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Más y mejor capital humano requiere mejor educación

El cerebro humano está construido para profundizar en el conocimiento de lo que atrae nuestra curiosidad, y, por ello es esencial para el aprendizaje.

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julio 07 de 2019
2019-07-07 05:00 p.m.
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Uno de los temas más complejos e intratables, pero de gran importancia, para los Economistas, es el de definir qué es el “capital humano” y cómo medirlo. Generalmente nos referimos a este como uno de los factores de producción mediante los cuales, junto al capital, los humanos generamos valor, produciendo bienes y servicios. En términos generales (Google), “el conocimiento, habilidades, hábitos y atributos sociales y personales, forman parte del capital humano”, además de la creatividad.

Lo que sí tenemos claro es que la educación incrementa la calidad y por ende la productividad del capital humano. Por ello es crucial estudiar cómo maximizar la contribución de la educación a hacer a los ciudadanos y los trabajadores más productivos. Lo que nos lleva a preguntarnos cómo aprendemos y cómo adquirimos conocimientos?. Sobre este último tema ha habido un gran avance científico, resultado de estudiar el funcionamiento del cerebro y examinar los factores biológicos y sociales que nos permiten aprender.

Un fascinante libro reciente - de un profesor de mi antigua alma mater, Rice University, Joshua Eyler (How Humans Learn, West Virginia University Press, 2018) - identifica cinco factores cruciales en el aprendizaje:

(1) La curiosidad que nos motiva a aprender desde que abrimos los ojos, no solo como un ejercicio intelectual sino como una necesidad vital que incluye elementos biológicos y de comportamiento. En la visión de Eyler, “la curiosidad constituye la brecha que explica la distancia entre lo que uno conoce y lo que uno quiere conocer”. Ese deseo por conocimiento, información, experiencias, nos da el estímulo para reducir esa brecha y experimentar lo desconocido. Ello incluye una voracidad insaciable, innata, y biológica por lo novedoso.

Nuestro cerebro está construido para profundizar en el conocimiento de lo que atrae nuestra curiosidad, y, por ello es esencial para el aprendizaje. Como especie nos diferenciamos de los chimpancés en tan sólo 1,6 por ciento de nuestros genes, sólo entre 50 y 100 genes explican las diferencias cognitivas. Tan solo esa diferencia nos ha dado una enorme inteligencia, radicalmente diferente a la de otras especies. “El homo sapiens es la especie de la curiosidad”, con un cociente de encefalización (la relación entre el tamaño actual y el tamaño esperado del cerebro de un mamífero) de 6, relación a la que solo se acercan los delfines. La diferencia en el tamaño de nuestro cerebro es del doble a la de nuestros ancestros recientes hace 1,9 millones de años. Así la curiosidad nos ha dado una ventaja evolutiva fenomenal, hasta el punto de que es la curiosidad la que define el rasgo más notable de los humanos.

El aprendizaje ocurre cuando estimulamos y apoyamos esa curiosidad innata. Es la formulación de cada vez mejores preguntas el motor cognitivo del aprendizaje, desde el deseo de conocer hechos, información, y avanzar luego a explicaciones de la complejidad de los problemas explorados por Einstein.

La tragedia de la educación es que puede matar la curiosidad, en vez de que los salones de clase, a todos los niveles, sean “los laboratorios del descubrimiento”. La búsqueda debe ser el fundamento de todos los enfoques pedagógicos y no solo la instrucción basada en la transmisión de contenido, y mucho menos en la repetición y la memorización; (2) El entorno social, ya que aprendemos mejor de otras personas que solos. Nuestra historia evolutiva como primates, nos hace eminentemente sociables y el mundo social es siempre parte del salón de clase. Esa sociabilidad es también un motor del conocimiento, empezando desde niños por la imitación, el aprendizaje via las narraciones de los adultos, y el papel clave de los juegos - todo lo que lleva a la colaboración efectiva, la cooperación, el desarrollo de equipos de trabajo, y, finalmente, comunidades sanas, basadas en la tolerancia y el respeto y que valoran, en vez de suprimir las diferencias.

(3) La emoción es un fenómeno biológico y cultural que está estrechamente ligado a la cognición y potencia o limita el aprendizaje. “Las emociones son una parte integral de nuestras acciones, comportamiento, psicología y de nuestros mecanismos de aprendizaje porque están conectadas al desarrollo o la función de numerosos sistemas de nuestro cerebro”. La evolución de nuestras emociones es crucial para el desarrollo de nuestras conexiones sociales. Así los estímulos emocionales, positivos y negativos, determinan en buena medida nuestro desempeño como individuos y nuestra capacidad para absorber conocimiento, incluyendo estimular nuestra memoria y entusiasmo por aprender. Por ello una de las peores técnicas pedagógicas son el terror, el estrés, y la intimidación de los estudiantes.

(4) La autenticidad, basada en el realismo del material de enseñanza atrae nuestra atención, en contraposición a escenarios de aprendizaje artificiales, a los cuales el cerebro no les presta mucha atención por considerarlos poco útiles. El realismo cognitivo incrementa el aprendizaje. El profesor tiene entre 10 y 15 minutos - que es el promedio de atención de un estudiante universitario - para inculcar lo más valioso de su presentación en clase. El cerebro es eminentemente pragmático y una vez. decide que no está recibiendo información irrelevante, simplemente se apaga; y finalmente:

(5) El fracaso es clave en el aprendizaje, ya que es a través de “prueba y error” que tenemos finalmente éxito, por lo cual hay que darle un giro productivo a los fracasos y a los errores en las aulas de estudio y fuera de ellas. Tristemente hay más formas de fracasar que de tener éxito, pero el sistema educativo no debe estigmatizar el fracaso, sino considerarlo como algo valioso en el aprendizaje. “... nuestros cerebros están diseñados para encontrar y construir conocimiento de los errores”. El camino para construir más y mejor capital humano es arduo y complejo, pero definitivamente está basado en la educación y el aprendizaje que nunca termina.


Fernando Montes Negret
Economista Financiero

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