Internet se ha convertido en gran aliado del plagio

El fenómeno de ‘cortar y pegar’ toca por igual a estudiantes y profesionales.

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marzo 29 de 2012 - 11:04 p.m.
2012-03-29

En Colombia y el mundo, la preocupación es grande, pues el plagio es una lacra que se extiende como pólvora por colegios y universidades, amparada por la impunidad del ciberespacio.

Internet es, sin duda, uno de los grandes avances tecnológicos del siglo XX porque redujo las distancias, agilizó las comunicaciones y convirtió al mundo en una aldea, pero entre múltiples abusos, facilitó la proliferación del plagio, y eso preocupa hoy a docentes e investigadores sobre el futuro ético de nuestras sociedades.

El plagio, que es apropiarse de una idea o ideas de otro y presentarlas como propias, ha existido siempre, pero Internet lo convirtió “en una de las formas de deshonestidad académica más recurrentes”, denuncia ante Portafolio la profesora Sandra Girón, de la Universidad Sergio Arboleda, quién realizó un estudio sobre el tema.

Esta práctica, que en otros países es un delito tipificado en los códigos penales, que tiene que ver con el robo y la estafa, está minando los pilares de la honestidad, integridad y ética, y fortaleciendo la mediocridad, el engaño y la trampa tanto en Colombia como en el mundo.

Hoy, el plagio es una enfermedad, un cáncer demoledor que las autoridades no saben aun que hacer para frenarlo.

En nuestro medio, “es un problema bastante grave y se constituye en un atentado contra el sistema educativo, ya que no es sólo el hecho de la copia en sí. Mi mayor preocupación son las causas que lo originan”, afirma Girón.

“Cuando detecto un plagio (y he descubierto varios) suelo preguntar a los jóvenes ¿por qué incurrieron en él?

Y entre las respuestas más comunes están, “porque hasta anoche me acordé que debía presentar el documento”, “porque mi profesor nunca lee lo que escribo y siempre saco buena nota”, “porque nunca me dijeron que debía citar (las fuentes)”, entre otros.

Gran parte de la culpa por esta práctica entre los estudiantes la podrían tener los mismos docentes “por carencias frente a estrategias metodológicas y dialécticas empleadas en el aula”, admite Girón.

En Colombia, algunas universidades incluyen sanciones contra el plagio en el reglamento estudiantil, pero la profesora Girón sostiene que, ante la creciente gravedad del problema, es necesaria una alianza entre las instituciones educativas para combatirlo con más fuerza.

En Universidades de Argentina, Brasil, Chile y otros países de América Latina, se están aplicando sanciones contra los alumnos que cometen plagio como la de calificarlos con cero, o la suspensión temporal o definitiva, pero eso no ha sido suficiente para intimidar a los plagiarios, y el problema persiste.

Los miembros de la actual ‘civilización del espectáculo’, a la que critica Mario Vargas Llosa en el libro que lanzará en abril, quieren que todo sea fácil e inmediato.

Buscan el placer, y el aquí y ahora, aunque no aprendan nada en su paso por colegios y universidades. Sólo quieren salir, sin problemas ni complicaciones, de ‘cosas’ como el conocimiento o el estudio, evalúa la sicóloga Eugenia Rodríguez. Por eso, ‘el corta y pega’ es solo una manera de conseguirlo, agrega.

La profesora Girón considera que el problema podría disminuirse si se tuvieran en cuenta y se hicieran cumplir los conceptos vigentes de la Dirección Nacional de los Derechos de Autor, pues cuando se habla de “violación a los derechos morales de autor”, se alude directamente al plagio, que viola ese derecho.

También, si se hicieran cumplir las normas contra el plagio, que están estipuladas en la Ley 23 de 1982, la Ley 33 de 1987, la Decisión Andina 351 de 1993, las Leyes 44 y 599, de 1993 y 2000, respectivamente, y, los convenidos de Berna y Roma, entre otros.

Pero, eso, sin embargo, de momento parece quedarse solo en el papel, y por eso se necesitan decisiones y reacciones legales más contundentes.

UN CASO EN EL MISMO ESTADO

El problema aún es mayor si se tiene en cuenta que no solo los estudiantes hacen plagio. “Sé de casos de profesores que también lo han hecho, sin mencionar a personajes que ocupan importantes puestos públicos”, resalta la profesora Girón.

Pero, “lo más grave es que, en algunas ocasiones, incluso el Estado colombiano lo ha permitido, al hacer caso omiso a denuncias sobre plagio en textos que ha difundido”, dice el sociólogo e investigador Edgard Toro, de la Universidad Nacional. Autor del libro ‘El liderazgo de Rafael Uribe Uribe. La modernización de la nación y del estado’, publicado por la Federación Nacional de Cafeteros en el 2000, Toro enfrentó un verdadero vía crucis legal al denunciar ante el Ministerio de Comunicaciones y la Academia de Historia que el texto de un boletín conmemorativo del sesquicentenario del nacimiento de Uribe Uribe, había sido plagiado en 39 párrafos.

“Les pedí que, por favor, no lo publicaran. Les advertí y precisé por escrito que se trataba de un plagio”, afirma. También mandó cartas y entabló tutelas, pero el texto se publicó.

El plagio habría sido hecho de una tesis escrita en 1979 de autoria del norteamericano Vincent Dunlap, de la Universidad de Carolina del Norte, titulada ‘Tragedy of a Colombian Martyr: Rafael Uribe Uribe and the Liberal Party:1896-1914’.

Es posible que al no considerarse el plagio como delito, esta práctica se haya fortalecido y convertido en el grave problema que los educadores detectan hoy.

Gloria Helena Rey

Especial para Portafolio

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