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Glamping: una nueva forma de acampar con lujo que gana terreno

Este tipo de hotelería es de rápida construcción y menor inversión. Empresarios ven potencial para hacer proyectos en destinos lejanos.

Hotel

Panorámica de alojamiento en La Palma y El Tucan, en Zipacon, Cundinamarca. El lugar hace parte de la colección by Prestige.

Archivo particular

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Portafolio
marzo 03 de 2019 - 07:27 p. m.
2019-03-03

Numerosos proyectos de glamping, también llamado ‘Glamurous Camping’, se están desarrollando actualmente en el país y la demanda, junto a la oferta, tienden de manera exponencial al crecimiento, según empresarios del sector.

Solamente este año, se espera que la colección Pequeños Hoteles con Encanto by Prestige, que actualmente cuenta con 60 alojamientos tipo boutique de alto nivel en el país, seis de los cuales son de glamping, se encuentra trabajando en adherir a su portafolio otros 14 hospedajes de este tipo.

(‘Glamping’, acampadas de cinco estrellas). 

El que estaría más próximo a la apertura, según indicó Marcelo Peláez, director regional de la colección, estará ubicado en el departamento de La Guajira, pero también tienen interés por el Vichada y el Putumayo.

“Estamos mirando hacia la costa entre Santa Marta y Riohacha porque nos interesa estimular el sector de La Sierra, al lado del mar ya hay una oferta de grandes y pequeños hoteles, pero ahora queremos llegar al rio y la selva. El turismo de naturaleza. Además, eso tiene un impacto interesante para las comunidades locales en la medida en que ellos se vuelven los prestadores de los servicios turísticos”, señaló Peláez.

De acuerdo con distintos empresarios del sector, uno de los mayores atractivos de esta modalidad de hotelería es que se puede estructurar en un tiempo récord, al compararlo con un alojamiento convencional y, además, se puede llegar a lugares donde difícilmente se puede construir un hotel de gran formato.

Según cálculos de Peláez, una unidad de glamping que cumple con todos los estándares de confort exigidos por una cadena internacional como la que representa, puede costar 25% menos que una habitación de hotel convencional y, a la larga, la tarifa que se cobra es muy similar, rondando los US$100 por noche para dos personas.

“Hay glampings muy sofisticados que tienen calefacción o aire acondicionado, baños totalmente equipados y personalizados, así como un importante componente de sostenibilidad en el que por ejemplo la energía es solar y se garantiza el tratamiento de aguas residuales con distintos mecanismos, lo cual es muy costoso, pero construir eso puede valer 25% menos de lo que vale invertir en una habitación hotelera. Eso permite que desde el punto de vista de la inversión sea muy interesante. Aunque claro, la vida útil es más corta pero la reinversión no es compleja”, apuntó Peláez.

Otro de los puntos a destacar de este modelo, es la posibilidad de brindar experiencias de inmersión en actividades de turismo de naturaleza, sin sacrificar la comodidad.

“Los socios del proyecto querían poder tener un lugar en donde los turistas pudieran estar en contacto con la naturaleza, y compartir experiencias de montaña. Cuando se arrancó el proyecto no existían lugares lo suficientemente cómodos, como para alojar huéspedes y ofrecerles una alta calidad en su alojamiento, por eso se pensó en un glamping, teniendo en cuenta que era una de las maneras que generaría menor impacto al medio ambiente”, afirmó Manuel Rosas, gerente de Niddo, un alojamiento en Suesca (Cundinamarca) que ya cuenta con diez unidades de glamping, restaurante, bar y sala de masajes. Por su parte, Jhon Peña, director de Glamping Colombia, pionero en el sector con un alojamiento ubicado en Guatavita (Cundinamarca), destacó: “la idea surge de tratar de innovar en el turismo, porque vimos que la demanda por consumir naturaleza, tranquilidad y desconexión, en términos de turismo cercano a las grandes urbes, estaba siendo pedida a gritos y era un mercado interesante”.

Peña también agregó que además de expandirse a nivel nacional en el mediano plazo, están planeando nuevos proyectos en Texas (USA) y Costa Rica.

Todos coinciden en que la demanda por glamping se ha ido incrementando de forma exponencial, pues, por ejemplo, Peña asegura que hace cuatro años el índice de ocupación en su propiedad en la temporada baja rondaba el 45% y ahora, en esas épocas, es del 60%. “Durante los fines de semana, festivos y temporadas de vacaciones, la ocupación es de prácticamente del 100%”, subrayó.

Peláez subraya además que este modelo de hotelería representa una gran oportunidad para los destinos que se están abriendo al mundo luego de la firma de la paz.

“Los lugares exóticos son de gran interés para el mercado internacional, ahora lo que se necesita son alojamientos que califiquen con estándares de calidad y confort, y aunque no se pueden hacer hoteles de la noche a la mañana, si se puede hacer un set de glamping en dos o tres meses. Además, para esos destinos alejados hacer una inversión fija de un hotel que se varios años en generar retornos, representa un gran riesgo”, explicó el directivo.

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