin, las calles son un viaje al pasado, pues conserva las edificaciones de la época medieval.

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Tallin tiene playa, y desde su puerto se viaja en ferri a ciudades como San Petersburgo (Rusia), Riga (Letonia) y Helsinki (Finlandia).

Por otro lado, Tartu es la urbe estudiantil de Estonia, con un ambiente mucho más moderno y juvenil. Está ubicada a solo dos horas en bus de Tallin. Allí se encuentra una de las universidades más antiguas y reconocidas del mundo –la única que hay en la ciudad–, y podemos visitar una gran variedad de museos, entre los que se destacan el Nacional, el de Juguetes, el Literario y el de Impresión y Papel.

Tartu es la sede del centro de ciencias AHHAA, así como de diferentes monumentos que les rinden tributo a los protagonistas de su independencia.

Otros lugares que no podemos dejar de conocer son la isla de Saarema, en donde sobresalen el castillo de Kuressaare y los molinos de Angla; la ciudad costera Pärnu, admirada por su playa blanca y las casas de madera del siglo XIX, y el Parque Nacional de Lahemaa.

Tenga en cuenta

El sistema integrado de transporte público de Estonia permite que locales y turistas se muevan de un lado al otro sin ningún inconveniente y en tiempo récord. En cuanto a la comida, su oferta gastronómica es amplia. Sus platos tradicionales tienen como protagonistas la carne de cerdo, el repollo y las coles. También las papas, con diferentes tipos de aderezos, y casi siempre, se sirven los platos con un tradicional pan negro de centeno, más conocido como ‘leib’. Una de sus bebidas más autóctonas es el ‘kali’, de color negro y hecha a base de cerveza y del ‘leib’. Y en postres la variedad de tortas, pudines y glaseados, logran deleitar a cualquiera. Asimismo, algunos de los helados tienen fama de ser los mejores del mundo.

En el plano tecnológico, Estonia se caracteriza por su desarrollo e innovación: los ciudadanos cuentan con identificación digital y lo relacionado con el Gobierno, la salud y la educación funciona a través de mecanismos electrónicos. Asimismo, se puede acceder a internet en cualquier parte: trenes, buses y todo tipo de locales cuentan con wifi gratuito.

Definitivamente, no dude en visitar a Estonia, una nación que logra enamorar con su historia y sus tradiciones. Cada detalle que se va encontrando en el camino hace rememorar aquella época de caballeros y damas, así como su arquitectura medieval que nos traslada al pasado, en un abrir y cerrar de ojos, pero con la comodidad del mundo moderno.

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La Organización Mundial de la Salud catalogó a Estonia como uno de los países que cuenta con el aire más limpio del mundo.

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Datos para el viajero

• No hay vuelos directos de Colombia a Estonia, aunque hay cientos de conexiones con diferentes aerolíneas europeas.

• Desde el 2004 hace parte de la Unión Europea, por lo que los colombianos no necesitan visa para ingresar. Su moneda local es el euro.

• La mayoría de personas, sobre todo los jóvenes, habla inglés, lo que facilita la comunicación entre
locales y turistas.

• Los estonios tienen un notable sentido del humor, siempre son muy alegres y cálidos.

• El vodka es uno de los tragos insignia, por lo que encuentra en todos y a precios muy bajos.

María Camila Arévalo Jiménez
Especial para Revista Portafolio

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