Juan Carlos Echeverry: de los números a las letras

El exminhacienda y expresidente de Ecopetrol acaba de publicar ‘En sitios más oscuros’, su primera novela. Relato de su desconocida faceta. 

Juan Carlos Echeverry

Juan Carlos Echeverry es reconocido como uno de los más importantes economistas del país.

Archivo particular

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Portafolio
septiembre 03 de 2019 - 09:26 p.m.
2019-09-03

Juan Carlos Echeverry, el mismo que fue ministro de Hacienda, presidente de Ecopetrol y director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), el mismo economista y analista que desmenuza las cifras y escribe ensayos de macroeconomía, resultó cuentista y novelista.

Pero no fue de la noche a la mañana, como podría pensarse. Fue escritor antes que economista en su adolescencia. “Cuando salí del colegio, antes de dedicarme a los números escribía dos y tres cuentos por semana”, dice Echeverry.

(Juan Carlos Echeverry: ‘cabeza, intestinos y corazón’). 

Pensó que era escritor y que era su vocación, pero al poco tiempo se dio cuenta que los números eran lo que le gustaba y por eso estudió y se dedicó a la economía, y la literatura se fue al baúl de los recuerdos.

Estando en Nueva York cursando su doctorado en economía fue cuando vio una película en la que actuaba Robert De Niro, en la cual su personaje decía que ‘lo más triste en la vida era desaprovechar un talento’; y muy en el fondo, en medio de ecuaciones, números, cifras y gráficos fue que Echeverry recordó que sí, que tiempo atrás tenía facilidad para escribir, que cuando era adolescente era lo que más le gustaba y entonces se sentó a escribir durante tres meses, durante los cuales logro producir diez páginas bien escritas en un proceso de filigrana literaria.

En periodos de tiempo, cuando lo dejaban los números y sus ocupaciones, Echeverry se pasaba a la literatura, contaba historias, las volvía a contar, las desechaba, hasta que tuvo un relato de 150 páginas que terminó en el olvido, como hacen muchos de los que escriben ya sea por afición o por profesión.

Entonces, después de terminar alguno de sus puestos con el Estado, se sentaba a escribir y así nació hace unos 10 años ‘En sitios más oscuros’, su primera novela, que acaba de ser terminada y presentada en sociedad.

(Las razones por las que se va Juan Carlos Echeverry de Ecopetrol). 


“La historia original se cayó. Cuando entré al ministerio de Hacienda tenía una historia armada, unas cien páginas pero no la pude tocar por falta de tiempo. Cuando salí de ese puesto, mi esposa me dijo ‘dedícate a sacar una versión completa’: fueron dos meses de sol a sol y saqué la versión. Se la presenté a una editorial y recibí una crítica muy buena, me sirvió mucho”, relata Echeverry.

De ahí viajó a Washington, en donde realizó dos cursos de literatura avanzada y sacó otra versión, siguiendo el mejor consejo que le habían dado hasta el momento: una profesora le dijo que dejará de escribir literatura, que se preocupara mejor por escribir palabras y no mirar si eran buenas o malas. “Produzcan palabras, después editan, corrigen y lo vuelven un texto que puede ser literatura o no, pero si no tienen palabras no tienen nada que corregir. Eso me quitó el peso que tenía que escribir bien. Bien o mal eso nace en la corrección”, cuenta Echeverry.

Y ahí quedó esa versión porque le ofrecieron la presidencia de Ecopetrol y no volvió a tocarla mientras estuvo ejerciendo el cargo.

Cuando salió de la petrolera decidió junto con su esposa volver a vivir en la capital de Estados Unidos y ella volvió a hacerle la misma propuesta: terminar la novela. Y ya con una versión más trabajada, Echeverry se dedicó a reescribir, editar, reeditar y desechar numerosas ideas y párrafos.

Al final, ‘En sitios más oscuros’ es una historia simple y profunda: un papá que abandona a su hogar, del cual era su sostén, y unos hijos a los que les toca salir a buscarse la vida por ellos mismos. Tiene lugar en el Llano, Tolima y Bogotá. Temporalmente está ubicada en 1975, en la época del telegrama, del jeep, del teléfono público y antes del narcotráfico porque su intención era escribir sobre algo que sucediera antes del tema de la droga en Colombia. “Entre los 60 y 70 hubo un remanso de paz”, explica Echeverry.

La geografía tampoco fue al azar, pues pasó su infancia en los llanos orientales en donde su padre tenía una finca y allí pasaba sus vacaciones completas.

Escribir una novela es de mucho tiempo, aclara. Años de apuntes, de ideas, de personajes, de escribir, de pensar, de aprender qué es un punto de fuga, el comienzo, el final, los diálogos, cuándo sí, cuándo no, el poner emociones, que suceda rápido, que el lector se enganche desde el primer momento, cuándo describir y de las mezclas entre descripción y diálogos.

(La carta con la que Juan Carlos Echeverry renunció a Ecopetrol). 


“Una vez tuve el machote original, se iban dando muchas historias paralelas que la alimentaban y le daban cuerpo. No las tenía claras pero fueron surgiendo y empezaron a sumar sitios. Un trabajo de sastre en la cual uno va viendo que esto encaja acá y esto allá. Entonces la historia va quedando más rica en episodios y anécdotas. El final que tenía no era ese. Me dijeron que estaba en un punto muerto y esas últimas 50 páginas me tomaron varios años. Fue un proceso muy largo, de muchos años, de estructurar historias y conectarlas”, dice Echeverry.

Entonces comenzó el trabajo con las editoras, en donde hay que hacer que el relato fluya, sin darle tiempo al lector a pensar o a distraerse. Se dio cuenta que se perdían muchas páginas, a las cuales les había dedicado años, porque esas historias eran o son para otras historias.

Para Echeverry, ‘En sitios más oscuros’ es como pagarle la deuda a un niño de 15 años. “Me tomó 40 años sacar algo. La gran satisfacción es que ya sacamos algo. Me produce mucho placer. El trabajo es duro pero agradable”, apunta.

Confiesa que ha seguido trabajando en ideas, personajes, notas en el celular y que su aspiración es volver a publicar, “ahora me puedo demorar otros 10 años en sacar algo nuevo. Pero no tengo afán”, cuenta con una sonrisa de orgullo y de deber cumplido.

Pedro Vargas Núñez
Editor Portafolio.co

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